
El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, advirtió que el país no tolerará ningún intento de injerencia extranjera en su proceso democrático, a ocho meses de las elecciones presidenciales y después de que las autoridades detectaran una nueva campaña de desinformación dirigida contra distintos candidatos.
“Francia no tolerará ningún intento de injerencia extranjera en su debate democrático, y con mayor razón en sus procesos electorales, que son propiedad exclusiva e inviolable de los ciudadanos franceses”, señaló Barrot a través de sus redes sociales.
El canciller respondió además a las críticas del líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, quien cuestionó la actuación del Gobierno frente a este tipo de operaciones. Barrot sostuvo que parte de la respuesta debe pasar por una mayor regulación de las grandes plataformas digitales.
Según el ministro, estas campañas buscan “avanzar la agenda de nuestros adversarios” mediante acciones destinadas a erosionar desde dentro el modelo democrático liberal, debilitar a Francia y fragilizar a la Unión Europea.
La advertencia se produjo después de que Viginum, el organismo francés encargado de combatir las interferencias digitales extranjeras, confirmara una operación de desinformación contra Gabriel Attal, candidato presidencial del partido Renacimiento.
Attal condenó la campaña y la calificó como un “ataque inaceptable contra la integridad” de la vida democrática francesa.
Las autoridades atribuyeron la operación al grupo prorruso Matriochka, una red que difunde de manera coordinada contenidos falsos principalmente en las secciones de respuestas y comentarios de las cuentas de medios de comunicación, organismos internacionales, instituciones públicas, partidos políticos, dirigentes y organizaciones de verificación de datos.
Un informe divulgado por Viginum en 2024 sostiene que este mecanismo busca desacreditar a países occidentales mediante la difusión de narrativas favorables a Rusia.
Las últimas operaciones atribuidas a Matriochka también han tenido como objetivo a otros posibles candidatos presidenciales, entre ellos el centroderechista Édouard Philippe, alcalde de Le Havre, y Raphaël Glucksmann, eurodiputado y eventual aspirante de la formación Plaza Pública.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ya había advertido en junio sobre los riesgos de la injerencia extranjera de cara a las presidenciales.
La preocupación se intensificó después de la apertura de una investigación por presuntas operaciones de influencia contra candidatos de La Francia Insumisa durante las elecciones municipales de marzo. En ese caso, las pesquisas apuntaron a una posible vinculación con la empresa israelí Blackcore.
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