
Corea del Norte volvió a cerrar la puerta a cualquier negociación que tenga como objetivo final su desnuclearización. Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong Un y una de las figuras de mayor influencia dentro del régimen, afirmó este jueves que el estatus del país como potencia nuclear es “absolutamente irreversible”.
Las declaraciones fueron formuladas en respuesta a los llamados realizados durante la 70ª Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que se desarrolla esta semana en Viena y donde distintos países han vuelto a exigir que Pyongyang abandone sus programas nuclear y de misiles balísticos.
Kim Yo Jong calificó de inútiles los intentos por modificar la actual posición estratégica de Corea del Norte y sostuvo que quienes continúan planteando la desnuclearización desconocen la realidad política y militar existente en la península coreana.
La dirigente aseguró que las presiones internacionales no modificarán la voluntad de Pyongyang de adoptar las medidas que considere necesarias para proteger lo que denomina los “intereses supremos” del país.
“El estatus de la República Popular Democrática de Corea como Estado poseedor de armas nucleares es absolutamente irreversible”, afirmó Kim Yo Jong, quien agregó que esa condición se encuentra consolidada “tanto en términos físicos como jurídicos”.
Programa nuclear incorporado a la Constitución
La posición expresada por la hermana de Kim Jong Un no constituye un giro repentino. Corea del Norte aprobó en septiembre de 2022 una legislación que estableció formalmente su política sobre el uso de armas nucleares y, un año después, incorporó a su Constitución la política de fortalecimiento de sus fuerzas atómicas.
Las modificaciones constitucionales posteriores han profundizado esa línea. La versión revisada de la Constitución conocida este año formalizó aspectos relacionados con el mando y control nuclear y reafirmó el lugar que el arsenal atómico ocupa dentro de la estructura de seguridad del régimen.
En paralelo, el OIEA ha advertido sobre un aumento de la capacidad norcoreana de enriquecimiento de uranio y la expansión de instalaciones vinculadas a su programa nuclear. Precisamente estos antecedentes estuvieron entre los asuntos planteados durante la conferencia que comenzó el 14 de septiembre en Viena.
Un mensaje que Pyongyang viene reiterando
Kim Yo Jong ya había utilizado un argumento similar en junio pasado, cuando rechazó el llamado del G7 a la desnuclearización de Corea del Norte. En esa oportunidad sostuvo que la posesión de armas nucleares constituye un interés esencial del Estado y una línea que Pyongyang no está dispuesto a abandonar.
La ofensiva retórica no se limita a la hermana del líder norcoreano. Este jueves, el viceministro de Defensa Kim Kang Il defendió también la expansión del arsenal y vinculó esa política al fortalecimiento de la cooperación militar entre Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.
El régimen sostiene que sus armas nucleares cumplen una función disuasoria frente a las fuerzas estadounidenses desplegadas en la región y las alianzas militares de Washington. Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, en cambio, consideran que el programa nuclear y balístico norcoreano representa una amenaza para la seguridad regional y mantienen la exigencia de una desnuclearización completa.
Del diálogo con Trump al endurecimiento nuclear
El escenario actual contrasta con el período iniciado en 2018, cuando Kim Jong Un mantuvo encuentros con el entonces presidente estadounidense Donald Trump y se abrió una inédita negociación sobre el futuro del programa nuclear norcoreano.
La primera cumbre entre ambos líderes, realizada en Singapur en junio de 2018, terminó con un compromiso general para avanzar hacia la desnuclearización de la península coreana. Sin embargo, la segunda reunión, celebrada en Hanoi en febrero de 2019, terminó sin acuerdo debido principalmente a las diferencias sobre el levantamiento de sanciones y las medidas concretas de desarme. Desde entonces, las conversaciones sustantivas permanecen estancadas.
Durante los últimos años, Pyongyang ha seguido desarrollando misiles balísticos y ampliando su infraestructura nuclear. Análisis publicados durante 2026 señalan además una expansión de su capacidad de producción de uranio enriquecido y nuevos planes para incrementar sustancialmente la fabricación de misiles balísticos y de crucero.
Las declaraciones de Kim Yo Jong refuerzan así una doctrina que Corea del Norte ha ido trasladando desde el discurso político hacia su legislación y su Constitución: para Pyongyang, cualquier futura negociación con Washington y Seúl tendría que partir de una realidad que el régimen considera ya establecida, la permanencia de Corea del Norte como Estado dotado de armas nucleares.
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