
El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, acusó este sábado 24 de octubre al mandatario Donald Trump de ser directamente responsable del aumento del costo de la vida, al vincular la escalada de precios con la guerra contra Irán y sus consecuencias sobre el abastecimiento energético internacional.Ohio,
Durante un mitin en Cleveland, Ohio, en apoyo a los candidatos demócratas para las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, Obama cuestionó la estrategia militar de la Casa Blanca y sostuvo que el conflicto ha terminado por fortalecer la capacidad de presión de Teherán sobre una de las rutas comerciales más importantes del planeta: el estrecho de Ormuz.
«Las acciones de esta Administración son directamente responsables de la subida de los costes», afirmó el exmandatario, quien advirtió que las consecuencias económicas de la guerra están afectando a los consumidores estadounidenses.
Obama argumentó que el encarecimiento del petróleo y sus derivados se ha trasladado progresivamente al transporte, la distribución de mercancías y los precios de numerosos bienes de consumo.
El estrecho de Ormuz y el impacto sobre la economía
Uno de los principales cuestionamientos de Obama estuvo dirigido a las consecuencias estratégicas de la intervención militar estadounidense contra Irán.
Según el expresidente, Washington inició la ofensiva con el argumento de impedir que Teherán desarrollara armamento nuclear, pero terminó generando una situación en la que las autoridades iraníes adquirieron una mayor capacidad de presión sobre el tráfico marítimo en el golfo Pérsico.
«Ahora Irán tiene poder de veto sobre el estrecho de Ormuz», aseguró.
El estrecho, situado entre Irán y Omán, constituye uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Antes de la actual escalada bélica, por esta vía transitaban aproximadamente 20 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, equivalentes a cerca de una quinta parte del consumo mundial de líquidos petroleros.
Su importancia explica por qué cualquier interrupción prolongada de la navegación puede provocar aumentos en las cotizaciones internacionales del crudo y elevar los costos del transporte marítimo, los seguros y la distribución de combustibles.
Obama sostuvo que las consecuencias económicas son evidentes para los estadounidenses.
«Esta es la razón de que suba el precio del petróleo. Es la razón de la subida del diésel. Es la razón de que suba casi todo de precio», manifestó.
Aunque la evolución de los precios también depende de factores como la producción mundial, los inventarios y la demanda, las restricciones al transporte de hidrocarburos por Ormuz representan un riesgo significativo para la estabilidad energética internacional.
Obama reivindica el acuerdo nuclear con Irán
El exmandatario también defendió la política diplomática que impulsó durante su presidencia para limitar el programa nuclear iraní.
Recordó que en 2015 su administración participó en la negociación del Plan de Acción Integral Conjunto, conocido como JCPOA, mediante el cual Irán aceptó restricciones a sus actividades nucleares y mecanismos internacionales de verificación a cambio del levantamiento de determinadas sanciones económicas.
El acuerdo fue suscrito por Irán y seis potencias internacionales, además de la Unión Europea, y buscaba impedir que Teherán desarrollara armas nucleares.
Obama afirmó que aquel mecanismo permitió abordar el problema sin recurrir a una intervención militar.
«No tuve que disparar ni un misil para conseguirlo. Simplemente tuve que recurrir a la diplomacia», señaló.
El pacto sufrió un golpe decisivo en mayo de 2018, cuando Trump anunció la retirada unilateral de Estados Unidos y restableció sanciones económicas contra Irán.
Posteriormente, Teherán comenzó a incumplir progresivamente varias de las restricciones establecidas en el acuerdo, aumentando sus niveles de enriquecimiento de uranio y reduciendo determinadas medidas de supervisión.
El deterioro del entendimiento nuclear se convirtió en uno de los principales antecedentes de la creciente confrontación entre Washington y Teherán.
La afirmación de Obama sobre la eficacia del acuerdo debe entenderse en ese contexto: el pacto establecía límites verificables al programa iraní, pero no eliminaba permanentemente todas las capacidades nucleares del país.
Críticas por las bajas estadounidenses y el gasto militar
Obama también cuestionó los costos humanos y estratégicos de la guerra.
El expresidente recordó los ataques contra instalaciones militares estadounidenses y posiciones de países aliados, además de advertir sobre el consumo de armamento defensivo durante las operaciones.
«Han atacado a nuestros aliados y nuestras bases. Han muerto estadounidenses. Cientos de estadounidenses han resultado heridos. Estamos gastando nuestras reservas de misiles», sostuvo.
