
La periodista independiente cubana Camila Acosta fue puesta en libertad tras permanecer varias horas detenida en La Habana, en un nuevo episodio de tensión entre las autoridades de la isla y los profesionales de medios de comunicación críticos del Gobierno.
Acosta, colaboradora del portal digital CubaNet, denunció que fue interceptada el martes 3 de noviembre cuando salía de su vivienda por agentes de la Seguridad del Estado y efectivos policiales uniformados.
La reportera calificó el procedimiento como un «secuestro» y relató que fue trasladada a una estación policial del municipio de Playa, donde permaneció durante varias horas.
Según explicó posteriormente en un video difundido en redes sociales, su detención estuvo relacionada con una grabación realizada la semana anterior, cuando un supuesto agente de la Seguridad del Estado, vestido de civil y sin identificarse, le impidió abandonar su domicilio.
El registro fue publicado posteriormente en las plataformas digitales de CubaNet.
Advertencia policial y teléfono inutilizado
Acosta aseguró que durante su detención fue interrogada por la difusión de las imágenes del funcionario. Los agentes le habrían comunicado que familiares del hombre estaban recibiendo amenazas como consecuencia de la publicación.
La periodista señaló que las autoridades le impusieron un acta de advertencia por presuntos actos contra la intimidad personal, una medida que rechazó al considerar que documentar la actuación de funcionarios públicos forma parte del ejercicio periodístico.
También denunció que su teléfono móvil le fue devuelto completamente inutilizado.
Según su relato, el dispositivo estaba mojado y presentaba restos de una sustancia viscosa, por lo que sospecha que pudo haber sido dañado deliberadamente mientras permanecía bajo custodia policial.
Acosta sostuvo que el principal interés de los organismos de seguridad es impedir la identificación pública de los agentes que participan en operativos contra periodistas y opositores.
Denuncias de hostigamiento a la prensa independiente
La detención se produjo un día después de que otro colaborador de CubaNet, Adelth Bonne, fuera arrestado en circunstancias que el medio calificó de violentas.
Ambos episodios se suman a las denuncias de vigilancia, interrogatorios, restricciones de movimiento y detenciones temporales que afectan a periodistas independientes en Cuba.
Camila Acosta ha denunciado anteriormente distintas acciones de hostigamiento vinculadas con su trabajo informativo. En julio de 2021 fue detenida durante la ola de protestas antigubernamentales que recorrió varias ciudades cubanas, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles para exigir libertades políticas y mejoras en sus condiciones de vida.
Aquellas manifestaciones, consideradas entre las mayores registradas en la isla en décadas, derivaron en numerosas detenciones y procesos judiciales contra participantes y activistas.
Libertad de prensa bajo presión
El nuevo incidente ocurre en un contexto de persistentes cuestionamientos a las restricciones que enfrenta el periodismo independiente en Cuba.
Las autoridades cubanas sostienen que determinadas plataformas opositoras participan en campañas de desestabilización política, mientras periodistas y organizaciones defensoras de derechos humanos denuncian que las medidas de vigilancia y persecución buscan limitar la difusión de información no controlada por el Estado.
El caso de Acosta vuelve a poner en discusión los límites de la actuación policial, la protección de los equipos utilizados por periodistas y el derecho a registrar procedimientos protagonizados por funcionarios públicos.
Aunque la reportera recuperó su libertad, la advertencia policial y la denuncia por los daños a su teléfono mantienen abierto el conflicto con las autoridades, en medio de nuevas preocupaciones por las condiciones en que se ejerce el periodismo independiente en la isla.
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