
Polonia interceptó este lunes un avión ruso de reconocimiento IL-20 que volaba sobre el mar Báltico a unos 30 kilómetros al norte de la localidad costera de Leba, en un nuevo episodio de tensión militar en el flanco oriental de la OTAN.
El ministro de Defensa polaco, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, informó que cazas del país fueron enviados para identificar e interceptar la aeronave, aunque precisó que el avión ruso no llegó a violar el espacio aéreo polaco.
“Rusia, una vez más, ha puesto a prueba nuestros sistemas de disuasión y defensa aérea”, afirmó el titular de Defensa al referirse al incidente.
El episodio se produjo antes del mediodía y se suma a una creciente sucesión de encuentros entre aeronaves rusas y aviones militares de países miembros de la OTAN sobre el Báltico. El IL-20 es una plataforma utilizada para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento electrónico.
Los vuelos militares rusos sobre aguas internacionales del Báltico se realizan con frecuencia sin planes de vuelo registrados y, en numerosos casos, con los transpondedores desconectados. Esta práctica dificulta la identificación de las aeronaves desde tierra y obliga a los países de la zona a desplegar cazas para realizar comprobaciones visuales.
Una sucesión de interceptaciones
El incidente de este lunes no es aislado. A comienzos de agosto, Polonia ya había enviado aviones de combate para interceptar aeronaves IL-20 rusas que operaban sobre el Báltico sin ingresar en territorio polaco. El 4 de agosto, uno de esos aparatos fue localizado a unos 56 kilómetros al noroeste de Koszalin.
La tensión había aumentado durante julio. El día 14, cazas polacos interceptaron otro IL-20 a unos 30 kilómetros de Ustka, también sobre aguas internacionales. Dos días después, aviones polacos detectaron dos cazas rusos Su-30 y posteriormente otro IL-20 cerca de la costa del país.
El 31 de julio, dos F-16 polacos volvieron a interceptar un IL-20 ruso situado aproximadamente 40 kilómetros al norte de Kolobrzeg. En aquella ocasión, el aparato volaba sin plan de vuelo y con el transpondedor apagado, pero tampoco ingresó en el espacio aéreo de Polonia.
La actividad no se limita a la costa polaca. Durante la primera semana de agosto, las fuerzas de vigilancia aérea de la OTAN fueron movilizadas en varias ocasiones ante vuelos procedentes de la región rusa de Kaliningrado, entre ellos aviones Su-24M, Su-30SM e IL-20 que circulaban por espacio internacional, varios de ellos sin transpondedor, sin planes de vuelo o sin comunicación con los controladores regionales.
El Báltico, un frente estratégico
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022, el mar Báltico se ha convertido en una de las zonas de mayor vigilancia militar de Europa.
Polonia, además de compartir frontera con Ucrania, limita con el enclave ruso de Kaliningrado y con Bielorrusia, uno de los principales aliados de Moscú. La incorporación de Finlandia y Suecia a la OTAN amplió también la presencia territorial de la Alianza en torno al Báltico.
El nuevo incidente ocurre en momentos de elevada tensión entre Rusia y los países europeos. Aunque la OTAN ha señalado que actualmente no identifica una amenaza inminente de ataque directo contra alguno de sus miembros, mantiene reforzada la vigilancia frente a eventuales provocaciones y actividades militares rusas en el continente.
Para Varsovia, las reiteradas aproximaciones de aeronaves de reconocimiento y combate representan una forma de comprobar los tiempos de reacción y las capacidades de los sistemas defensivos occidentales. El episodio de este lunes confirma que el espacio aéreo sobre el Báltico continúa siendo uno de los principales puntos de fricción entre Rusia y la OTAN.
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