
La aldea palestina de Qusra, en Cisjordania, cumple este viernes 13 días bajo un asedio protagonizado por grupos de colonos israelíes, mientras fuerzas de seguridad de Israel mantienen un amplio despliegue en la zona y restricciones que impiden a varias familias entrar o salir de sus viviendas.
El alcalde de Qusra, Abdel Azim Wadi, denunció que la situación afecta especialmente al sector de Ras al Ain, donde los habitantes permanecen prácticamente aislados y enfrentan crecientes dificultades para conseguir alimentos, medicamentos y otros productos básicos.
Una de las viviendas fue ocupada por fuerzas israelíes y transformada en un puesto militar, mientras toda el área fue declarada zona militar cerrada. Los residentes también denunciaron daños en muebles y otras pertenencias al interior del inmueble tomado por los uniformados.
El episodio comenzó el 9 de agosto, cuando colonos bloquearon los accesos a tres viviendas palestinas y levantaron instalaciones junto a las propiedades. Los problemas, sin embargo, venían desde antes: durante julio fueron cortadas conexiones de agua y electricidad de casas situadas cerca de un puesto de avanzada de colonos en Ras al Ain.
Qusra, ubicada al sur de Nablus, ha registrado desde 2025 una creciente presión de asentamientos y puestos de avanzada. Durante ese período se han denunciado incursiones en viviendas, agresiones físicas, vandalismo, robos e incendios, incluido un ataque contra una mezquita.
Inusual condena de Estados Unidos
La situación adquirió dimensión diplomática debido a que una de las propiedades afectadas pertenece a Loui Ridi, un palestino-estadounidense residente en Ohio que regresó a Cisjordania para acompañar a su familia y defender su vivienda.
El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, conocido históricamente por sus posiciones favorables a los asentamientos israelíes, calificó a los responsables del asedio como “terroristas israelíes” y sostuvo que las acciones contra las familias eran criminales. También aseguró que Washington había intervenido ante las autoridades israelíes para exigir medidas.
Huckabee volvió a endurecer su posición esta semana al advertir contra la apropiación ilegal de propiedades de ciudadanos palestino-estadounidenses y plantear posibles consecuencias para quienes participen en estos hechos.
Violencia de colonos en aumento
El caso de Qusra se produce en medio de una escalada más amplia de la violencia en Cisjordania. En solo uno de sus últimos períodos de seguimiento, Naciones Unidas contabilizó 38 incidentes protagonizados por colonos israelíes que provocaron víctimas palestinas, daños materiales o ambas consecuencias. Entre los bienes afectados figuran viviendas, vehículos, tierras agrícolas e infraestructura de agua y electricidad.
La situación también ha generado cuestionamientos dentro de Israel respecto de la actuación de las fuerzas de seguridad frente a grupos radicales de colonos. El Ejército reforzó previamente su presencia en Qusra y desmanteló algunos puestos considerados ilegales, pero el hostigamiento contra las familias palestinas ha continuado.
El conflicto coincide además con una nueva ofensiva para ampliar los asentamientos israelíes en Cisjordania. Entre los proyectos que han generado mayor rechazo internacional está E1, al este de Jerusalén, donde se abrieron licitaciones para más de 1.200 viviendas. El proyecto es considerado especialmente sensible porque podría cortar la continuidad territorial palestina entre el norte y el sur de Cisjordania y dificultar aún más una futura solución de dos Estados.
La expansión de asentamientos y el aumento de los ataques de colonos se han convertido así en otro foco de tensión en Medio Oriente, paralelamente a la guerra en Gaza y a las crecientes presiones internacionales sobre el Gobierno israelí para frenar las acciones contra la población palestina.
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