
Más de medio millón de personas salieron a las calles de Francia este sábado para exigir medidas contra el aumento del costo de la vida, mayores recursos para la educación pública y el fin de la violencia policial denunciada durante las últimas semanas.
El Gobierno cifró la participación en 550.000 personas, mientras los organizadores elevaron su balance a 800.000. La jornada amplió una movilización iniciada por estudiantes de enseñanza media que reclaman más profesores, mejores instalaciones y recursos para sus establecimientos.
Bajo el lema “Salarios, carestía de la vida, servicios públicos: nos unimos todos”, las protestas congregaron a estudiantes, trabajadores y otros sectores sociales. Las demandas educativas confluyeron con el malestar por la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos.
Enfrentamientos y detenciones
En París, la marcha comenzó en la plaza de la República, donde previamente se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes. Los agentes utilizaron un cañón de agua y gases lacrimógenos. La columna principal avanzó posteriormente hacia la plaza de Clichy.
En distintos puntos del país hubo incendios, daños a edificios y saqueos. El balance de detenciones, que durante la tarde era de 272 personas, aumentó posteriormente a al menos 400.
Las autoridades señalaron que la gran mayoría de los asistentes se manifestó pacíficamente, pese a los incidentes protagonizados por grupos en varias ciudades.
Uno de los episodios ocurrió en Marsella, donde un grupo ingresó al ayuntamiento, derribó un busto de Marianne —símbolo de la República francesa— y provocó daños. El alcalde, Benoît Payan, calificó lo sucedido como “inaceptable”, aunque precisó que los destrozos materiales fueron limitados.
En Lyon, encapuchados atacaron e incendiaron una oficina de turismo en la plaza Bellecour. También se registraron saqueos a comercios en Marsella y enfrentamientos en otras localidades.
El Gobierno endurece el tono
El primer ministro, Sébastien Lecornu, condenó los hechos de violencia y los vinculó con intentos de imponer una agenda política antes de las elecciones presidenciales de 2027.
“No nos dejaremos intimidar. Nadie impondrá su agenda política mediante la violencia”, afirmó. El jefe de Gobierno sostuvo que las instrucciones son proteger a las personas y los bienes, detener a los responsables y llevarlos ante la justicia.
La jornada también profundizó el enfrentamiento entre las fuerzas políticas. Desde la extrema derecha, Jordan Bardella responsabilizó a “profesionales del caos” y cuestionó a La Francia Insumisa. Jean-Luc Mélenchon, en cambio, criticó el despliegue policial y sostuvo que la estrategia de orden público favoreció la confrontación.
Las protestas dejan al Gobierno frente a un movimiento que reúne demandas por educación, salarios y servicios públicos, en un escenario de creciente tensión social antes de la próxima elección presidencial.
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