
La Organización Marítima Internacional (OMI) advirtió sobre las graves consecuencias que la escalada de ataques contra buques mercantes frente a las costas de Yemen puede tener para el comercio mundial y las cadenas globales de suministro, un escenario que también podría terminar afectando a la economía chilena.
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, condenó el ataque perpetrado por los rebeldes hutíes contra el buque mercante Tihama, que dejó seis personas fallecidas y otras diez heridas.
Domínguez sostuvo que la continuidad de este tipo de acciones “sólo sirve para escalar las tensiones y amenazar las cadenas de suministro globales de las que todos dependen”.
“Garantizar la seguridad de los marineros es una obligación fundamental según el Derecho Internacional y una responsabilidad compartida de la comunidad mundial”, agregó.
El ataque fue realizado con tres misiles y provocó importantes daños materiales en la embarcación. Según la Guardia Costera yemení, entre los fallecidos se encuentran tres marineros paquistaníes, uno indonesio y dos integrantes de las Fuerzas Armadas de Yemen.
Los hutíes reivindicaron la operación y aseguraron que el barco transportaba “equipo militar saudí”, en medio de un nuevo incremento de las hostilidades con el Gobierno yemení reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudita.
Riesgo para una de las principales arterias del comercio mundial
La situación adquiere una dimensión económica global por la ubicación de Yemen, junto al estrecho de Bab el-Mandeb, paso estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las principales vías de acceso al canal de Suez.
La inseguridad en esta zona puede llevar a las compañías navieras a evitar el mar Rojo y desviar sus embarcaciones alrededor del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esa alternativa implica viajes más largos, mayor consumo de combustible y un aumento de los costos de transporte.
A ello se agregan mayores primas de seguros y costos de seguridad para las embarcaciones que continúan operando en zonas consideradas de alto riesgo.
La OMI llamó precisamente a los operadores marítimos a realizar una evaluación minuciosa de los riesgos antes de transitar por la región.
“Los marineros merecen protección y que se les permita hacer su trabajo en condiciones de seguridad”, señaló Domínguez, quien además reclamó la liberación inmediata e incondicional de los tripulantes que permanecen cautivos tras ataques y actos de piratería en el mar Rojo y el golfo de Adén.
Cómo podría afectar a Chile
Aunque Chile se encuentra geográficamente distante del conflicto en Medio Oriente, una alteración prolongada del transporte marítimo internacional puede transmitirse rápidamente a una economía abierta y dependiente del comercio exterior.
Uno de los primeros efectos potenciales sería un incremento de los fletes marítimos. El desvío de embarcaciones, el mayor consumo de combustible y el encarecimiento de los seguros terminan aumentando el costo de trasladar mercancías.
Para Chile esto podría traducirse en precios mayores para productos importados desde Europa y otras regiones cuyas rutas dependen directa o indirectamente del canal de Suez y de las redes logísticas afectadas por la crisis.
Bienes de consumo, maquinaria, vehículos, repuestos, medicamentos e insumos utilizados por la industria chilena podrían enfrentar mayores costos o tiempos de entrega si la situación se prolonga.
El segundo canal de transmisión es la energía. Una escalada en Medio Oriente que afecte rutas estratégicas del petróleo y el gas puede provocar aumentos o mayor volatilidad en los precios internacionales de los combustibles.
Chile importa gran parte de los combustibles que consume, por lo que un aumento sostenido del petróleo podría repercutir en los precios internos de las gasolinas y el diésel y elevar los costos del transporte y de distintas actividades productivas.
Eventuales nuevas presiones sobre la inflación
Un encarecimiento simultáneo de los combustibles, fletes e importaciones también podría introducir nuevas presiones inflacionarias.
El impacto dependerá de la duración y magnitud de la crisis. Un episodio acotado tendría efectos menores, mientras que una interrupción prolongada de las principales rutas marítimas podría trasladarse gradualmente a los precios que pagan empresas y consumidores chilenos.
Además, una mayor inflación importada podría complicar el escenario para la política monetaria si altera las perspectivas de convergencia de los precios.
También existe un riesgo indirecto para las exportaciones chilenas. Un deterioro significativo del comercio internacional o del crecimiento de las principales economías puede reducir la demanda mundial por materias primas, afectando eventualmente productos relevantes para Chile, particularmente el cobre.
ONU advierte sobre escalada en Yemen
La preocupación trasciende al transporte marítimo. El enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, pidió a las partes detener la escalada y proteger a los civiles y la infraestructura civil.
Según Grundberg, el país enfrenta el incremento más significativo de las hostilidades desde el alto el fuego negociado por Naciones Unidas en 2022.
El nuevo ataque vuelve así a poner en alerta una de las rutas comerciales más sensibles del planeta. Para Chile, sus consecuencias dependerán de cuánto se prolongue la inseguridad en el mar Rojo: mientras más tiempo permanezcan alteradas las rutas marítimas, mayor será el riesgo de que el conflicto termine reflejándose en fletes, combustibles, inflación y actividad económica a miles de kilómetros de Yemen.
La entrada OMI alerta por ataques hutíes al transporte marítimo: escalada en el mar Rojo podría golpear al comercio y a la economía chilena se publicó primero en El Periodista.

