
A casi 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Nueva York comenzó a abrir uno de los archivos más sensibles relacionados con las consecuencias de la caída de las Torres Gemelas: más de 170 mil páginas de documentos sobre la contaminación del aire y los riesgos para la salud que enfrentaron rescatistas, trabajadores y habitantes del sur de Manhattan.
El alcalde Zohran Mamdani anunció este martes la publicación de una primera serie de registros municipales y el término de dos litigios iniciados por 9/11 Health Watch para obtener información que durante años permaneció fuera del alcance público.
Los documentos contienen antecedentes sobre las mediciones efectuadas después del colapso del World Trade Center y muestran que se encontró amianto en numerosos lugares inspeccionados alrededor de la denominada Zona Cero.
“Casi 25 años después, han muerto más personas a causa de enfermedades relacionadas con el 11 de septiembre que las que fallecieron ese mismo día”, afirmó Mamdani al anunciar la medida.
El alcalde sostuvo además que miles de personas quedaron expuestas a sustancias peligrosas mientras las autoridades transmitían mensajes de tranquilidad respecto de la calidad del aire.
La administración municipal anunció una inversión de US$34 millones para crear y mantener un portal público dedicado a reunir los registros relacionados con la respuesta de Nueva York a los atentados y sus consecuencias sanitarias. La primera entrega comprende unas 170 mil páginas y durante los próximos 12 meses se incorporarán nuevos antecedentes.
Las 68 cajas que aparecieron décadas después
La controversia se arrastra desde hace años. En septiembre de 2023, 9/11 Health Watch solicitó mediante la legislación de acceso a la información los registros del Departamento de Protección Ambiental de Nueva York relativos a la contaminación producida por el derrumbe del World Trade Center.
La organización inició acciones judiciales después de que las autoridades sostuvieran que no habían localizado los antecedentes requeridos.
El caso dio un giro cuando el Departamento de Protección Ambiental reconoció posteriormente la existencia de 68 cajas con documentos, cuyo volumen fue estimado en unas 340 mil páginas. Entre ellos había mediciones de amianto en aire y superficies, análisis de metales y sustancias químicas y comunicaciones internas de las autoridades.
En mayo pasado, la Corte Suprema del estado de Nueva York concluyó que la ciudad había actuado de manera “arbitraria y caprichosa” al rechazar las solicitudes de información y autorizó indagar cómo las autoridades pudieron pasar por alto decenas de cajas de registros vinculados al 11-S.
La primera publicación incluye precisamente los documentos contenidos en esas cajas, además del denominado “Harding Memo”, un memorando interno que abordaba la eventual responsabilidad legal de la ciudad por la exposición de la población a contaminantes. También fueron incorporados antecedentes relacionados con el World Trade Center 7.
La nube tóxica que siguió al derrumbe
El colapso de las Torres Gemelas liberó sobre Manhattan una enorme nube formada por polvo de cemento, fibras de amianto, vidrio pulverizado, metales y otros materiales potencialmente tóxicos.
Durante los meses posteriores, miles de bomberos, policías, trabajadores de emergencia, voluntarios, empleados y residentes estuvieron expuestos a esos contaminantes.
Los nuevos antecedentes indican que las preocupaciones sanitarias persistieron mucho después de los atentados. Registros de calidad del aire muestran que todavía se encontraba evidencia de amianto hasta diez meses después y a distancias de alrededor de 800 metros de la Zona Cero. (New York Times)
La controversia adquiere especial relevancia porque durante el período inmediatamente posterior a los ataques las autoridades transmitieron públicamente que las condiciones ambientales permitían avanzar hacia la normalización de la actividad en el sur de Manhattan.
Mamdani sostuvo que la divulgación permitirá determinar con mayor precisión qué conocían las distintas administraciones respecto de los riesgos y en qué momento dispusieron de esa información.
Un segundo saldo del 11-S
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 provocaron la muerte inmediata de 2.977 personas, además de miles de heridos. Sin embargo, con el paso de los años surgió otro saldo asociado a las enfermedades sufridas por quienes participaron en las labores de rescate y recuperación o estuvieron expuestos a los contaminantes.
Patologías respiratorias, distintos tipos de cáncer y otras enfermedades han sido vinculadas posteriormente a la exposición en la Zona Cero, convirtiendo las consecuencias sanitarias del atentado en un problema que se extiende un cuarto de siglo después.
La publicación de los archivos ocurre precisamente cuando Nueva York y Estados Unidos se preparan para conmemorar este viernes los 25 años del 11-S, los ataques ejecutados por Al Qaeda que destruyeron las Torres Gemelas, alcanzaron el Pentágono y provocaron una transformación profunda de la política exterior y de seguridad estadounidense.
Las consecuencias del 11-S se proyectaron además sobre Medio Oriente y Asia Central. Estados Unidos inició semanas después la guerra en Afganistán para combatir a Al Qaeda y derrocar al régimen talibán que le daba refugio, mientras que en 2003 invadió Irak. La denominada “guerra contra el terrorismo” marcaría buena parte de las relaciones internacionales durante las dos décadas siguientes.
Ahora, un cuarto de siglo después, Nueva York comienza a revisar otra dimensión de aquella tragedia: no solo qué ocurrió durante la mañana del 11 de septiembre de 2001, sino cuánto sabían las autoridades sobre los peligros que permanecieron suspendidos en el aire después de que las torres cayeran.
La entrada Nueva York libera 170 mil páginas sobre el aire tóxico tras el 11-S y abre una investigación sobre décadas de silencio se publicó primero en El Periodista.

