
El ministro de Finanzas de Israel y líder del ultraderechista Partido Sionista Religioso, Bezalel Smotrich, volvió a generar controversia internacional al plantear una denominada “solución final” para la población palestina de la Franja de Gaza, mediante una estrategia que contempla la ocupación de territorio y la salida progresiva de sus habitantes hacia otros países.
En una entrevista difundida este lunes 19 de octubre, el dirigente israelí sostuvo que no considera conveniente utilizar públicamente la expresión “fomentar la emigración”, aunque defendió una política orientada precisamente a promover la salida de los palestinos del enclave.
“Creo que desde el punto de vista internacional es mejor llamarlo ‘solución final y readaptación para el problema de los refugiados’ 78 años después, en países árabes u otros”, afirmó.
La utilización de la expresión “solución final” resulta especialmente controvertida por su asociación histórica con la política de exterminio de la población judía ejecutada por la Alemania nazi durante el Holocausto.
Smotrich argumentó que la población de Gaza ha sido educada para rechazar a Israel y sostuvo que su gobierno debe eliminar las expectativas de los palestinos de permanecer en el territorio.
“Tenemos que atajar su esperanza. Eso implica tomar territorio, dejar Gaza como está y gradualmente animar a la gente a marcharse”, declaró.
Sus afirmaciones profundizan el debate sobre el futuro de Gaza y las denuncias de desplazamiento forzado de población palestina, en medio de las consecuencias humanitarias y territoriales de la guerra.
Una propuesta que revive el debate sobre el desplazamiento forzado
Las declaraciones de Smotrich se inscriben en una posición política que el ministro ha defendido anteriormente: establecer un control israelí prolongado sobre Gaza y facilitar la salida de sus habitantes hacia terceros países.
El desplazamiento de civiles durante un conflicto armado constituye una de las cuestiones más sensibles del derecho internacional humanitario. El artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra prohíbe, como regla general, los traslados forzosos individuales o colectivos y las deportaciones de personas protegidas desde territorios ocupados.
En ese contexto, la distinción entre una emigración verdaderamente voluntaria y una salida provocada por la destrucción, la inseguridad o la ausencia de condiciones mínimas de subsistencia resulta fundamental.
El problema de los refugiados palestinos se remonta a 1948, cuando cientos de miles de personas abandonaron o fueron expulsadas de sus hogares durante la guerra que acompañó la creación del Estado de Israel. Ese episodio es conocido por los palestinos como la Nakba, o catástrofe.
Desde entonces, el derecho al retorno, la situación de los refugiados y el futuro de los territorios palestinos constituyen algunos de los principales obstáculos para alcanzar una solución política duradera.
Smotrich niega ambiciones expansionistas de Israel
Pese a defender la ocupación de nuevos territorios, el ministro aseguró que Israel no mantiene objetivos imperialistas en Medio Oriente.
“No hemos iniciado ni una sola guerra en toda la historia del sionismo. Entramos en guerra porque no tenemos otra opción”, sostuvo.
La afirmación constituye una interpretación política de la historia militar israelí, marcada por conflictos como las guerras de 1948, 1956, 1967 y 1973, además de las sucesivas operaciones militares en Gaza y Líbano.
La caracterización de todas esas intervenciones como exclusivamente defensivas es objeto de controversia histórica, especialmente en relación con la crisis de Suez de 1956 y la guerra de junio de 1967.
Amenaza con avanzar hasta Beirut
El ministro también abordó la situación en la frontera norte de Israel y defendió la anexión de, al menos, los territorios libaneses que actualmente permanecen bajo ocupación militar israelí.
Según Smotrich, la configuración geográfica de la frontera representa una amenaza para la seguridad de Israel debido a la presencia de posiciones elevadas desde las cuales Hezbolá podría lanzar ataques.
“Si Hezbolá vuelve a atacar, seguiremos hasta Beirut. Y si ataca otra vez, entonces iremos incluso más allá”, advirtió.
El dirigente sostuvo que Israel necesita fronteras militarmente defendibles y consideró que ese argumento debería presentarse al presidente estadounidense, Donald Trump.
“Topográficamente nosotros estamos en el valle y Hezbolá, en los terrenos elevados. ¿Qué problema hay en explicar a Trump que necesitamos fronteras que se puedan defender?”, planteó.
Las declaraciones adquieren especial relevancia por los antecedentes de enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, organización político-militar libanesa respaldada por Irán, y por la disputa sobre el control de territorios fronterizos.
La resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aprobada tras la guerra de 2006, estableció un marco para el cese de hostilidades y el despliegue de las fuerzas libanesas y de Naciones Unidas en el sur del país.
Una eventual anexión unilateral de territorio libanés abriría un nuevo frente de controversia internacional, considerando la prohibición de adquirir territorio mediante el uso de la fuerza.
Respaldo a Trump y advertencias sobre Turquía
En materia internacional, Smotrich manifestó su respaldo al presidente Donald Trump y expresó su deseo de que el Partido Republicano obtenga buenos resultados en las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
“Quiero que Trump sea fuerte y gane en Estados Unidos porque es un buen presidente para Israel. Quiero que el Partido Republicano tenga éxito y continúe dirigiendo Estados Unidos”, señaló.
El ministro también llamó a reforzar la cooperación estratégica con Grecia frente a países que considera adversarios, mencionando particularmente a Turquía y Pakistán.
Respecto de Ankara, expresó preocupación por el desarrollo de sus capacidades navales y la necesidad de preservar la superioridad militar israelí.
“Turquía tiene una armada muy, muy grande y tenemos que analizarlo”, afirmó, aunque evitó entregar detalles sobre eventuales medidas militares.
Las relaciones entre Israel y Turquía se han deteriorado profundamente por la guerra en Gaza y las diferencias respecto del futuro político y territorial de la región.
Duras críticas a Arabia Saudita
Smotrich también cuestionó la relación de Israel con Arabia Saudita y exigió reciprocidad al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán.
“Creo que Israel no debe dar nada a Mohamed bin Salmán hasta que él nos dé algo a cambio”, sostuvo.
El ministro afirmó que Israel estaría realizando concesiones sin obtener beneficios equivalentes y criticó la actitud del liderazgo saudí.
“No quiero que Bin Salmán se nos enfrente una y otra vez, nos escupa y más tarde quiera que le sigamos dando cosas”, añadió.
Las declaraciones se producen en un escenario en el que la normalización de relaciones entre Israel y Arabia Saudita continúa siendo una cuestión estratégica para Estados Unidos y para el equilibrio político de Medio Oriente.
Riad ha vinculado históricamente cualquier avance sustantivo hacia el reconocimiento diplomático de Israel con la cuestión palestina y la necesidad de establecer una vía creíble hacia la creación de un Estado palestino.
Las posiciones expresadas por Smotrich, especialmente su propuesta para Gaza y sus planteamientos territoriales respecto del Líbano, reflejan las tensiones entre los sectores ultranacionalistas del gobierno israelí y los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución regional que evite nuevos desplazamientos de población y una ampliación de los conflictos armados.
La entrada Ministro israelí Smotrich propone “solución final” para Gaza y plantea expulsión gradual de palestinos se publicó primero en El Periodista.

