
Venezuela dio un nuevo paso en la reapertura de su industria petrolera a las grandes compañías internacionales con la firma de un memorándum de entendimiento entre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y TotalEnergies E&P New Ventures, filial de la multinacional francesa TotalEnergies.
El acuerdo fue suscrito en el Palacio de Miraflores, en Caracas, en una ceremonia encabezada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Por PDVSA firmó su presidente, Héctor Obregón, mientras que TotalEnergies estuvo representada por Francisco Javier Rielo, vicepresidente sénior para las Américas.
Aunque hasta ahora no se han divulgado los proyectos específicos, los montos de inversión ni las metas de producción contempladas, el memorándum establece un marco de cooperación estratégica en materia de hidrocarburos y abre el camino para una mayor presencia de la compañía francesa en Venezuela.
El movimiento resulta especialmente significativo porque TotalEnergies había abandonado en 2021 su participación en el proyecto Petrocedeño, en plena crisis de la industria venezolana y en un escenario marcado por sanciones, dificultades operacionales y problemas financieros de PDVSA. El nuevo convenio supone, por tanto, un acercamiento que podría traducirse en el regreso de la compañía a proyectos de producción en el país.
Nueva legislación para captar inversiones
El Gobierno de Delcy Rodríguez ha situado la recuperación petrolera entre sus principales objetivos económicos y sostiene que la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada a comienzos de 2026 ofrece mayores garantías jurídicas para las compañías internacionales.
La nueva normativa regula las actividades de exploración, extracción, transporte, almacenamiento, procesamiento, refinación y comercialización de hidrocarburos y contempla principios de seguridad jurídica, transparencia contractual y rendición de cuentas.
El cambio regulatorio forma parte de la transformación del escenario energético venezolano registrada después de la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos en enero pasado. Desde entonces, Caracas ha acelerado las conversaciones con compañías extranjeras, mientras Washington ha respaldado un proceso de incorporación de capital internacional destinado a recuperar una industria que posee algunas de las mayores reservas de crudo del planeta.
El Gobierno estadounidense llegó a plantear a comienzos de año que las compañías petroleras podrían invertir al menos US$100.000 millones de capital privado para rehabilitar la infraestructura energética venezolana.
Chevron, Eni y ahora TotalEnergies
El acuerdo con la multinacional francesa no constituye un hecho aislado. A comienzos de septiembre Venezuela suscribió nuevos acuerdos con Chevron y Eni, también dentro del marco creado por la reforma petrolera.
En el caso de Chevron, los convenios reconocieron la conversión de las empresas mixtas Petroboscán, Petropiar y Petroindependencia a las condiciones establecidas por la nueva legislación. Eni también avanzó en sus operaciones en el país.
A esos movimientos se agregó recientemente Continental Resources, que suscribió un memorándum para explorar y eventualmente desarrollar el bloque Ayacucho 2, en la Faja Petrolífera del Orinoco, cuyas reservas han sido estimadas en unos 30.000 millones de barriles. Paralelamente, otros capitales estadounidenses han avanzado en proyectos vinculados a minería y energía.
La sucesión de acuerdos refleja el intento de Caracas por reconstruir rápidamente su capacidad productiva mediante capital, tecnología y experiencia extranjera, después de años de caída de la producción y deterioro de la infraestructura.
Un actor energético global
TotalEnergies es uno de los mayores grupos energéticos europeos y mantiene actividades de petróleo, gas, electricidad y energías renovables en numerosos mercados internacionales. Su eventual retorno operativo a Venezuela tendría especial relevancia por su experiencia previa en los yacimientos del país y por la dimensión internacional de la compañía.
Por ahora, el memorándum no implica necesariamente una inversión inmediata ni define campos petroleros concretos. Esos elementos deberán conocerse cuando las partes transformen el entendimiento inicial en contratos y proyectos específicos.
La firma, sin embargo, refuerza una tendencia que se ha acelerado durante 2026: Venezuela busca reincorporarse a los grandes circuitos internacionales de inversión energética en un momento en que el mercado petrolero mundial enfrenta fuertes tensiones geopolíticas, particularmente por la crisis en Medio Oriente y las alteraciones del suministro vinculadas al estrecho de Ormuz.
Para Caracas, recuperar producción y exportaciones representa una oportunidad para incrementar sus ingresos en dólares. Para las multinacionales, Venezuela vuelve a aparecer como una frontera energética de enorme potencial, aunque el alcance efectivo de esta nueva etapa dependerá de las condiciones contractuales, la estabilidad regulatoria y las inversiones que finalmente se materialicen.
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