
Perú continuó registrando este viernes nuevas réplicas tras el terremoto de magnitud 7,2 que sacudió el jueves la región de Ayacucho, en el sur del país, sin que hasta ahora se hayan reportado víctimas fatales.
Durante la madrugada se detectaron dos nuevos movimientos sísmicos, de magnitudes 3,4 y 3,5, en sectores del sur peruano, incluidos Puno y Arequipa. Los temblores fueron de menor intensidad que las réplicas registradas horas después del terremoto principal, que alcanzaron magnitudes de 4,2 y 4,0.
El terremoto ocurrió a las 13:00 horas del jueves 20 de agosto, con epicentro ubicado aproximadamente 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, Ayacucho, y a una profundidad cercana a los 108 kilómetros.
El movimiento fue percibido en una amplia zona del territorio peruano, incluidas las regiones de Ica, Arequipa, Cusco, Apurímac y sectores de Lima.
Tres heridos y daños en infraestructura
El balance preliminar da cuenta de al menos tres personas heridas y daños en cerca de una treintena de edificios públicos. Entre las estructuras afectadas figuran establecimientos educacionales y centros de salud.
También se han constatado daños en viviendas y desprendimientos de rocas en sectores próximos a Coracora. Más de 9.000 personas quedaron afectadas por interrupciones del suministro eléctrico, principalmente en localidades de Ica y Ayacucho.
Las autoridades mantienen desplegados equipos para evaluar viviendas, carreteras, escuelas y recintos sanitarios, mientras continúa el monitoreo de la actividad sísmica.
Pese a la elevada magnitud del terremoto, su considerable profundidad contribuyó a reducir el impacto destructivo en superficie. Tampoco se activó una alerta de tsunami.
Un país expuesto a grandes terremotos
Perú se encuentra dentro del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta. En su territorio, la placa de Nazca se introduce bajo la placa Sudamericana, acumulando y liberando grandes cantidades de energía.
Uno de los antecedentes más graves de las últimas décadas ocurrió el 15 de agosto de 2007, cuando un terremoto de magnitud 7,9 golpeó principalmente la región de Ica y las ciudades de Pisco, Chincha y Cañete. Cerca de 600 personas murieron y decenas de miles de viviendas quedaron destruidas o inhabitables.
El nuevo terremoto peruano se produce, además, en momentos de intensa actividad sísmica en la región andina. El pasado 10 de agosto, Colombia sufrió un terremoto de magnitud 7,4 que provocó centenares de muertos y miles de heridos.
Especialistas han advertido, sin embargo, que la proximidad temporal entre los terremotos registrados en distintos países sudamericanos no implica necesariamente que exista una conexión directa entre ellos, ya que responden a procesos tectónicos específicos de cada zona.
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