
La conducción autónoma está entrando en una nueva etapa. Después de años de pruebas, desarrollo de inteligencia artificial y restricciones regulatorias, los vehículos capaces de desplazarse con una intervención humana cada vez menor comienzan a extenderse desde Estados Unidos y China hacia Europa, donde varias ciudades se preparan para incorporar robotaxis y sistemas avanzados de conducción.
Uno de los movimientos más importantes proviene de Waymo, empresa de Alphabet, matriz de Google, que prepara su llegada comercial a Londres y proyecta comenzar a operar durante 2027 en Múnich, que se convertiría en la primera ciudad de la Unión Europea con sus robotaxis.
En Londres, los vehículos de la compañía llevan aproximadamente un año recorriendo las calles con conductores profesionales para entrenar sus sistemas antes de iniciar el servicio autónomo. La experiencia que Waymo pretende trasladar a Europa ya funciona en 11 ciudades estadounidenses y está prevista su expansión a otras 21.
El modelo es sencillo para el usuario: solicitar el automóvil mediante una aplicación, abordar y ser trasladado hasta el destino sin necesidad de un conductor humano.
Alemania se convierte en laboratorio europeo
Alemania busca posicionarse como uno de los principales centros europeos para el desarrollo de esta tecnología. Múnich, además de albergar las sedes de BMW y Audi, concentra proyectos de distintas compañías vinculadas a la movilidad autónoma.
Uber prepara allí iniciativas junto a Autobrains, utilizando la plataforma Nvidia Drive Hyperion, y con la empresa china Momenta. Freenow, actualmente propiedad de Lyft, también contempla servicios en Alemania junto a Apollo Go, la división de vehículos autónomos del gigante tecnológico chino Baidu.
Volkswagen, por su parte, ya desarrolla en Hamburgo un servicio piloto denominado Moia, basado en sus furgonetas eléctricas ID. Buzz.
El avance muestra cómo la competencia ha dejado de limitarse a fabricantes tradicionales. Empresas tecnológicas, plataformas de transporte, desarrolladores de inteligencia artificial y fabricantes chinos disputan ahora un mercado que podría transformar profundamente el transporte urbano.
Tesla y la batalla por llevar el FSD a Europa
Tesla sigue una estrategia diferente. Su sistema Full Self-Driving (FSD) está diseñado para automóviles particulares y, a diferencia de los robotaxis de Waymo, continúa requiriendo supervisión permanente del conductor.
Desde noviembre de 2025, la compañía ha realizado pruebas en Europa. En España, el sistema habría recorrido unos 275.000 kilómetros sin incidentes de importancia registrados por la Dirección General de Tráfico, según los antecedentes recogidos en la publicación.
Países Bajos, Lituania, Estonia, Bélgica y Dinamarca ya han autorizado el FSD. La información proporcionada por Tesla sostiene que sus vehículos acumulan más de 640 millones de kilómetros de pruebas en esos países europeos.
La compañía afirma que el sistema presenta mejores indicadores de seguridad que la conducción manual, aunque se trata de cifras aportadas por el propio fabricante. El próximo 6 de octubre, el Comité Técnico de Vehículos de Motor europeo podría votar una homologación del sistema a escala de la Unión Europea.
No todos los vehículos “autónomos” son iguales
La diferencia tecnológica y jurídica es relevante.
Los robotaxis de Waymo operan bajo un esquema de nivel 4 de automatización, que permite al vehículo circular sin conductor dentro de determinadas áreas y condiciones previamente definidas.
El FSD de Tesla, en cambio, corresponde a un sistema nivel 2: puede controlar numerosas funciones de conducción, pero la responsabilidad continúa siendo del conductor, quien debe mantenerse atento y preparado para intervenir.
Waymo, según los datos publicados, acumula unos 354 millones de kilómetros recorridos y registra un 94% menos de accidentes con heridos graves al comparar su desempeño con la conducción humana en las mismas zonas donde opera.
El próximo paso: autos sin volante ni pedales
El cambio más visible podría llegar con vehículos concebidos desde su origen para no ser conducidos por una persona.
Tesla prepara el Cybercab, un automóvil eléctrico de dos plazas que prescinde tanto del volante como de los pedales. La compañía prevé introducirlo inicialmente en Austin, Texas, después de haber utilizado vehículos Model Y en sus servicios de robotaxi en distintas ciudades estadounidenses.
La propuesta incluye además una transformación del modelo de propiedad: Tesla plantea que particulares puedan adquirir estos vehículos e incorporarlos a una flota de robotaxis para obtener ingresos cuando no los estén utilizando.
La carrera por la conducción autónoma entra así en una fase decisiva. El desafío ya no consiste únicamente en demostrar que un automóvil puede conducirse solo, sino en determinar dónde puede hacerlo, bajo qué condiciones, quién responde ante un accidente y hasta qué punto las sociedades están dispuestas a entregar el control de sus desplazamientos a sistemas de inteligencia artificial.
La entrada Conducción autónoma acelera su expansión: robotaxis desembarcan en Europa y vehículos sin volante se preparan para salir a las calles se publicó primero en El Periodista.

