
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, lanzó este martes un nuevo llamado a poner fin a las guerras que afectan a distintas regiones del mundo y sostuvo que ha llegado el momento de detener la “locura” de los conflictos armados.
El jefe de la ONU formuló el emplazamiento durante su participación en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), celebrada en Biskek, capital de Kirguistán, encuentro que congrega a dirigentes de algunas de las principales potencias políticas, económicas y militares de Eurasia.
“Es hora de detener esta locura. Es hora de la paz”, afirmó Guterres, destacando además que varios de los actores directamente involucrados o con capacidad de influencia sobre las principales crisis internacionales se encuentran reunidos en la capital kirguisa.
El secretario general expresó especial preocupación por la prolongación de conflictos que, advirtió, parecen no encontrar una salida política. Entre ellos mencionó directamente la guerra entre Rusia y Ucrania y las crisis que atraviesan Medio Oriente, desde Gaza hasta el enfrentamiento entre Irán y Estados Unidos.
Una cumbre marcada por las guerras
La presencia en Biskek de líderes como los presidentes de China, Xi Jinping; Rusia, Vladimir Putin; e Irán, Masoud Pezeshkian, entrega un particular peso geopolítico al llamado de Guterres.
La reunión se produce, además, después de que Xi y Putin reforzaran nuevamente sus relaciones bilaterales y defendieran una mayor cooperación frente a un escenario internacional caracterizado por fuertes disputas comerciales, militares y estratégicas.
En el caso de Ucrania, la guerra continúa mientras las posibilidades de una negociación política permanecen estancadas y Estados Unidos y sus aliados mantienen la presión económica sobre Moscú.
La situación en Medio Oriente, en tanto, se ha deteriorado especialmente por el enfrentamiento entre Washington y Teherán y la crisis en torno al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas.
En los últimos días, Estados Unidos ha señalado que busca garantizar la circulación comercial por el estratégico paso marítimo, mientras las operaciones militares y las represalias entre Washington y Teherán han elevado nuevamente el riesgo para la navegación internacional y para los mercados energéticos.
El conflicto en Gaza continúa formando parte de las principales preocupaciones de Naciones Unidas, en un escenario regional donde las tensiones se han extendido a distintos países y amenazan con profundizar la inestabilidad en Medio Oriente.
El peso creciente de la OCS
Fundada en 2001, la Organización de Cooperación de Shanghái nació como una instancia política, económica y de seguridad destinada a promover la estabilidad regional, ampliar el comercio y coordinar acciones contra el terrorismo y el extremismo.
Actualmente está integrada por diez miembros de pleno derecho: China, Rusia, India, Irán, Pakistán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.
Afganistán y Mongolia participan como observadores, mientras Arabia Saudí, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Birmania, Camboya, Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Laos, Maldivas, Nepal, Sri Lanka y Turquía mantienen la categoría de socios de diálogo.
La composición del bloque le entrega una creciente relevancia en la disputa por la configuración del orden internacional, especialmente por la presencia simultánea de China, Rusia, India e Irán.
En ese escenario, Guterres aprovechó la cumbre para insistir en la necesidad de recuperar la vía diplomática. Su mensaje apuntó precisamente a la capacidad de varios de los gobiernos presentes en Biskek para intervenir en procesos que hoy mantienen abiertos algunos de los conflictos más peligrosos del escenario internacional.
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