
Familiares de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 reclamaron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ordene la desclasificación completa de los archivos relacionados con el eventual papel de Arabia Saudí en la preparación de los ataques que hace 25 años golpearon Nueva York, Washington y Pensilvania.
La petición fue formulada durante los actos de conmemoración desarrollados este viernes en la denominada Zona Cero de Nueva York, donde se recordó a las 2.977 personas que murieron directamente en los atentados. A esa cifra se suman cerca de 4.600 fallecimientos posteriores atribuidos a enfermedades y complicaciones médicas vinculadas con la exposición a sustancias tóxicas tras el derrumbe de las Torres Gemelas.
Uno de los familiares presentes acusó a distintas administraciones estadounidenses de haber ocultado durante décadas antecedentes relevantes y emplazó directamente a Trump a publicar sin censuras los documentos aún reservados.
Terry Strada, presidenta de la organización 11-S Familias Unidas y viuda de Tom Strada, quien murió en los ataques, sostuvo que las familias continúan esperando justicia respecto del eventual papel desempeñado por ciudadanos o funcionarios saudíes en los meses previos a los atentados.
Strada cuestionó que sucesivos gobiernos estadounidenses hayan privilegiado, a su juicio, la relación estratégica con Riad por sobre la entrega completa de antecedentes a los familiares de las víctimas. También pidió a la actual administración que presione a Arabia Saudí para esclarecer cualquier posible colaboración con los responsables de los ataques.
Archivos del FBI y sospechas sobre apoyo logístico
Las dudas sobre eventuales conexiones saudíes no son nuevas. En 2021, durante el gobierno de Joe Biden, Estados Unidos comenzó a desclasificar documentos del FBI relacionados con la investigación de posibles redes de apoyo a los secuestradores.
Entre esos antecedentes figuraban pesquisas realizadas sobre la eventual ayuda logística que un funcionario consular saudí y un hombre investigado por posibles vínculos con los servicios de Inteligencia de Arabia Saudí habrían prestado a dos de los integrantes del grupo que posteriormente participó en los ataques.
Los documentos revelados contenían, sin embargo, numerosas secciones censuradas, lo que mantuvo abiertas las demandas de familiares que exigen conocer el contenido íntegro de la investigación.
Parte de esas familias también impulsó acciones judiciales contra Arabia Saudí, argumentando que determinadas personas vinculadas al reino pudieron haber facilitado alojamiento, contactos, transporte u otro tipo de asistencia a algunos de los secuestradores durante su permanencia en Estados Unidos.
El gobierno saudí ha rechazado históricamente cualquier responsabilidad institucional en los atentados.
Un cuarto de siglo de controversias
Los ataques del 11-S fueron ejecutados por 19 secuestradores vinculados a Al Qaeda. Quince de ellos eran ciudadanos saudíes, antecedente que desde los primeros años posteriores a los atentados alimentó las investigaciones sobre eventuales redes de apoyo dentro y fuera de Estados Unidos.
La Comisión Nacional sobre los Ataques Terroristas del 11 de Septiembre, creada para investigar los hechos, concluyó en 2004 que no había encontrado pruebas de que el gobierno saudí como institución o altos funcionarios del reino hubieran financiado a Al Qaeda, aunque las pesquisas posteriores continuaron examinando actuaciones individuales y posibles relaciones con algunos de los responsables.
La controversia adquirió una nueva dimensión en 2016, cuando el Congreso estadounidense aprobó una legislación que permitió a familiares de víctimas demandar a gobiernos extranjeros por actos de terrorismo cometidos en territorio estadounidense. La medida abrió la puerta a litigios directamente relacionados con Arabia Saudí.
Desde entonces, la batalla judicial y política por acceder a documentación reservada ha continuado atravesando gobiernos republicanos y demócratas.
Trump participa en actos conmemorativos
La ceremonia principal por los 25 años de los atentados tuvo lugar en Nueva York, donde se realizó la tradicional lectura de los nombres de las víctimas. También participaron expresidentes estadounidenses y otras autoridades nacionales.
Trump encabezó paralelamente la conmemoración realizada en el Pentágono, otro de los objetivos atacados el 11 de septiembre de 2001.
El aniversario vuelve así a poner en el centro del debate una de las interrogantes que persisten un cuarto de siglo después: si personas vinculadas al aparato estatal saudí ayudaron, de manera directa o indirecta, a algunos integrantes de la célula que preparó el mayor ataque terrorista cometido en territorio estadounidense.
Para los familiares que mantienen litigios abiertos, la respuesta depende ahora de que Washington permita conocer sin tachaduras la totalidad de los documentos que aún permanecen clasificados.
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