
La compañía aeroespacial SpaceX completó con éxito el duodécimo vuelo de prueba de su sistema Starship, el cohete reutilizable diseñado para futuras misiones tripuladas a la Luna y Marte, en una misión considerada clave para el desarrollo tecnológico y comercial del programa espacial impulsado por Elon Musk.
El lanzamiento se realizó este viernes desde la base Starbase de Boca Chica, en Texas, utilizando por primera vez un propulsor Super Heavy V3, nueva versión del sistema de lanzamiento. La prueba había sido suspendida el día anterior debido a un problema técnico detectado en la torre de lanzamiento.
Tras separarse del propulsor pocos minutos después del despegue, la nave Starship completó una órbita parcial alrededor de la Tierra durante poco más de una hora, antes de ejecutar exitosamente una maniobra de reentrada y amerizaje controlado en el océano Índico, al noroeste de Australia.
El propulsor Super Heavy también realizó un descenso controlado y cayó en aguas del golfo de México aproximadamente siete minutos después del lanzamiento.
Durante la misión, Starship desplegó 22 simuladores de minisatélites, como parte de una demostración de capacidades para futuras operaciones comerciales y despliegues orbitales.
Antes del despegue, SpaceX había señalado que esta prueba permitiría presentar “la próxima generación” de los vehículos Starship y Super Heavy, ambos impulsados por una nueva evolución del motor Raptor, con mejoras destinadas a aumentar la potencia y la capacidad de carga del sistema.
El vuelo representa además un nuevo avance para un programa que ha enfrentado diversos contratiempos técnicos en pruebas anteriores. De los doce ensayos orbitales realizados hasta ahora, seis han sido considerados exitosos.
El sistema Starship, de más de 120 metros de altura, está diseñado para transportar personas y carga a destinos de largo alcance en el espacio. Además de los planes de Musk para establecer asentamientos humanos en Marte, el proyecto es clave para el despliegue masivo de satélites Starlink y para los contratos firmados con la NASA destinados a futuras misiones tripuladas a la Luna.
La prueba coincide además con los preparativos de una eventual salida a bolsa de SpaceX. Según documentos enviados esta semana a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), la compañía registró pérdidas netas cercanas a US$4.940 millones durante el último ejercicio, pese a alcanzar ingresos por US$18.670 millones.
La empresa también informó que ha invertido más de US$15.000 millones en el desarrollo de Starship y prevé iniciar vuelos comerciales durante el segundo semestre de este año, una vez finalizada la etapa de pruebas.
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