
La guerra en la Franja de Gaza ha dejado una de las tragedias infantiles más graves de las últimas décadas. Al menos 21.700 niños palestinos han muerto y otros 45.000 han resultado heridos desde el inicio de la ofensiva militar israelí, en octubre de 2023, de acuerdo con las cifras consolidadas hasta el 30 de junio de 2026.
Entre los menores heridos, más de 11.000 presentan lesiones que han cambiado sus vidas de manera permanente, incluidas amputaciones y otras discapacidades graves.
Hasta comienzos de octubre de 2026, el número total de palestinos fallecidos desde el inicio de la guerra superaba los 74.000, mientras cientos de miles de personas continuaban desplazadas y sin acceso adecuado a servicios esenciales.
Uno de los antecedentes más preocupantes es que la muerte de menores no terminó con el acuerdo de alto el fuego alcanzado en octubre de 2025.
Un balance difundido el 6 de agosto de 2026 estableció que al menos 300 niños habían muerto durante los primeros 300 días posteriores al anuncio de la tregua, equivalente a un promedio de una víctima infantil diaria.
La violencia ha persistido mediante bombardeos, disparos y operaciones militares, mientras las familias palestinas continúan viviendo en campamentos improvisados, edificios parcialmente destruidos y zonas donde escasean los alimentos, el agua potable y la atención médica.
Otros menores resultaron heridos por munición y metralla, algunos con lesiones permanentes.
Hospitales destruidos, desnutrición y falta de agua
Las consecuencias de la guerra sobre la infancia no se limitan a las muertes provocadas directamente por los ataques.
La destrucción de hospitales, escuelas, redes de agua potable y sistemas de saneamiento ha agravado las condiciones de supervivencia de una población que depende ampliamente de la asistencia humanitaria.
Durante agosto, un ataque destruyó un depósito que contenía suministros nutricionales valorados en más de US$770.000, destinados a atender a más de 40.500 niños pequeños y 4.900 mujeres embarazadas o en período de lactancia.
También resultó gravemente dañada una instalación de agua y desalinización en Deir al Balah, de la que dependían unas 4.000 personas, incluidos aproximadamente 2.000 menores.
La falta de agua segura aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas, especialmente entre lactantes y niños con desnutrición.
La situación también ha provocado una profunda crisis psicológica. La exposición permanente a la violencia, la pérdida de familiares, los desplazamientos forzados y la interrupción de la educación amenazan el desarrollo de toda una generación.
Una reconstrucción que no comienza
El acuerdo de alto el fuego promovido por Estados Unidos en octubre de 2025 permitió reducir la intensidad de las operaciones militares, pero no consiguió poner término a las muertes ni resolver el futuro político y territorial de Gaza.
Israel mantiene el control de aproximadamente dos tercios de la Franja, mientras Hamás conserva presencia en la zona restante.
Desde la entrada en vigor de la tregua, al menos 1.400 palestinos han muerto en ataques israelíes, entre ellos mujeres y niños, según los balances disponibles a comienzos de octubre de 2026.
La reconstrucción también permanece prácticamente paralizada. Las necesidades financieras se estiman en US$71.400 millones, mientras el fondo anunciado para iniciar la recuperación alcanza los US$2.450 millones, una cantidad considerablemente inferior a la requerida.
Tres años de guerra y una generación marcada
La crisis de Gaza se ha convertido en uno de los principales desafíos humanitarios de Medio Oriente, tanto por la magnitud de las víctimas civiles como por sus consecuencias a largo plazo.
La protección de los menores constituye una obligación del derecho internacional humanitario, que exige distinguir entre combatientes y población civil, adoptar precauciones para evitar daños a civiles y garantizar el acceso a asistencia indispensable para la supervivencia.
Israel sostiene que sus operaciones buscan neutralizar las capacidades militares de Hamás, mientras las denuncias internacionales cuestionan la magnitud de la destrucción y el impacto de las operaciones sobre la población palestina.
Sin embargo, más allá de las disputas militares y diplomáticas, las cifras revelan una realidad difícil de dimensionar: más de 21.700 niños muertos, decenas de miles de heridos y una generación que ha pasado buena parte de su infancia entre bombardeos, desplazamientos y privaciones.
Tres años después del comienzo de la guerra, el principal desafío ya no consiste únicamente en detener los ataques, sino también en garantizar que los niños sobrevivientes puedan recuperar el acceso a alimentación, salud, educación y condiciones mínimas de seguridad.
Porque incluso si las hostilidades terminaran definitivamente, las consecuencias físicas y psicológicas de la guerra acompañarán durante décadas a los menores que han logrado sobrevivir.
La entrada Más de 21.700 niños muertos en Gaza: la infancia paga el precio más alto de tres años de guerra se publicó primero en El Periodista.

