
Un tribunal de Hong Kong condenó este viernes a penas de entre cinco y más de siete años de cárcel a tres destacados activistas prodemocracia que durante décadas participaron en la organización de las vigilias anuales en recuerdo de las víctimas de la masacre de Tiananmen.
Chow Hang-tung fue condenada a siete años y tres meses de prisión, Lee Cheuk-yan recibió una pena de siete años y Albert Ho fue sentenciado a cinco años y dos meses.
Los tres pertenecieron a la desaparecida Alianza de Hong Kong en Apoyo a los Movimientos Democráticos Patrióticos de China, organización que durante más de 30 años convocó cada 4 de junio una masiva vigilia con velas en el parque Victoria.
El tribunal consideró que los dirigentes incurrieron en el delito de “incitación a la subversión” contemplado en la ley de seguridad nacional impuesta por Pekín en Hong Kong en junio de 2020.
La organización fue además sancionada con una multa de 1,5 millones de dólares hongkoneses, equivalentes a unos US$192.000.
La consigna que terminó en los tribunales
Uno de los elementos centrales del proceso fue una de las reivindicaciones históricas de la Alianza: “poner fin a la dictadura de partido único”.
Los jueces concluyeron que la reiteración de esa consigna buscaba generar rechazo hacia el Partido Comunista chino y socavar el sistema político establecido en el país.
Chow y Lee habían rechazado los cargos y defendieron que sus actividades correspondían al ejercicio pacífico de las libertades de expresión y reunión. Ambos permanecen privados de libertad desde 2021.
Albert Ho, abogado y exlegislador de larga trayectoria en el movimiento democrático, se declaró culpable durante el proceso, circunstancia considerada al establecer una pena inferior.
El caso se convirtió en uno de los juicios más emblemáticos de la aplicación de la legislación de seguridad nacional instaurada después de las multitudinarias protestas prodemocracia que sacudieron Hong Kong durante 2019.
Tres décadas recordando Tiananmen
La Alianza había sido creada en mayo de 1989, cuando Hong Kong todavía permanecía bajo soberanía británica, en medio de las movilizaciones estudiantiles que reclamaban reformas políticas en China.
Tras la intervención militar del 4 de junio de aquel año en Pekín, la organización convirtió el recuerdo de las víctimas en uno de sus principales objetivos.
Durante tres décadas, decenas de miles de personas se reunieron anualmente en Hong Kong para encender velas en memoria de quienes murieron durante la represión de las protestas de Tiananmen.
La cifra exacta de muertos nunca ha sido determinada. Diferentes estimaciones sitúan el balance entre varios centenares y varios miles de personas.
Mientras el recuerdo público de Tiananmen permaneció sometido a una fuerte censura en China continental, Hong Kong se convirtió durante años en uno de los pocos territorios bajo soberanía china donde era posible conmemorar abiertamente los acontecimientos de 1989.
La última gran vigilia autorizada se realizó en 2019.
En 2020 las autoridades prohibieron la concentración argumentando restricciones sanitarias derivadas de la pandemia. Miles de personas acudieron igualmente al parque Victoria.
La tradicional ceremonia nunca volvió a ser autorizada.
El giro desde 2020
Semanas después de aquella última concentración, Pekín impuso la ley de seguridad nacional para Hong Kong, que castiga delitos como secesión, subversión, terrorismo y colaboración con fuerzas extranjeras.
La normativa transformó profundamente el escenario político del territorio.
Numerosos dirigentes opositores fueron detenidos o procesados, organizaciones prodemocracia se disolvieron y varios medios críticos dejaron de funcionar. Otros activistas abandonaron Hong Kong ante el riesgo de ser perseguidos judicialmente.
La propia Alianza se disolvió en septiembre de 2021, después de más de tres décadas de actividad.
Chow Hang-tung, abogada especializada en derechos humanos, se convirtió desde entonces en una de las figuras más visibles de la resistencia a la legislación de seguridad nacional. Durante su permanencia en prisión ha continuado escribiendo sobre libertad política, democracia y la memoria de Tiananmen.
Críticas internacionales
Las condenas provocaron nuevas críticas internacionales sobre la situación de las libertades políticas en Hong Kong.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió que las sentencias fueran anuladas y sostuvo que el caso refleja las “restricciones cada vez mayores al espacio cívico” en el territorio.
La organización Amnistía Internacional afirmó que las penas representan “un insulto a la memoria de las víctimas y una afrenta a la historia”, al considerar que los condenados desarrollaron actividades políticas pacíficas.
Las autoridades de Hong Kong y Pekín han defendido reiteradamente la legislación de seguridad nacional argumentando que permitió recuperar la estabilidad después de las protestas de 2019 y que las libertades continúan protegidas siempre que se ejerzan dentro del marco legal.
El proceso contra Chow Hang-tung, Lee Cheuk-yan y Albert Ho marca, sin embargo, un nuevo capítulo en la progresiva desaparición de uno de los símbolos que durante décadas distinguió políticamente a Hong Kong del resto de China: la posibilidad de recordar públicamente la noche del 4 de junio de 1989 y exigir responsabilidades por la represión de Tiananmen.
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