
Marruecos se consolidó como la segunda plataforma industrial más importante del Grupo Renault a nivel mundial, después de fabricar más de 394.000 vehículos durante 2025 en sus plantas de Tánger y Casablanca.
La producción alcanzada por el país norteafricano representa cerca de uno de cada seis automóviles comercializados por el fabricante en el mundo y confirma el crecimiento de un ecosistema automotor que combina fábricas, proveedores, infraestructura portuaria, ferrocarriles, centros de formación y sistemas digitales de control logístico.
Renault exporta el 82% de los vehículos producidos en Marruecos hacia 63 destinos y mantiene una participación de aproximadamente 38% en el mercado automotor local, principalmente a través de sus marcas Renault y Dacia.
Una alianza industrial estratégica
La presencia del grupo francés en Marruecos se apoya en las plantas de Renault-Nissan en Tánger y de la Sociedad Marroquí de Construcción de Automóviles, Somaca, en Casablanca.
Ambas instalaciones producen modelos como el Dacia Logan, el Dacia Sandero, el Renault Clio y el Renault Express, que se encuentran entre los vehículos más vendidos en el mercado marroquí.
La asociación entre Renault y el Estado marroquí ha permitido desarrollar una red de 87 proveedores de primer nivel y generar cerca de 10.000 empleos directos dentro del grupo.
Las inversiones comprometidas alcanzan unos 10.000 millones de dirhams, equivalentes a cerca de US$1.100 millones, mientras que el impacto total se estima en unos 50.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
El mercado automotor de Marruecos, además, registró un crecimiento de 33% durante 2025, uno de los mayores avances de su historia reciente.
Tánger Med, la pieza logística central
Una de las principales ventajas competitivas del complejo industrial marroquí es su integración con el puerto de Tánger Med, considerado uno de los mayores centros portuarios de África y del Mediterráneo.
La planta de Renault en Tánger se encuentra conectada directamente con el puerto mediante dos líneas ferroviarias, lo que permite trasladar diariamente vehículos desde la fábrica hacia las terminales marítimas.
La terminal automotriz tiene capacidad para procesar cerca de un millón de vehículos al año y permite exportar más de 8.000 unidades semanales.
La operación incluye alrededor de 26.400 camiones, 290 barcos y 1.440 trenes al año, además de conexiones directas con 24 países.
Renault utiliza también sistemas de inteligencia artificial y tres torres de control interconectadas para seguir en tiempo real el abastecimiento de piezas, la continuidad operacional y la entrega de vehículos.
Aporte económico y empleo especializado
La actividad de Renault en Marruecos genera un volumen de negocios superior a 63.000 millones de dirhams, equivalente a unos US$6.900 millones, y representa cerca de 3% del producto interno bruto del país.
Desde 2011, el grupo administra además el Instituto de Formación para los Oficios de la Industria Automovilística, que ha impartido 3,2 millones de horas de capacitación en robótica, automatización y electrificación.
Cerca de 30% de su actividad se destina a apoyar a empresas proveedoras y mejorar la empleabilidad de jóvenes de la región de Tánger.
Una planta de bajas emisiones
La fábrica de Tánger destaca también por sus estándares medioambientales.
El complejo recicla el 100% de sus aguas industriales mediante un sistema de circuito cerrado, lo que permite reducir en aproximadamente 70% el uso de agua dulce y ahorrar unos 437.500 metros cúbicos al año.
La planta cubre cerca de 90% de sus necesidades energéticas con fuentes renovables, principalmente mediante biomasa y electricidad proveniente de parques eólicos.
Estas medidas permiten evitar la emisión de más de 135.000 toneladas de dióxido de carbono al año y sitúan al establecimiento entre las plantas automotrices con menor huella de carbono del grupo.
Competencia y complementariedad con España
El crecimiento de Marruecos permitió al país superar a España como segunda plataforma industrial de Renault por volumen de producción.
Sin embargo, la relación entre ambos países es considerada principalmente complementaria. Mientras Marruecos aporta costos competitivos, capacidad logística y cercanía con Europa, España mantiene una industria automotriz con mayor integración tecnológica y una amplia red de fabricantes y proveedores.
La estrategia del grupo apunta a desarrollar una cadena de valor entre ambas orillas del Mediterráneo, especialmente en áreas relacionadas con vehículos eléctricos, componentes y fabricación de baterías.
Marruecos busca avanzar desde su papel tradicional de centro de ensamblaje hacia una industria con mayor valor agregado, que integre materias primas, producción de baterías, ingeniería y exportación de vehículos eléctricos.
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