
Ronald Fuentes no busca excusas. Unión Española tiene seis partidos para asegurar su presencia en la liguilla y conservar la posibilidad de regresar a Primera División. Para su entrenador, el peso de la historia del club no permite presentar ese objetivo simplemente como una aspiración.
“Es una obligación. Es una obligación, sin duda”, afirmó el técnico durante una entrevista con TNT Sports.
Fuentes asumió la conducción de un equipo que comenzó la temporada con resultados adversos y sin posibilidades inmediatas de modificar el plantel. Aceptó el desafío porque confiaba en las capacidades individuales de los jugadores disponibles y consideraba que su cuerpo técnico contaba con las herramientas necesarias para revertir el escenario.
El camino, sin embargo, ha estado marcado por una irregularidad que el propio entrenador admite. Unión ha mostrado pasajes de buen fútbol, pero no ha conseguido prolongarlos durante los partidos ni transformar todas sus oportunidades en goles.
“Lo que más me complica es que hemos sido irregulares dentro de un mismo partido. No hemos mantenido los ratos buenos y han sido muy pocos en relación con las capacidades que tenemos”, explicó.
Una obligación llamada ascenso
Unión Española ocupa el séptimo lugar de la Liga de Ascenso con 35 puntos después de 24 encuentros, en una zona donde las diferencias son mínimas y cada resultado puede modificar las posiciones. Santiago Wanderers encabeza la clasificación, seguido por Cobreloa, mientras varios equipos luchan por acceder a la postemporada.
Fuentes destacó precisamente esa paridad. A su juicio, los conjuntos que han conseguido sostener un funcionamiento regular son los que se instalaron en los primeros lugares. Detrás de ellos existe un grupo numeroso que todavía puede entrar o salir de la liguilla durante las últimas fechas.
El técnico considera que las diferencias entre Primera División y el Ascenso no pasan únicamente por el presupuesto. En la máxima categoría existe mayor continuidad colectiva y más futbolistas capaces de resolver individualmente un partido. En Primera B, en cambio, los equipos pueden abandonar rápidamente su plan inicial y recurrir al juego directo.
“Los equipos que hagan una mejor lectura y que tengan jugadores que puedan desequilibrar son los que definitivamente están logrando los objetivos”, sostuvo.
Unión enfrentará a Deportes Temuco en Santa Laura, un partido que Fuentes anticipa especialmente complejo. El cuadro de La Araucanía posee una estructura defensiva capaz de reducir los espacios, precisamente uno de los escenarios que más dificultades le ha provocado al conjunto hispano.
La preocupación está en la generación y definición de oportunidades. El entrenador señaló que su equipo recibe pocos ataques, pero paga demasiado caro sus errores, mientras no logra aprovechar sus mejores momentos.
La necesidad de reaccionar aumentó después de una racha de tres encuentros sin victorias. Tras la última derrota, Fuentes ya había reconocido que el plantel estaba “dolido”, aunque todavía dependía de sí mismo para clasificar. También anunció la intención de recuperar un esquema 4-3-3 para lograr mayor profundidad ofensiva.
Un entrenador que siempre duda de sí mismo
Fuentes dice que nunca se ha sentido plenamente conforme con su desempeño profesional. Estudia, lee, observa y escucha porque entiende que una de las principales responsabilidades de un entrenador es conseguir que los futbolistas comprendan su propuesta.
“Uno de los grandes problemas que podemos tener como técnicos es tratar de jugar de una manera y que los jugadores no te entiendan. Eso es muy complicado”, reflexionó.
Cuando aquello trabajado durante la semana no aparece en la cancha, su primera reacción no es responsabilizar exclusivamente al plantel. También se pregunta qué error pudo cometer al transmitir las instrucciones.
La búsqueda continúa incluso después de las victorias. El entrenador admite que su profesión ofrece más frustraciones que satisfacciones y que, aun cuando consigue los tres puntos, suele concentrarse en aquello que el equipo pudo ejecutar mejor.
Sus jornadas comienzan temprano. El cuerpo técnico llega alrededor de las 07:00 horas, entrena durante la mañana y prolonga el trabajo hasta después de las 14:30 para analizar imágenes, corregir movimientos y preparar el siguiente partido.
