
La película Búnker, presentada por Penélope Cruz y Javier Bardem en el Festival de Venecia, retrata a una pareja enfrentada a las consecuencias de construir un refugio para un multimillonario. Sin embargo, la historia dirigida por Florian Zeller está lejos de pertenecer exclusivamente a la ficción.
Búnkeres subterráneos, habitaciones del pánico, mansiones fortificadas y propiedades alejadas de las grandes ciudades forman parte del denominado “seguro apocalíptico” de algunas de las personas más ricas y famosas del mundo.
De acuerdo con un reportaje publicado por La Vanguardia, la construcción de estos espacios lleva años creciendo entre magnates tecnológicos y celebridades preocupadas por eventuales catástrofes, conflictos, pandemias o crisis sociales.
La tendencia se hizo especialmente visible en Silicon Valley. En 2017, Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, estimó que cerca de la mitad de las grandes fortunas de esa zona había desarrollado alguna iniciativa relacionada con la supervivencia ante una emergencia.
Los refugios actuales, sin embargo, están muy lejos de los antiguos sótanos provistos solamente de agua y alimentos. Las versiones de lujo cuentan con sistemas autónomos de energía, reservas de provisiones, dispositivos avanzados de seguridad, instalaciones médicas y zonas de recreación.
El enorme complejo de Zuckerberg en Hawái
Uno de los casos más conocidos es el de Mark Zuckerberg. El fundador de Meta lleva varios años desarrollando Koolau Ranch, un amplio complejo ubicado en la isla hawaiana de Kauai.
La propiedad ocupa aproximadamente 565 hectáreas y reúne numerosas construcciones. Entre ellas se encuentra un refugio subterráneo de alrededor de 460 metros cuadrados, dotado de energía propia y reservas de alimentos.
El proyecto ha llamado la atención tanto por sus dimensiones como por el nivel de autonomía previsto para enfrentar un eventual aislamiento del exterior.
Bill Gates y su mansión bajo tierra
Bill Gates también aparece habitualmente en los registros sobre multimillonarios que han incorporado espacios protegidos a sus propiedades.
El fundador de Microsoft tendría refugios o estructuras de seguridad en varias de sus residencias. Su conocida mansión frente al lago Washington, en Estados Unidos, fue construida parcialmente bajo tierra y dispone de sofisticados sistemas tecnológicos.
Aunque varias características de estas viviendas permanecen bajo reserva por razones de seguridad, las construcciones revelan una preocupación creciente entre las grandes fortunas por contar con instalaciones capaces de operar durante una crisis prolongada.
Kylie Jenner y las mansiones fortificadas
La tendencia también alcanzó a integrantes del mundo del espectáculo. Kylie Jenner incorporó un búnker de emergencia al proyecto de su gigantesca mansión en Hidden Hills, Los Ángeles.
La propiedad fue adquirida por cerca de US$16 millones e incluiría bajo la vivienda un espacio destinado a funcionar como refugio ante situaciones extremas.
Su hermana Kim Kardashian también ha reforzado considerablemente la seguridad de su residencia en Los Ángeles. Según las informaciones conocidas, la vivienda dispondría de un área especialmente concebida para proteger a sus ocupantes.
Tom Cruise, uno de los precursores
Tom Cruise se adelantó varios años a esta tendencia. En 2007 se informó que el actor había construido un búnker bajo su mansión de Colorado.
La instalación habría requerido una inversión cercana a US$10 millones y estaría preparada para proteger a sus ocupantes frente a diferentes clases de emergencias. Posteriormente, el protagonista de Misión imposible habría habilitado otro refugio en su residencia de Los Ángeles.
Jared Leto y un antiguo recinto militar
El actor y músico Jared Leto optó por una alternativa distinta. En 2015 adquirió un antiguo complejo militar situado en Hollywood Hills.
La propiedad, conocida por haber albergado instalaciones vinculadas a la Fuerza Aérea estadounidense, posee gruesos muros de hormigón y características estructurales que facilitan su transformación en una residencia de máxima seguridad.
El lugar combina aislamiento, historia militar y una arquitectura especialmente adecuada para quienes buscan protección y privacidad en medio de Los Ángeles.
El negocio del miedo
La expansión de los búnkeres de lujo ha impulsado una industria especializada en diseñar refugios capaces de soportar desastres naturales, ataques, contaminación ambiental o largos periodos de aislamiento.
Para los multimillonarios, estas construcciones funcionan como una póliza de seguros llevada al extremo. No solo buscan sobrevivir, sino hacerlo sin renunciar a comodidades como piscinas, gimnasios, salas de cine, bodegas, atención médica y sistemas privados de comunicaciones.
La paradoja es evidente: mientras Búnker lleva a la pantalla las tensiones morales surgidas alrededor de uno de estos refugios, algunas de las mayores fortunas del planeta ya se preparan bajo tierra para una crisis que esperan no tener que enfrentar.
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