
El exjefe del Estado Mayor del Ejército de Israel, Gadi Eisenkot, prometió este jueves que pondrá fin al gobierno de Hamás en la Franja de Gaza en un plazo máximo de 18 meses si consigue convertirse en primer ministro tras las elecciones israelíes previstas para el próximo 27 de octubre.
Durante un discurso pronunciado cerca de la frontera con el territorio palestino, el dirigente del partido Yashar cuestionó duramente la gestión del primer ministro Benjamin Netanyahu y lo acusó de haber fracasado en sus principales objetivos militares después de tres años de ofensiva en Gaza.
«En tan solo 18 meses desde que jure el cargo como primer ministro conseguiré que Hamás ya no gobierne en la Franja de Gaza. Vamos a lograr la destrucción de toda su ala militar», aseguró Eisenkot.
El exjefe militar sostuvo que su propuesta contempla tanto mecanismos políticos como operaciones armadas y que el objetivo podría alcanzarse mediante el marco impulsado por el presidente estadounidense, Donald Trump, o a través de una nueva acción militar.
Eisenkot responsabiliza a Netanyahu de la continuidad de Hamás
El dirigente opositor afirmó que la permanencia de Netanyahu en el poder constituye un obstáculo para terminar con el control de Hamás sobre Gaza.
«Mientras Benjamin Netanyahu permanezca en el poder, Hamás seguirá en el poder», sostuvo.
Eisenkot acusó al primer ministro de haber desaprovechado el respaldo político y militar que Israel recibió después de los ataques del 7 de octubre de 2023, cuando Hamás y otras organizaciones armadas palestinas atacaron comunidades israelíes y provocaron una guerra que se ha prolongado durante tres años.
A su juicio, el Gobierno israelí ha permitido que Hamás mantenga estructuras de poder y reconstruya parte de sus capacidades operativas, pese a la prolongada campaña militar desarrollada en el enclave.
Las declaraciones reflejan una de las principales controversias de la política israelí: la ausencia de un acuerdo sobre quién debe administrar Gaza una vez que termine la guerra y qué mecanismos permitirían impedir el resurgimiento de organizaciones armadas.
El Likud cuestiona su capacidad para formar gobierno
La respuesta del Likud, partido encabezado por Netanyahu, se centró en las dificultades que podría enfrentar Eisenkot para reunir una mayoría parlamentaria.
La formación oficialista cuestionó la viabilidad de un eventual gobierno encabezado por el exmilitar si necesitara el respaldo de partidos árabes representados en el Parlamento israelí.
Desde Yashar rechazaron esas críticas y aseguraron que ninguna de las actuales formaciones árabes cumple los requisitos establecidos por Eisenkot para integrar una eventual coalición.
El partido opositor también acusó al Likud de utilizar argumentos electorales engañosos y de contribuir indirectamente al fortalecimiento de Hamás.
«Si se hubieran centrado un poco más en su trabajo y un poco menos en redactar consignas políticas, tal vez se habría podido evitar lo ocurrido el 7 de octubre», señaló la formación.
Tres años de guerra y un futuro incierto para Gaza
Las declaraciones de Eisenkot se producen en un escenario de profundas tensiones políticas y militares en Medio Oriente, marcado por las consecuencias de la ofensiva israelí sobre Gaza y las dificultades para establecer un mecanismo de administración y seguridad estable en el territorio.
Desde octubre de 2023, las operaciones militares israelíes han provocado una extensa destrucción de infraestructura, desplazamientos masivos de población y una crisis humanitaria que ha afectado gravemente a los habitantes de la Franja.
Pese a las sucesivas operaciones terrestres y aéreas, la eliminación definitiva de las capacidades militares y políticas de Hamás continúa siendo uno de los principales desafíos para Israel.
La discusión también se ha extendido al ámbito internacional, donde diferentes propuestas han planteado mecanismos de transición administrativa, reconstrucción y supervisión de seguridad para Gaza.
En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump ha promovido iniciativas para reorganizar la situación política y de seguridad del territorio palestino, aunque persisten importantes diferencias respecto del papel que deberían desempeñar Israel, las autoridades palestinas y otros actores regionales.
La presión internacional sobre Netanyahu
La disputa electoral israelí coincide con un creciente debate internacional sobre las responsabilidades políticas y jurídicas derivadas de la guerra.
En los últimos días, la jurista sudafricana Navi Pillay, galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2026 según los antecedentes difundidos, defendió que Netanyahu debería enfrentar un proceso judicial por presunta incitación al genocidio en Gaza.
Pillay, quien presidió una comisión de investigación de Naciones Unidas sobre Israel y los territorios palestinos ocupados, sostuvo que las responsabilidades por posibles crímenes internacionales deben examinarse sin excepciones.
El Gobierno israelí ha rechazado reiteradamente las acusaciones de genocidio y sostiene que sus operaciones militares están dirigidas contra Hamás.
En paralelo, las tensiones de seguridad se han extendido a otros territorios de Medio Oriente. El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha advertido sobre la posibilidad de una nueva escalada en Cisjordania, mientras Netanyahu ha anunciado planes para reforzar las capacidades navales de su país.
La propuesta de Eisenkot introduce así un nuevo elemento en la campaña electoral: la promesa de alcanzar en 18 meses un objetivo que el Gobierno de Netanyahu no ha conseguido materializar después de tres años de guerra.
Sin embargo, el dirigente opositor no ha detallado todavía cómo garantizaría una administración alternativa de Gaza, qué fuerzas asumirían el control del territorio ni cuáles serían las condiciones necesarias para considerar definitivamente desmantelada la estructura militar de Hamás.
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