
La escalada de la violencia y las crecientes restricciones de movimiento están dificultando el acceso de la población palestina de Hebrón a servicios básicos de salud, en un contexto marcado por ataques de colonos, operaciones de las fuerzas israelíes y un progresivo deterioro del sistema sanitario en Cisjordania.
Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió que los ataques reiterados, los desplazamientos, los cortes de carretera y la inseguridad están afectando tanto la salud física como mental de las comunidades de la zona.
Según cifras de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), al menos 77 palestinos han muerto y otros 1.775 han resultado heridos este año en Cisjordania a manos de fuerzas israelíes y colonos. El balance ya supera el registrado durante todo 2025.
La organización sanitaria señala además que desde marzo entre el 17% y el 38% de sus consultas psicológicas han estado relacionadas con actos de violencia intencionada, frente a porcentajes inferiores al 13% a comienzos de año.
Entre enero y julio, MSF realizó más de 1.930 consultas individuales de salud mental y 436 sesiones de terapia grupal en la zona. Durante el mismo período recibió alrededor de 170 alertas relacionadas con demoliciones de viviendas, personas heridas y ataques contra sistemas de agua y saneamiento.
Uno de los pacientes, Ismail Ibrahim, residente en las afueras de Yatta, relató haber sido agredido tres veces durante los últimos meses.
“Los colonos me rociaron la cara con gas pimienta mientras trabajaba en un olivar que mi familia llevaba años cultivando”, señaló. También denunció daños a los terrenos familiares y el robo de unas 200 ovejas durante una incursión nocturna.
Menos médicos y medicamentos
A la violencia se suma la creciente fragilidad de los servicios públicos de salud.
MSF sostiene que las dificultades económicas están llevando a un mayor número de personas a acudir a sus centros porque no pueden costear atención privada.
El problema se ha agravado por la falta de profesionales y medicamentos. La retención por parte de Israel de ingresos fiscales destinados a la Autoridad Palestina ha afectado el pago de salarios de trabajadores sanitarios, provocando reducción de horarios y, en algunos casos, el cierre de centros médicos.
“Algunos pacientes nos cuentan que llevan varios días sin medicación”, explicó el doctor Mohammad Haroub, referente médico adjunto de MSF en Hebrón.
Para pacientes con enfermedades crónicas, las restricciones pueden tener efectos especialmente graves. Aisha —nombre modificado para proteger su identidad— explicó que su suegra padece diabetes e hipertensión, pero que no siempre puede conseguir todos los medicamentos necesarios.
A ello se suman controles, cierres y desvíos que pueden transformar un trayecto de pocos kilómetros hasta una clínica en un desplazamiento mucho más largo e incierto.
Más consultas pese a las restricciones
Entre enero y julio, MSF realizó 7.595 consultas médicas ambulatorias en Hebrón, de las cuales 1.910 estuvieron relacionadas con salud sexual y reproductiva.
La organización amplió recientemente sus clínicas móviles de cinco a ocho. En junio registró 1.450 consultas y en julio otras 1.397, las cifras mensuales más altas de 2026 y un aumento del 26% respecto de los dos meses anteriores.
Entre las principales causas de consulta aparecen afecciones ginecológicas, enfermedades no transmisibles, infecciones respiratorias y conjuntivitis.
Sin embargo, la capacidad de respuesta humanitaria también ha enfrentado restricciones. Durante el primer trimestre del año MSF redujo en más de la mitad sus actividades móviles después de que las autoridades israelíes cancelaran su registro, dificultando el ingreso a sectores especialmente sensibles, entre ellos el área militarizada H2 de Hebrón y localidades de Masafer Yatta.
Posteriormente la organización habilitó nuevas clínicas cercanas a la denominada Zona C para intentar mantener la atención a comunidades a las que ya no podía llegar directamente.
“Cada día no sabemos siquiera si podremos llegar a la clínica. El contexto cambia constantemente”, afirmó Elisa Tamimi, responsable de asuntos humanitarios de MSF en Hebrón.
Según la organización, algunos sectores pueden permanecer cerrados durante días e incluso una semana, afectando el acceso a servicios básicos, el empleo y la vida cotidiana de sus habitantes.
MSF pidió a las autoridades israelíes garantizar el acceso de la población palestina a la asistencia sanitaria y humanitaria, proteger a los civiles y respetar el derecho internacional.
“Espero que la vida pueda volver a ser como era antes de la guerra y poder vivir con dignidad”, resume Aisha. “Quiero que la gente pueda salir a la calle sin miedo y tenga acceso a la asistencia sanitaria, la educación y las necesidades básicas”.
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