
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este lunes su discurso contra Irán al asegurar que el país es “oficialmente una nación fallida” y reclamar que sus dirigentes sean llevados ante la justicia por “crímenes contra la humanidad”.
Las declaraciones se producen después de un nuevo intercambio de ataques entre Washington y Teherán, que puso fin a varias semanas de relativa contención militar y volvió a elevar la tensión en Medio Oriente, particularmente en torno al estratégico estrecho de Ormuz.
“Irán es oficialmente una nación fallida. Está muerto”, afirmó Trump, quien sostuvo que Teherán carece actualmente de Armada y Fuerza Aérea operativas, enfrenta una profunda crisis económica y tiene dificultades para financiar a sus fuerzas de seguridad.
El mandatario afirmó además que la inflación iraní alcanza el 300% y sostuvo que la estructura de poder del país se encuentra “totalmente desmantelada” e incapacitada para representar adecuadamente a la población.
Trump también acusó a las autoridades iraníes de haber reprimido violentamente las protestas internas y aseguró que las fuerzas de seguridad habrían provocado más de 100.000 muertes, cifra que utilizó para reclamar acciones judiciales internacionales contra la dirigencia de Teherán.
“Deben ser juzgados por crímenes de guerra contra la humanidad”, señaló el jefe de la Casa Blanca.
Trump promete nuevos ataques
El mandatario fue más allá y adelantó que Estados Unidos responderá militarmente a las últimas acciones iraníes.
“Vamos a golpearlos con dureza”, afirmó Trump al referirse a los ataques contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
La nueva escalada comenzó después de que fuerzas estadounidenses bombardearan posiciones iraníes en la isla de Larak, ubicada en el estrecho de Ormuz. Washington sostuvo que el objetivo era neutralizar instalaciones desde las cuales fuerzas iraníes se preparaban para amenazar el tránsito marítimo.
Irán respondió con misiles y drones dirigidos contra posiciones estadounidenses en Jordania y anunció operaciones contra objetivos militares en Emiratos Árabes Unidos.
El enfrentamiento constituye uno de los episodios más graves desde la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Trump ha sostenido reiteradamente que aquella campaña destruyó gran parte de las capacidades militares iraníes, incluyendo instalaciones estratégicas y sistemas de defensa, aunque Teherán ha seguido demostrando capacidad para lanzar misiles y drones contra objetivos estadounidenses y aliados de Washington en la región.
El episodio de Jarg
La nueva amenaza de Trump ocurre además horas después de que el presidente estadounidense difundiera un video generado mediante inteligencia artificial que simulaba ataques contra la isla iraní de Jarg, principal centro de exportación petrolera del país.
Junto a las imágenes, el mandatario escribió que “la isla de Jarg está siendo volada en pedazos”, sin anunciar formalmente una operación militar contra ese territorio.
El episodio generó especial preocupación debido a la importancia estratégica de Jarg para la industria energética iraní y por el impacto que un ataque real contra sus instalaciones podría tener sobre los mercados internacionales del petróleo.
Teherán calificó la publicación como “cómica” y aseguró que su producción petrolera continuaba funcionando.
Ormuz vuelve al centro del conflicto
El intercambio de ataques vuelve a colocar al estrecho de Ormuz como uno de los principales focos de riesgo de la guerra.
La ruta marítima constituye uno de los corredores energéticos más importantes del planeta y cualquier interrupción significativa de la navegación puede repercutir inmediatamente sobre los precios internacionales del crudo.
Tras los últimos enfrentamientos, el barril de Brent volvió a superar los US$90, en medio de las dudas sobre la seguridad del tránsito marítimo y la posibilidad de nuevas represalias.
Durante los últimos meses, Washington también ha reforzado la presión económica contra Teherán, buscando dificultar sus exportaciones petroleras y limitar el acceso iraní al sistema financiero internacional.
Las nuevas declaraciones de Trump, sumadas al bombardeo sobre Larak, la respuesta iraní en Jordania y Emiratos Árabes Unidos y la amenaza implícita contra Jarg, vuelven a alejar la posibilidad de una desescalada inmediata y abren un nuevo capítulo de incertidumbre sobre la evolución de la guerra en Medio Oriente.
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