Pero existe una frontera que Fuentes intenta no cruzar: la puerta de su casa.
“Cuando pierdo, la molestia me dura hasta estacionar el auto. De ahí cambio el chip completamente”, relató.
Santiago, el refugio después del fútbol
Al regresar, Fuentes se encuentra con Santiago, su hijo de siete años. El niño sigue el fútbol, conoce jugadores nacionales e internacionales y disfruta atajando. Comenzó a hacerlo mientras jugaba con niños mayores que él y, según contó su padre, se considera una pequeña versión de Thibaut Courtois.
Fuentes habla de Santiago con una emoción que interrumpió por momentos la entrevista. Ambos han enfrentado la muerte de la madre del niño, una pérdida que transformó su vida familiar.
“No hemos vivido un momento bueno por el fallecimiento de su mamá. En este momento, él es todo”, expresó.
El entrenador tiene otros hijos mayores que ya comenzaron sus vidas profesionales y una hija que continúa estudiando. Sin embargo, Santiago concentra hoy buena parte de su energía cotidiana.
“Es quien me da la alegría. Lo disfruto día a día”, señaló.
Fuentes no pretende obligarlo a seguir el fútbol. Si decide convertirse en jugador, promete acompañarlo; si escoge otra actividad, hará lo mismo. Su prioridad, aseguró, es que crezca, explore sus capacidades y pueda ser feliz.
El cáncer y una nueva relación con el futuro
El entrenador también habló de la enfermedad que atravesó. Fue diagnosticado con cáncer de garganta y debió enfrentar un tratamiento que le dejó algunas secuelas, entre ellas una menor capacidad para distinguir completamente los sabores y una reducción permanente de la salivación.
Actualmente mantiene sus controles médicos al día y los últimos exámenes entregaron resultados favorables.
“Estoy bien. Hace poco fui al doctor y me encontró impecable”, contó.
La enfermedad, junto con las pérdidas personales, modificó su manera de observar el tiempo. Antes proyectaba su carrera y su vida hacia los próximos años. Ahora prefiere concentrarse en lo inmediato.
“Vivo el día a día, no vivo pensando en el futuro. No quiero proyectarme mayormente”, afirmó.
Su horizonte cotidiano consiste en regresar a casa, compartir con sus hijos, su madre, sus hermanos y sus sobrinos. Su madre se encontraba hospitalizada al momento de la entrevista, aunque permanecía estable.
Fuentes aseguró que enfrenta estas circunstancias con fe y entereza. Cree que las experiencias adversas pueden fortalecer, pero también enseñar algo más elemental: la necesidad de expresar afecto mientras todavía sea posible.
“Hay que vivir la vida como corresponde, entregando amor, recibiendo amor y valorando a las personas todos los días”, expresó.
La lección del deporte
El fútbol aparece en su relato como una profesión, pero también como una escuela para enfrentar la frustración. Perder, insistir y volver a intentarlo son experiencias que, según Fuentes, preparan a las personas para sobreponerse a dificultades que trascienden el resultado de un partido.
Esa convicción también atraviesa su manera de relacionarse con quienes trabajan en los clubes. El entrenador afirmó que procura respetar a todas las personas, independientemente de su cargo, y que valora los recuerdos humanos dejados en cada institución tanto como sus campañas deportivas.
“El respeto se ha perdido mucho en este país. Tenemos que recuperarlo para seguir creciendo”, advirtió.
Ahora debe regresar a la urgencia de Santa Laura. Unión Española tiene seis partidos para encontrar la regularidad que le ha faltado durante buena parte del campeonato. Fuentes sabe que no basta con clasificar: el equipo necesita llegar a la liguilla jugando mejor y convencido de sus posibilidades.
“Por lo menos la fuerza, las ganas y las capacidades están. Tenemos que ajustar algunas cosas y es lo que estamos haciendo”, concluyó.
En el Ascenso no existe demasiado espacio para el mañana. Quizás por eso la campaña de Unión Española y la historia personal de su entrenador terminan encontrándose en un mismo punto: afrontar el partido que viene, aprovechar el día disponible y seguir creyendo mientras todavía exista una oportunidad.
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