
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, lanzó este miércoles una dura advertencia sobre la creciente dependencia económica e industrial de Europa respecto de China y aseguró que el déficit comercial de la Unión Europea con el gigante asiático alcanza aproximadamente US$1.130 millones diarios.
Durante su intervención en el Foro de Comercio e Inversiones España-Francia, celebrado en Madrid, Macron sostuvo que Europa tardó demasiado en dimensionar el cambio estructural provocado por el ascenso industrial chino y sus consecuencias para la producción del continente.
“Quizá sea una cuestión en la que los gobiernos español y francés están menos alineados. Hablaré de ello después con el presidente del Gobierno y avanzaremos juntos”, afirmó el mandatario.
Macron señaló que, después de la pandemia de Covid-19, China aceleró considerablemente sus inversiones productivas y aumentó su presencia en sectores que tradicionalmente constituían fortalezas de la industria europea.
A juicio del presidente francés, el resultado ha sido una creciente penetración de productos chinos en el mercado europeo, acompañada por políticas estatales de apoyo a las empresas del país asiático.
Macron afirmó que China subsidia a sus compañías a niveles muy superiores al promedio de los países desarrollados y acusó a Beijing de recurrir de manera sistemática al dumping, mediante precios artificialmente bajos destinados a desplazar a los competidores y aumentar posteriormente su control sobre determinados mercados.
Un déficit cercano a US$408.000 millones
Las cifras comerciales muestran la magnitud del desequilibrio señalado por Macron.
Durante 2025, la Unión Europea exportó a China bienes por aproximadamente US$226.000 millones e importó productos chinos por cerca de US$634.000 millones, considerando el tipo de cambio actual.
Esto dejó un déficit comercial de unos US$408.000 millones durante el año, equivalente a casi US$1.120 millones diarios.
Las importaciones europeas procedentes de China aumentaron 6,4% durante 2025, mientras las exportaciones europeas hacia ese mercado disminuyeron 6,5%.
China se mantuvo además como el principal origen de las importaciones de bienes de la Unión Europea, concentrando más del 22% del total.
El desequilibrio se ha profundizado considerablemente durante la última década. Desde 2015, las importaciones europeas desde China prácticamente se duplicaron en valor, mientras las exportaciones hacia el gigante asiático crecieron a un ritmo mucho menor.
El precedente de los automóviles eléctricos
Uno de los sectores donde las tensiones entre Bruselas y Beijing se hicieron más visibles es el de los vehículos eléctricos.
La Unión Europea decidió en octubre de 2024 imponer derechos compensatorios definitivos a las importaciones de automóviles eléctricos fabricados en China, luego de concluir que la industria china se beneficiaba de subsidios estatales que amenazaban con provocar daños económicos a los productores europeos.
Las medidas establecieron gravámenes adicionales que, dependiendo del fabricante, pueden alcanzar hasta 35,3%.
Macron reivindicó esa decisión y aseguró que los países que presionaron para que Europa actuara contribuyeron a preservar la industria automotriz del continente.
“Hicimos bien: los salvamos”, sostuvo el mandatario francés.
Durante 2026, sin embargo, Bruselas y Beijing han continuado negociando mecanismos alternativos. La Comisión Europea ha abierto la posibilidad de aceptar compromisos de precios mínimos de importación e inversiones productivas en territorio europeo por parte de fabricantes chinos.
Europa entre China y Estados Unidos
Para Macron, el desafío chino forma parte de un problema estratégico mucho más amplio.
El mandatario identificó tres grandes vulnerabilidades de la economía europea: la creciente competencia y dependencia industrial respecto de China, la dependencia tecnológica frente a Estados Unidos y los elevados costos energéticos que afectan la competitividad de las empresas del continente.
“Tenemos un problema de innovación y de dependencia respecto al proveedor estadounidense; un problema energético ligado a nuestro modelo; y un problema de aceleración y de transformación total de la relación con China”, afirmó.
El diagnóstico coincide con el debate que se ha instalado durante los últimos años dentro de la Unión Europea sobre la necesidad de recuperar capacidad industrial propia en áreas consideradas estratégicas, entre ellas semiconductores, inteligencia artificial, baterías, vehículos eléctricos, telecomunicaciones y tecnologías vinculadas a la transición energética.
La preocupación ha aumentado además por la posibilidad de que las tensiones comerciales internacionales y los conflictos geopolíticos —incluidos los de Medio Oriente— vuelvan más vulnerables las cadenas globales de suministro y eleven los costos energéticos europeos.
Un mercado eléctrico europeo
Macron planteó que una de las respuestas debe ser profundizar el mercado único y avanzar hacia una verdadera integración energética continental.
“Debemos avanzar hacia un mercado europeo, al menos de la electricidad”, señaló.
El presidente francés defendió una mayor interconexión de las redes eléctricas y una planificación energética concebida a escala continental, cuestión particularmente relevante para España y Francia debido a las históricas limitaciones de las conexiones energéticas a través de los Pirineos.
La discusión ocurre además en un escenario de renovadas presiones sobre los precios de la energía y de preocupación por la competitividad industrial europea frente a Estados Unidos y China.
El planteamiento de Macron apunta, en definitiva, a que la Unión Europea deje de abordar de manera separada sus políticas comercial, energética, tecnológica e industrial y adopte una estrategia común destinada a preservar su autonomía económica.
Para el mandatario francés, la alternativa es que Europa continúe perdiendo capacidad productiva frente a China mientras mantiene una elevada dependencia tecnológica respecto de Estados Unidos, quedando progresivamente más expuesta a las decisiones económicas y estratégicas de las dos mayores potencias mundiales.
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