
El Gobierno de Brasil concretó la regularización de unas 33 mil hectáreas de la antigua hacienda Giacomet-Marodin, posteriormente denominada Araupel, en el estado de Paraná, como parte de su política de reforma agraria.
La medida permitirá crear tres nuevos asentamientos y beneficiará a cerca de 2.000 familias de trabajadores rurales, según informó el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).
“La conquista de estos tres nuevos asentamientos es una de las muchas victorias desde el inicio de las ocupaciones en las zonas valladas de Giacomet-Marodin, hoy Araupel, en 1996”, señaló la organización.
El MST indicó que más de 5.500 familias viven actualmente en 24 comunidades instaladas en terrenos de la antigua propiedad.
La ministra de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar, Fernanda Machiaveli, participó el viernes en la ceremonia de regularización y destacó el carácter histórico de la medida.
“Es la lucha de los trabajadores rurales contra el latifundio. Es la victoria de la función social de la tierra, de la justicia sobre las apropiaciones ilegales y sobre el monocultivo”, afirmó.
La secretaria de Estado agregó que esta política representa el compromiso del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con los trabajadores que buscan hacer efectivo su derecho constitucional de acceso a la tierra.
La antigua hacienda fue escenario de numerosos desalojos y conflictos desde la década de 1970, cuando se encontraba bajo el control de la empresa maderera Giacomet-Marodin, posteriormente conocida como Araupel.
Las movilizaciones campesinas comenzaron en 1996, cuando unas 3.300 familias sin tierra realizaron la primera ocupación del predio.
Tras instalarse en la zona, las comunidades sustituyeron el monocultivo industrial de pinos y eucaliptos por un sistema diversificado de producción agroecológica, desarrollado inicialmente sin financiamiento estatal.
En el asentamiento Herdeiros da Terra de 1º de Maio viven cerca de 3.000 personas. En el lugar funcionan las escuelas itinerantes Herdeiros do Saber I y II, que atienden a 590 estudiantes y también participan en la formación de docentes.
La comunidad Dom Tomás Balduíno, integrada por 575 familias, desarrolla proyectos de preservación ambiental. Entre ellos figura la siembra de 30 toneladas de semillas de palma juçara, una especie amenazada, en cooperación con la Universidad Federal de la Frontera Sur.
Por su parte, el asentamiento Palestina Libre reúne a 103 familias dedicadas principalmente a la ganadería de subsistencia y a la venta de excedentes con certificación ecológica.
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