
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculó este viernes la actual ofensiva militar contra Irán con la denominada “guerra contra el terror” iniciada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, al encabezar en el Pentágono uno de los principales actos conmemorativos por los 25 años del ataque que dejó cerca de 3.000 muertos.
“Hoy renovamos el juramento sagrado que hicimos por primera vez en su nombre hace un cuarto de siglo. Nunca, jamás, olvidaremos. Por eso luchamos hoy”, afirmó Trump durante una ceremonia en la sede del Departamento de Defensa.
El mandatario sostuvo que Estados Unidos “no tiene otra elección” que combatir a sus enemigos y planteó que el conflicto con Irán constituye una continuación de la estrategia antiterrorista desplegada por Washington durante las últimas dos décadas y media.
“Solo puede haber una cosa: la victoria”, enfatizó.
Trump rindió homenaje a las víctimas, a los equipos de emergencia que participaron en los rescates y a los integrantes de las Fuerzas Armadas estadounidenses, antes de centrar parte de su discurso en la guerra que actualmente enfrenta a Washington con Teherán en Medio Oriente.
El presidente calificó a la República Islámica como “el principal patrocinador del terrorismo del mundo” y aseguró que las operaciones estadounidenses buscan impedir que el régimen iraní pueda desarrollar armamento nuclear.
La intervención se produjo en momentos en que la guerra con Irán, iniciada a fines de febrero, mantiene en máxima tensión a Medio Oriente y ha convertido nuevamente al estrecho de Ormuz en uno de los principales focos estratégicos del planeta. En las últimas semanas se han sucedido ataques contra instalaciones militares, buques petroleros y posiciones iraníes y estadounidenses, mientras el tránsito marítimo y el suministro energético mundial continúan sometidos a fuertes presiones.
“Todos éramos estadounidenses”
Trump también recordó el clima de unidad nacional que siguió a los atentados de 2001.
“Aquel día, todos éramos neoyorquinos, todos y cada uno de nosotros. Pero también éramos todos estadounidenses. Éramos una sola familia”, manifestó.
Los ataques del 11-S fueron ejecutados por 19 integrantes de Al Qaeda que secuestraron cuatro aviones comerciales. Dos impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, otro contra el Pentágono y el cuarto se estrelló en Pensilvania después de que pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.
En el Pentágono murieron 184 personas entre pasajeros, tripulantes y trabajadores del complejo militar, cuyos nombres volvieron a ser recordados durante la ceremonia de este viernes. En total, los atentados causaron 2.977 víctimas, sin considerar a los secuestradores.
Trump afirmó que las futuras generaciones recordarán cómo “una nación libre e inquebrantable” respondió al ataque y aseguró que “ninguna época borrará de la memoria” a quienes murieron y a quienes participaron en las operaciones de rescate.
Hegseth: “La lucha continúa”
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó el vínculo entre los ataques del 11-S y la actual guerra contra Irán.
“Fue uno de los días más oscuros de la historia de Estados Unidos, pero el mal no tuvo la última palabra”, sostuvo, antes de afirmar que, 25 años después, “la lucha continúa”.
Hegseth acusó al régimen iraní de haber promovido durante décadas ataques contra intereses estadounidenses y de respaldar organizaciones armadas en Medio Oriente.
También reivindicó la dimensión de las operaciones militares desarrolladas durante los últimos meses y sostuvo que las Fuerzas Armadas estadounidenses han golpeado a la conducción iraní, su Fuerza Aérea, su Armada y sus sistemas defensivos.
El jefe del Pentágono señaló además que la presión económica sobre Teherán seguirá aumentando y aseguró que Washington pretende mantener el control sobre el estrecho de Ormuz hasta alcanzar sus objetivos militares.
El conflicto ha adquirido una dimensión particularmente sensible para la economía mundial. Ormuz concentra una fracción relevante del transporte global de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción prolongada puede repercutir rápidamente en las cotizaciones internacionales del crudo.
Un aniversario marcado por Irán
El 25° aniversario del 11-S estuvo atravesado este año por el conflicto de Medio Oriente. Mientras Trump encabezaba la ceremonia en el Pentágono, en Nueva York se desarrollaba el tradicional homenaje en la Zona Cero, donde estuvieron presentes los expresidentes George W. Bush, Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden.
En paralelo, familiares de víctimas volvieron a exigir que Washington revele documentación vinculada con la eventual participación de ciudadanos o funcionarios saudíes en los preparativos de los atentados, una controversia que permanece abierta un cuarto de siglo después.
Los homenajes de este viernes recuerdan un episodio que cambió radicalmente la política exterior estadounidense. Tras los ataques, el gobierno de George W. Bush lanzó la invasión de Afganistán para derribar al régimen talibán que protegía a Osama bin Laden y, en 2003, Estados Unidos encabezó la invasión de Irak.
Aquella “guerra contra el terror” derivó en dos décadas de operaciones militares, miles de muertos y gastos por varios billones de dólares, además de transformar las prioridades de seguridad y defensa de Estados Unidos.
Veinticinco años después, Trump ha recurrido nuevamente a ese marco político y estratégico para justificar la ofensiva contra Irán, presentando el conflicto no como una guerra aislada, sino como una nueva etapa de la lucha que Washington inició tras el 11 de septiembre de 2001.
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