
La economía de América Latina y el Caribe crecerá un 2% en 2026, por debajo del 2,4% registrado en 2025, mientras que para 2027 se espera una recuperación moderada hasta el 2,5%, de acuerdo con las nuevas proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), divulgadas este jueves 22 de octubre.
Las estimaciones confirman que la región continúa enfrentando dificultades estructurales para alcanzar tasas de expansión suficientes que permitan mejorar sostenidamente los ingresos, reducir la pobreza y generar empleos de calidad.
El organismo advirtió que la desaceleración ocurre en un escenario internacional caracterizado por la incertidumbre comercial, las tensiones geopolíticas, las interrupciones de las cadenas de suministro y el encarecimiento de productos estratégicos, especialmente la energía y los alimentos.
A estos factores se suman condiciones financieras internacionales más restrictivas, que elevan los costos del endeudamiento y limitan la capacidad de inversión tanto de los gobiernos como del sector privado.
América del Sur crecerá apenas un 2,1%
Las proyecciones muestran diferencias importantes entre las distintas subregiones latinoamericanas.
América del Sur registraría un crecimiento del 2,1% durante 2026 y del 2,4% en 2027, reflejando una recuperación todavía insuficiente para superar los problemas de productividad, inversión y generación de empleo.
En América Central, la expansión económica alcanzaría el 1,7% este año, antes de acelerarse hasta el 2,8% durante 2027.
El Caribe, en cambio, presentaría las mayores tasas de crecimiento, con un 7,4% en 2026 y un 7% el próximo año.
Sin embargo, este desempeño estaría fuertemente influido por Guyana, cuya expansión de la producción petrolera ha impulsado significativamente los indicadores económicos subregionales.
| Subregión | 2026 | 2027 |
|---|---|---|
| América Latina y el Caribe | 2,0% | 2,5% |
| América del Sur | 2,1% | 2,4% |
| América Central | 1,7% | 2,8% |
| Caribe | 7,4% | 7,0% |
Tensiones internacionales presionan precios y comercio
Uno de los principales factores que condicionan las perspectivas económicas regionales es la evolución del escenario internacional.
Las tensiones en Medio Oriente, las dificultades en determinadas rutas marítimas y la volatilidad de los mercados energéticos representan riesgos para economías que dependen de las importaciones de combustibles, fertilizantes y alimentos.
El encarecimiento del petróleo y sus derivados aumenta los costos del transporte, la producción industrial y la distribución de mercancías, presionando los precios internos.
Asimismo, la incertidumbre sobre las políticas comerciales de las principales economías mundiales dificulta las decisiones de inversión y afecta las perspectivas de las exportaciones latinoamericanas.
La región también permanece expuesta a las fluctuaciones de los precios internacionales del cobre, el petróleo, el hierro y los productos agrícolas, cuya evolución determina una parte importante de los ingresos externos y fiscales de numerosos países.
Empleo e informalidad siguen siendo desafíos estructurales
La CEPAL advirtió que, aunque el empleo continúa aumentando, su ritmo de expansión se ha moderado, dificultando una recuperación más dinámica de los ingresos familiares.
El crecimiento económico previsto para 2026 resulta insuficiente para transformar significativamente los mercados laborales regionales, caracterizados por elevados niveles de informalidad y brechas de productividad.
La persistencia del empleo informal limita el acceso a la seguridad social, reduce la recaudación tributaria y restringe las posibilidades de crecimiento sostenido del consumo interno.
El organismo también identificó riesgos inflacionarios derivados del incremento de los precios internacionales de la energía y los alimentos.
Este escenario plantea desafíos adicionales para los bancos centrales, que deben equilibrar la necesidad de controlar la inflación con el objetivo de facilitar el crédito y estimular la actividad económica.
Inversión y productividad: las debilidades de América Latina
La desaceleración prevista para este año se inscribe en una tendencia de crecimiento reducido que afecta a América Latina desde hace más de una década.
La región ha enfrentado dificultades persistentes para incrementar la inversión productiva, incorporar nuevas tecnologías y diversificar sus exportaciones hacia actividades de mayor valor agregado.
Durante los últimos años, la evolución económica latinoamericana ha estado condicionada por los efectos de la pandemia, el endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, la volatilidad de los precios de las materias primas y la debilidad de la demanda externa.
Aunque algunas economías han mostrado mayor capacidad de recuperación, el desempeño regional sigue siendo heterogéneo y depende considerablemente de las condiciones particulares de cada país.
Para revertir esta situación, la CEPAL considera necesario fortalecer las políticas industriales y de desarrollo productivo, impulsar la innovación tecnológica, mejorar la infraestructura y facilitar la incorporación de trabajadores a empleos formales.
El fenómeno de El Niño agrega incertidumbre para 2027
Las perspectivas para el próximo año también estarán condicionadas por factores climáticos.
La eventual intensificación del fenómeno de El Niño podría afectar la producción agrícola, la disponibilidad de recursos hídricos y la generación hidroeléctrica en distintos países latinoamericanos.
Estos impactos podrían traducirse en nuevas presiones sobre los precios de los alimentos y la energía, además de mayores necesidades de gasto público para enfrentar emergencias y reconstruir infraestructura.
La recuperación proyectada para 2027 dependerá, por tanto, de una combinación de factores externos e internos, entre ellos la evolución del comercio mundial, las condiciones de financiamiento y la capacidad de los gobiernos para promover inversiones.
Una recuperación todavía insuficiente
El crecimiento del 2,5% previsto para 2027 representaría una mejora frente al desempeño de este año, aunque continuaría siendo moderado frente a las necesidades económicas y sociales de América Latina.
La CEPAL insistió en la importancia de avanzar hacia estrategias de desarrollo que permitan elevar la productividad, diversificar las economías y generar empleos de mayor calidad.
El desafío central será transformar la recuperación económica en mejoras sostenibles de los ingresos y las condiciones de vida de la población, en una región que continúa mostrando dificultades para alcanzar un crecimiento dinámico y duradero.
La entrada CEPAL rebaja crecimiento de América Latina al 2% en 2026 se publicó primero en El Periodista.