Sus declaraciones apuntan a una preocupación que trasciende el costo inmediato de las operaciones militares: la necesidad de reponer interceptores, municiones y otros sistemas utilizados en el conflicto.
La reposición de estas capacidades puede representar compromisos presupuestarios importantes para el Pentágono, especialmente cuando la industria de defensa enfrenta exigencias simultáneas derivadas de distintos escenarios internacionales.
A ello se suman las consecuencias económicas de una guerra prolongada en Medio Oriente, una región fundamental para el suministro mundial de energía.
Canadá también entra en las críticas
El expresidente extendió sus cuestionamientos a la política comercial de Trump, particularmente a las tensiones arancelarias con Canadá, uno de los principales socios económicos de Estados Unidos.
Con ironía, Obama se refirió a la guerra comercial contra el país vecino como una confrontación innecesaria con un aliado histórico.
«Son los que nos dan sirope de arce y Martin Short», bromeó, en referencia al conocido actor y comediante canadiense.
El exmandatario destacó el carácter amistoso de las relaciones entre ambos países y criticó la decisión de abrir nuevos frentes comerciales en medio de un escenario internacional marcado por la incertidumbre.
Canadá y Estados Unidos mantienen una de las relaciones económicas bilaterales más importantes del mundo, con cadenas de producción profundamente integradas en sectores como la industria automotriz, la energía, la agricultura y la manufactura.
La imposición de aranceles sobre determinados productos puede aumentar los costos de las empresas importadoras y trasladarse, total o parcialmente, a los consumidores.
«No son gente seria y el problema es que al final pagamos el precio por su falta de seriedad», concluyó Obama.
Las elecciones legislativas del 3 de noviembre
Las declaraciones se producen a diez días de las elecciones de mitad de mandato, previstas para el martes 3 de noviembre, cuando los estadounidenses renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y elegirán a 35 integrantes del Senado.
Los comicios serán una prueba decisiva para Trump y el Partido Republicano, que busca conservar el control del Congreso durante la segunda mitad de su mandato.
Para los demócratas, el aumento del costo de la vida, los efectos de la guerra contra Irán y la política arancelaria constituyen algunos de los principales ejes de campaña.
La participación de Obama en Ohio responde a la intención de movilizar al electorado demócrata y captar votantes independientes preocupados por la economía y la política exterior.
El resultado electoral podría modificar significativamente el margen de maniobra de la Casa Blanca, particularmente en materia presupuestaria, política comercial y supervisión de las operaciones militares en el extranjero.
Con la guerra en Medio Oriente convertida en un factor de incertidumbre para los mercados energéticos, la discusión sobre quién debe asumir la responsabilidad por el encarecimiento de la vida cotidiana se instala como uno de los temas centrales de la recta final de la campaña estadounidense.
El petróleo sube más de 60% desde el inicio de la guerra
Las cifras más recientes refuerzan la importancia del debate energético. Al cierre del viernes 23 de octubre, el petróleo Brent alcanzó los US$116,72 por barril, tras subir un 3,14% en la jornada, mientras que el crudo estadounidense WTI terminó en US$103,27, con un incremento diario del 3,8%.
Antes del comienzo de la guerra, a fines de febrero, el Brent cotizaba alrededor de US$72 por barril. Esto significa que su precio ha aumentado aproximadamente un 62%, reflejando la magnitud de las tensiones sobre el suministro mundial.
El conflicto, iniciado con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán a fines de febrero, ha estado acompañado de incidentes contra buques comerciales, amenazas a instalaciones petroleras y restricciones al transporte marítimo en el golfo Pérsico.
La situación se agravó durante octubre, cuando nuevos ataques contra infraestructura energética y embarcaciones elevaron las preocupaciones por la seguridad del abastecimiento.
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina se situaba alrededor de US$4,30 por galón, otro indicador de la presión que enfrentan los hogares.
La combinación de combustibles más caros, tensiones comerciales y mayores gastos militares constituye un desafío para la administración Trump en vísperas de las elecciones legislativas.
Obama busca convertir ese escenario en un argumento electoral contra los republicanos, mientras la Casa Blanca defiende su estrategia frente a Irán como una medida necesaria para proteger la seguridad estadounidense.
La disputa refleja una de las principales contradicciones de la actual coyuntura: una guerra presentada por Washington como una operación para reducir las amenazas estratégicas de Irán ha terminado por incrementar la incertidumbre energética y los costos económicos para Estados Unidos y buena parte del mundo.
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