
Hay imágenes que el tiempo transforma en símbolos. Una de ellas muestra a un Lionel Messi de 19 años, tímido, todavía en pleno ascenso en el Barcelona, bañando a un bebé de apenas tres meses en el vestuario visitante del Camp Nou. El niño se llamaba Lamine Yamal.
Casi dos décadas después, aquella escena que parecía una simple fotografía solidaria se convirtió en una de las historias más emotivas del fútbol mundial. Este domingo, Messi y Yamal volverán a encontrarse, pero ya no frente a una cámara benéfica, sino en el escenario más grande posible: la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Argentina y España.
El partido se disputará el domingo 19 de julio en el MetLife Stadium, en East Rutherford, Nueva Jersey, recinto que la FIFA denomina durante el torneo como New York New Jersey Stadium y que será sede del encuentro decisivo de la 23ª edición del Mundial.
Una foto nacida de un calendario solidario
La imagen fue tomada en 2007 por el fotoperiodista Joan Monfort, durante una producción impulsada por el diario Sport junto a la fundación del FC Barcelona para recaudar fondos para Unicef.

La familia de Lamine Yamal participaba en un proyecto solidario de Unicef en el barrio de Rocafonda, en Mataró, y ganó un sorteo para aparecer en una fotografía junto a un jugador del primer equipo azulgrana.
Pudo haber sido Ronaldinho, Xavi, Iniesta, Puyol, Eto’o o Thierry Henry. Pero el azar, o algo más parecido al destino, quiso que fuera Messi.
“No fue una casualidad. Es un milagro”, dijo Monfort en una entrevista difundida por FIFA, al recordar la escena que hoy recorre el mundo. Según el fotógrafo, Messi estaba muy nervioso porque probablemente nunca había tenido a un bebé en brazos.
La sesión se realizó el 31 de octubre de 2007, cuando Lamine tenía poco más de tres meses. Para lograr la imagen, Monfort utilizó un pequeño pato de plástico, un cubo y una toalla que pertenecían a su hija. La foto fue parte de un calendario solidario y luego quedó guardada durante años.

Del olvido a la leyenda
La imagen volvió a aparecer en 2024, cuando el padre de Lamine, Mounir Nasraoui, la compartió en redes sociales en medio del impacto mundial que ya generaba el joven delantero español.
Para muchos, la primera reacción fue de incredulidad. Algunos pensaron que se trataba de una imagen creada con inteligencia artificial. Pero la foto era real.
La escena adquirió una dimensión casi premonitoria: Messi, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, sostenía en sus manos al niño que años después sería señalado como una de las grandes joyas del fútbol mundial.
Monfort lo resumió con una comparación elocuente: era como si existiera una fotografía de Michael Jordan bañando a LeBron James antes de que el segundo se convirtiera en estrella.
El rey y el heredero
Messi y Yamal llegan a la final separados por 20 años de edad y unidos por una misma escuela futbolística: La Masia, la cantera del Barcelona.

Messi, de 39 años, buscará disputar otra final mundialista como líder de Argentina, después de haber sido campeón en Qatar 2022 y de haber construido una carrera marcada por títulos, récords, Balones de Oro y una influencia que excede cualquier generación.
Yamal, de 19 años, representa el otro extremo de la historia: el talento precoz, el jugador que ya fue campeón de Europa con España, que asumió responsabilidades de estrella siendo adolescente y que ahora llega al partido más importante del fútbol como uno de los referentes de su selección.
El cruce ha sido presentado como un duelo entre el pasado y el futuro del fútbol, entre el rey y el heredero, aunque ambos llegan al domingo no como figuras decorativas, sino como protagonistas competitivos de equipos que han construido su camino hasta la final.
Argentina y España, una final con peso propio
Argentina arriba a esta instancia con Messi como símbolo de una generación que se resiste a despedirse. La selección de Lionel Scaloni ya sabe lo que es ganar una Copa del Mundo y buscará sostener su lugar en la historia.

España, por su parte, llega con una generación joven, dinámica y ofensiva, en la que Lamine Yamal aparece como emblema de una renovación que mezcla talento, velocidad y descaro competitivo.
La final tendrá, además, una carga emocional inevitable. Será la primera vez que Messi y Yamal se enfrenten en una cancha. Uno aparece asociado al legado, al ciclo que se acerca a su cierre. El otro, al comienzo de una carrera que parece destinada a marcar una época.
Pero el fútbol rara vez entrega relatos tan perfectos: un joven Messi bañando a un bebé Lamine en una sesión solidaria del Barcelona, una foto olvidada durante años y, casi dos décadas después, ambos disputando una final del mundo.
Por eso la imagen dejó de ser una curiosidad. Hoy es una postal del destino.
Este domingo, en Nueva Jersey, aquel bebé y aquel muchacho volverán a encontrarse. Esta vez, con una Copa del Mundo de por medio.
La entrada Messi y Lamine Yamal: la foto que parecía imposible y que ahora anticipa una final histórica se publicó primero en El Periodista.

