
Un tribunal de Teherán condenó este martes 27 de octubre al cineasta iraní Jafar Panahi a cinco años de prisión, en una nueva resolución judicial contra uno de los realizadores más reconocidos internacionalmente y una figura emblemática de la defensa de la libertad de expresión en Irán.
La sentencia, dictada en ausencia del acusado, contempla además la prohibición de abandonar el país durante dos años, restricciones para publicar en redes sociales, la confiscación de sus bienes y el congelamiento de sus cuentas bancarias.
El abogado del director, Mostafa Nili, cuestionó las circunstancias del procedimiento y aseguró que su representado no fue informado de la fecha de la audiencia correspondiente a esta nueva causa.
Según la defensa, el fallo estaría relacionado con un tercer expediente judicial abierto contra Panahi, aunque todavía no se han aclarado públicamente todos los antecedentes de la acusación.
Nili también denunció una contradicción en la documentación del proceso, ya que el expediente sitúa al cineasta fuera de Irán, pese a que regresó al país el pasado 10 de abril, en medio de las hostilidades militares que afectaban a la región.
Una larga historia de persecución judicial
Panahi, de 66 años, mantiene desde hace más de una década un prolongado enfrentamiento con las autoridades iraníes debido a sus películas y posiciones críticas frente a las restricciones políticas y culturales impuestas en el país.
En 2010 fue condenado a seis años de prisión y a una prohibición de realizar películas durante dos décadas, tras ser acusado de actividades contra el sistema político iraní.
Aunque inicialmente permaneció en libertad bajo restricciones, fue encarcelado nuevamente en julio de 2022. En febrero de 2023 recuperó la libertad después de iniciar una huelga de hambre para exigir su excarcelación.
Las sanciones no impidieron que continuara desarrollando su carrera cinematográfica, muchas veces mediante producciones realizadas de manera clandestina o bajo estrictas limitaciones.
Entre sus obras más conocidas figuran El círculo (2000), ganadora del León de Oro del Festival de Venecia; Taxi Teherán (2015), distinguida con el Oso de Oro de Berlín; y Tres caras (2018), reconocida por su guion en el Festival de Cannes.
En 2025 alcanzó otro hito internacional con Un simple accidente, película que obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes y consolidó su posición entre los cineastas más destacados del cine contemporáneo.
El cine iraní bajo presión
La nueva condena se produce en un contexto de persistentes restricciones contra artistas, periodistas, escritores y activistas en Irán, donde las autoridades mantienen controles sobre las expresiones culturales consideradas contrarias al sistema político.
Panahi se ha convertido en uno de los principales símbolos internacionales de resistencia artística frente a la censura. Sus películas suelen abordar las desigualdades sociales, las restricciones a las libertades individuales y las contradicciones de la vida cotidiana iraní.
Su situación también ha puesto de relieve las dificultades que enfrentan otros realizadores del país. El cineasta Mohammad Rasoulof, ganador del Oso de Oro de Berlín en 2020, abandonó Irán en 2024 después de recibir una condena de ocho años de prisión, azotes y confiscación de bienes.
La nueva resolución contra Panahi amenaza con restringir nuevamente su actividad profesional y profundiza el conflicto entre las autoridades iraníes y una de las figuras culturales de mayor reconocimiento internacional del país.
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