
Varios bancos de Estados Unidos están reforzando sus controles ante el acceso de agentes de inteligencia artificial de terceros a cuentas de clientes, en medio de inquietudes por acciones que podrían exceder las instrucciones de sus titulares.
De acuerdo con una investigación publicada este jueves por Axios, algunas entidades han detectado herramientas que contactan a centros de atención telefónica o intentan realizar gestiones que parecen independientes de las solicitudes originales de los usuarios.
El problema presenta una diferencia relevante: el permiso del cliente para utilizar sus credenciales no implica necesariamente que el banco autorice el acceso de un agente externo. En algunos de los casos reportados, los propios titulares facilitaron sus datos de ingreso a los asistentes digitales.
Esta práctica puede contravenir las condiciones de acceso de las instituciones y dificulta establecer si una acción corresponde a una instrucción expresa del usuario o a una decisión del sistema automatizado.
Bloqueos y permisos de consulta
Entre las respuestas del sector figuran el bloqueo de agentes externos y la habilitación de accesos de “solo lectura”, que permiten consultar información financiera sin ejecutar operaciones.
Morgan Stanley ya restringió el ingreso de agentes de terceros a sus plataformas. Sin embargo, la entidad no había identificado casos de agentes que actuaran sin autorización o fuera de control, según información conocida este jueves. La medida tiene, por tanto, un carácter preventivo.
JPMorgan también está desarrollando herramientas para enfrentar estos riesgos. Su director ejecutivo, Jamie Dimon, ha señalado que permitir el ingreso de cualquier agente externo supone una exposición excesiva tanto para los clientes como para la institución.
En Charles Schwab, la dirección informó que monitorea y bloquea accesos de agentes no autorizados para mantener el control sobre la autenticación y la experiencia de sus usuarios.
El desafío de identificar quién da la instrucción
La preocupación se concentra en la capacidad de estos asistentes para completar tareas en nombre de una persona. Dentro de una cuenta bancaria, distinguir entre una gestión solicitada y una acción que excede ese mandato resulta esencial.
Los antecedentes difundidos no permiten establecer un monto de pérdidas ni una cantidad total de clientes afectados. Tampoco demuestran que todos los bancos que están imponiendo restricciones hayan registrado operaciones indebidas.
Las instituciones también preparan mecanismos de contingencia para proteger las cuentas y restablecer rápidamente el acceso de sus titulares ante eventuales incidentes. El desafío es incorporar herramientas de automatización con permisos delimitados y controles que permitan verificar qué acciones autorizó realmente cada cliente.
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