
Rusia anunció este miércoles la toma de otras dos localidades ucranianas en las provincias de Donetsk y Járkov, en una nueva señal de la presión que sus fuerzas mantienen sobre el frente oriental de Ucrania a más de cuatro años del inicio de la invasión a gran escala ordenada por el presidente Vladimir Putin en febrero de 2022.
Las fuerzas rusas aseguraron haber asumido el control de Sviatogorsk, en Donetsk, y Kazachia Lopan, en Járkov, aunque hasta ahora Ucrania no ha confirmado la pérdida de ambas localidades. Tampoco se han entregado balances independientes sobre las bajas provocadas por los combates.
La ofensiva se inscribe en una intensificación de las operaciones terrestres rusas durante los últimos meses, particularmente en Donetsk, donde Moscú busca ampliar el territorio bajo su control y aproximarse a algunas de las principales posiciones defensivas que todavía mantiene Ucrania en el Donbás.
Un día antes del anuncio, Putin sostuvo que sus tropas habían ocupado unos 270 kilómetros cuadrados de territorio en Donetsk durante agosto y aseguró que las fuerzas rusas continuaban avanzando en dirección a Sloviansk y Kramatorsk, dos ciudades consideradas fundamentales para el dispositivo defensivo ucraniano en el este del país. Esas afirmaciones no han podido ser verificadas de manera independiente.
Presión sobre el cinturón defensivo ucraniano
Los combates en Donetsk se concentran cada vez más en torno a la denominada línea de ciudades fortificadas que incluye Kostiantynivka, Kramatorsk y Sloviansk. Ante la presión rusa, Kiev reorganizó recientemente el mando de sus fuerzas en la zona y destinó a algunos de sus comandantes más experimentados a la defensa del sector.
Sviatogorsk se encuentra en el norte de Donetsk y su captura, de consolidarse, podría favorecer la presión rusa hacia el área de Sloviansk. La ciudad ya había sido escenario de fuertes enfrentamientos durante etapas anteriores de la guerra.
En Járkov, en tanto, las tropas rusas mantienen operaciones en distintos puntos próximos a la frontera y en el eje de Kupiansk. Durante agosto se registraron ofensivas e infiltraciones rusas en esa zona, mientras las fuerzas ucranianas realizaron contraataques y desplegaron ampliamente drones para dificultar el movimiento de tropas y vehículos enemigos.
Una guerra iniciada en 2014
Donetsk y Lugansk, que conforman buena parte de la región del Donbás, son escenario de enfrentamientos desde 2014, cuando separatistas prorrusos se levantaron contra el Gobierno ucraniano después de la anexión rusa de Crimea.
La guerra entró en una nueva dimensión el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia inició una invasión a gran escala de Ucrania. Moscú anunció posteriormente la anexión de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, aunque sus fuerzas no controlan completamente esos territorios y las incorporaciones no son reconocidas por Ucrania ni por la mayor parte de la comunidad internacional.
Los últimos movimientos sobre el terreno coinciden, además, con un escenario diplomático estancado. Ucrania rechaza las exigencias rusas para retirarse de las áreas del Donbás que todavía controla, mientras Moscú mantiene esa cuestión territorial entre sus principales condiciones para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra.
La evolución de la ofensiva en Donetsk será especialmente relevante durante las próximas semanas: el control de las localidades situadas en torno a Sloviansk y Kramatorsk podría determinar la capacidad rusa para amenazar el principal cinturón defensivo que todavía conserva Ucrania en esta zona estratégica del país.
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