
Las Fuerzas Armadas de Yemen aseguraron este lunes haber retomado el control del estratégico estrecho de Bab el Mandeb, uno de los principales corredores marítimos del planeta, en el marco de la gran contraofensiva lanzada contra los hutíes con el objetivo final de recuperar Saná y restablecer la autoridad gubernamental en todo el país.
El portavoz militar yemení, coronel Mayed al Nuzaili, afirmó que las fuerzas de los Gigantes y del Escudo de la Patria lograron hacerse con el control de Bab el Mandeb, mientras que el aeropuerto de Dhahian también habría quedado en manos de las tropas gubernamentales.
Según el mando militar, las operaciones permitieron además cortar la carretera entre Dhahian y Moca e imponer un estricto control sobre la zona. Las fuerzas gubernamentales sostienen que cientos de combatientes hutíes quedaron cercados y que algunos insurgentes habrían escapado en embarcaciones por mar.
La recuperación de Bab el Mandeb, de confirmarse plenamente, tendría una importancia que trasciende el escenario militar yemení. El estrecho conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico y constituye una ruta fundamental para los buques que utilizan el canal de Suez en sus desplazamientos entre Asia, Medio Oriente y Europa.
El ministro de Información yemení, Muamar al Iriani, sostuvo que los avances registrados en la costa, junto con la ofensiva en dirección a Saná, muestran que la operación busca restablecer las instituciones estatales y poner término al control territorial impuesto por los hutíes desde 2014.
Al Iriani destacó especialmente el valor estratégico de Bab el Mandeb para la navegación internacional y acusó a los hutíes de haber utilizado el estrecho como instrumento de presión, vinculando sus acciones con Irán y la Guardia Revolucionaria iraní.
Un centenar de aviones saudíes participa en la operación
La coalición liderada por Arabia Saudí confirmó su participación directa en la nueva ofensiva mediante un amplio despliegue aéreo en apoyo de las fuerzas terrestres yemeníes.
El portavoz de la coalición, Turki al Maliki, informó que cerca de un centenar de aviones de combate participaron en las operaciones y destruyeron 324 objetivos considerados de alto valor.
Las fuerzas de la coalición mantienen además cobertura aérea sobre Bab el Mandeb y apoyo permanente a las tropas gubernamentales que avanzan sobre el terreno.
La ofensiva, denominada “Amanecer de Yemen”, fue anunciada por el presidente del Consejo Presidencial de Liderazgo, Rashad al Alimi, quien previamente había declarado el estado de máxima alerta y ordenado una movilización general.
Al Alimi señaló que el propósito de la operación es recuperar las instituciones estatales, liberar Saná y terminar con el dominio de los hutíes sobre amplias zonas del país.
Las Fuerzas Armadas yemeníes afirmaron además haber “neutralizado” a 1.747 integrantes de las fuerzas hutíes mediante más de un millar de ataques de precisión efectuados en diferentes frentes desde el comienzo de la contraofensiva.
Saná, el objetivo mayor
El principal desafío militar sigue siendo Saná. La capital yemení permanece bajo control de los hutíes desde 2014, cuando el movimiento tomó la ciudad y posteriormente extendió su dominio sobre gran parte del norte y oeste del país.
La expansión insurgente derivó en una guerra abierta y provocó la intervención, desde 2015, de una coalición encabezada por Arabia Saudí en respaldo del gobierno reconocido internacionalmente.
Después de años de intensos enfrentamientos, el conflicto había entrado en una etapa de relativa reducción de las hostilidades, acompañada de negociaciones e intercambios de prisioneros.
Sin embargo, las tensiones volvieron a escalar en las últimas semanas. El pasado 3 de septiembre, los hutíes iniciaron una ofensiva en sectores de las provincias de Taiz y Hodeida y consiguieron importantes avances, incluida la captura de Moca, ciudad portuaria situada en las proximidades de Bab el Mandeb.
La respuesta gubernamental derivó ahora en una operación de mayor envergadura, respaldada militarmente por Arabia Saudí, que pretende revertir esos avances y modificar el equilibrio territorial de una guerra que se prolonga por más de una década.
El mar Rojo y el conflicto en Medio Oriente
La relevancia de Yemen aumentó nuevamente durante los últimos años debido a las operaciones hutíes contra Israel y contra embarcaciones que transitan por el mar Rojo.
Los insurgentes han presentado esos ataques como una acción de respaldo a los palestinos en el contexto de la guerra en Gaza. Sus operaciones provocaron alteraciones importantes en las rutas comerciales internacionales, llevando a numerosas compañías navieras a desviar embarcaciones por el cabo de Buena Esperanza para evitar el mar Rojo y Bab el Mandeb.
El control efectivo del estrecho se convierte así en uno de los elementos centrales de la nueva fase de la guerra yemení. Para el gobierno de Adén, recuperar esa posición significa no solo fortalecer su ofensiva contra los hutíes, sino también garantizar la seguridad de una arteria fundamental del comercio mundial.
El gobierno yemení sostiene que, tras recuperar el control territorial y restablecer las instituciones del Estado, deberá comenzar una etapa centrada en la reconstrucción, la atracción de inversiones, la recuperación económica, la creación de empleos y la mejora de los servicios públicos.
La incógnita ahora es hasta dónde podrá avanzar la ofensiva y si las fuerzas gubernamentales, respaldadas por Arabia Saudí, conseguirán mantener el impulso desde Bab el Mandeb hacia el interior del país y aproximarse a su objetivo más ambicioso: recuperar Saná después de doce años bajo control hutí.
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