
Durante su intervención en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, Ulloa aseguró que la presencia de tropas salvadoreñas responde a un acuerdo con las autoridades haitianas y tiene como objetivo inmediato rescatar a cuatro compatriotas retenidos por organizaciones criminales.
«No es una fuerza de ocupación, es un arreglo bilateral», afirmó el vicepresidente, quien sostuvo que la operación cuenta con el consentimiento del Gobierno haitiano.
Ulloa explicó que el presidente Nayib Bukele no asistió a la cumbre porque se encuentra supervisando personalmente las operaciones destinadas a recuperar a los ciudadanos salvadoreños, a quienes describió como asistentes técnicos y no como integrantes de fuerzas de combate.
Una deuda histórica con Haití
«Haití es una herida que duele, es una herida permanente en el corazón de nuestra América», expresó Ulloa, quien insistió en que los países latinoamericanos mantienen una deuda histórica con la nación caribeña.
El vicepresidente lamentó que la comunidad internacional haya vuelto a prestar atención a Haití solamente después de que las pandillas extendieran su control sobre amplias zonas del territorio y provocaran una crisis humanitaria de grandes proporciones.
La violencia de las organizaciones criminales ha debilitado las instituciones estatales, obligado a miles de familias a abandonar sus hogares y dificultado el funcionamiento de hospitales, escuelas y servicios esenciales.
En ese contexto, Ulloa defendió la cooperación internacional y aseguró que las fuerzas salvadoreñas también participan en acciones destinadas a proteger a la población civil.
Según relató, sus efectivos han contribuido a liberar a personas secuestradas en una iglesia y a auxiliar a un contingente de Chad que estaba siendo atacado por grupos armados.
Estas operaciones, afirmó, demuestran que la intervención salvadoreña busca apoyar a las autoridades locales y no establecer un control permanente sobre el territorio haitiano.
Pandillas y crisis humanitaria
Haití atraviesa una prolongada crisis política, institucional y de seguridad, agravada desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021.
La expansión de organizaciones criminales como 400 Mawozo y las agrupaciones vinculadas a la coalición Viv Ansanm ha convertido amplios sectores de Puerto Príncipe y sus alrededores en territorios de alto riesgo.
Los secuestros, ataques contra instalaciones públicas, enfrentamientos armados y desplazamientos forzados han profundizado la emergencia humanitaria.
La comunidad internacional ha impulsado distintas iniciativas de apoyo a las fuerzas de seguridad haitianas, aunque la persistencia de la violencia ha puesto en evidencia las dificultades para recuperar el control territorial y restablecer el funcionamiento de las instituciones.
La participación salvadoreña introduce además un nuevo elemento en el debate regional sobre los límites y las condiciones de las intervenciones militares extranjeras, especialmente en un país marcado históricamente por experiencias de injerencia internacional.
Ulloa destaca el modelo de seguridad salvadoreño
Durante su intervención, el vicepresidente también defendió la política de seguridad aplicada por el Gobierno de Nayib Bukele.
Ulloa recordó que El Salvador figuraba en 2015 entre los países con mayores tasas de homicidios del mundo y aseguró que actualmente se ha convertido en el territorio más seguro del hemisferio occidental.
Según sus declaraciones, el país acumula más de 1.300 días sin homicidios, resultado que atribuyó a la estrategia gubernamental contra las pandillas.
El modelo salvadoreño se ha basado en un régimen de excepción vigente desde marzo de 2022, detenciones masivas y un fuerte incremento de las facultades de las fuerzas de seguridad.
Aunque estas medidas han coincidido con una reducción pronunciada de los homicidios, también han generado cuestionamientos por denuncias de detenciones arbitrarias, restricciones a las garantías judiciales y vulneraciones de derechos humanos.
Seguridad y crecimiento económico
Ulloa vinculó la disminución de la violencia con una mejora de las perspectivas económicas de El Salvador.
El vicepresidente destacó una previsión de crecimiento del 4,5%, que presentó como una señal de dinamismo económico y recuperación de la confianza de los inversionistas.
Sin embargo, esa estimación debe distinguirse de los resultados económicos efectivamente registrados y de las proyecciones correspondientes a cada organismo y período.
El Gobierno salvadoreño sostiene que la recuperación de la seguridad ha favorecido el turismo, la inversión y la actividad empresarial, aunque el país continúa enfrentando desafíos relacionados con la deuda pública, la productividad y las condiciones de vida de su población.
La intervención de Ulloa en Madrid dejó así dos mensajes centrales: la defensa del modelo de seguridad impulsado por Bukele y la necesidad de que América Latina asuma un papel más activo frente a la crisis haitiana, cuya solución sigue dependiendo tanto del restablecimiento del orden público como de la reconstrucción institucional y política del país caribeño.
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