
Los países del G7 acordaron este viernes liberar de manera coordinada hasta 100 millones de barriles de petróleo crudo, diésel y otros productos procedentes de sus reservas estratégicas, en una de las mayores intervenciones recientes sobre el mercado energético internacional.
La operación comenzará inmediatamente y se prolongará durante cuatro meses, con una parte sustancial del diésel concentrada durante los primeros 20 días. La medida será coordinada con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y busca contener el fuerte aumento de los precios de los combustibles y estabilizar el suministro.
La decisión fue adoptada durante una reunión virtual de los líderes del G7, convocada en medio de una elevada volatilidad de los mercados petroleros y de las dificultades que afectan especialmente al suministro mundial de diésel.
Además de recurrir a las reservas estratégicas, las principales economías industrializadas coordinarán los programas de mantenimiento de sus refinerías para evitar que varias plantas detengan simultáneamente sus operaciones. También estudiarán aumentos temporales de las tasas de utilización de las instalaciones cuando técnicamente sea posible.
El G7 llamó, asimismo, a los países que disponen de una importante capacidad de refinación a elevar su producción, especialmente de diésel, combustible que se ha transformado en uno de los principales puntos de tensión del actual escenario energético.
Crisis en Medio Oriente golpea al mercado
La intervención se produce en momentos en que el mercado petrolero continúa condicionado por el conflicto con Irán y las dificultades para el tránsito de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas para el suministro mundial.
A ello se suman los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania sobre las refinerías y las exportaciones rusas de productos derivados, además de una menor disponibilidad de combustibles procedentes de otros grandes productores.
El G7 condenó los ataques iraníes contra países vecinos y respaldó las medidas destinadas a garantizar la circulación comercial por el estrecho de Ormuz. También ratificó las sanciones aplicadas contra Rusia.
La crisis había impulsado con fuerza los precios internacionales durante las últimas semanas. Sin embargo, la expectativa de una intervención coordinada comenzó este viernes a ejercer presión a la baja sobre las cotizaciones.
El petróleo Brent, referencia internacional, cayó por debajo de US$100 por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, descendió hasta la zona de US$89 por barril, con retrocesos superiores al 3% y 4%, respectivamente, durante la jornada.
La caída se produjo después de que trascendiera inicialmente una propuesta francesa para colocar en el mercado 50 millones de barriles de diésel procedentes de reservas europeas y otros 50 millones de barriles de crudo de países integrantes de la AIE.
Trump había amenazado con restringir las exportaciones
El acuerdo también reduce el riesgo de una nueva disputa comercial entre Estados Unidos y Europa.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había planteado la posibilidad de restringir las exportaciones de diésel desde Estados Unidos ante el fuerte incremento de los precios internos, aunque posteriormente reconoció que una medida de ese tipo podría terminar provocando efectos negativos sobre los propios consumidores estadounidenses.
Estados Unidos se ha convertido en el principal proveedor externo de diésel de Europa, por lo que una eventual prohibición había generado preocupación entre los gobiernos europeos.
El precio del diésel estadounidense llegó esta semana a niveles cercanos a US$6,50 por galón, reflejando la gravedad de la escasez de combustibles refinados.
Finalmente, los miembros del G7 acordaron no aplicar prohibiciones a las exportaciones de energía y productos petroleros entre países aliados, optando por aumentar la oferta mediante reservas estratégicas y mayor utilización de las refinerías.
Europa respalda la intervención
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó la decisión y destacó que mantener abierto el comercio energético entre los aliados es fundamental para evitar una profundización de la crisis.
La Unión Europea también pretende utilizar el actual escenario para acelerar la reducción de su dependencia de los combustibles fósiles importados y fortalecer su producción energética propia.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, adelantó que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE volverán a analizar el impacto del encarecimiento de la energía durante la cumbre prevista para los próximos 15 y 16 de octubre.
La discusión estará centrada especialmente en las consecuencias de los precios energéticos para los hogares, las empresas y la industria europea.
Una nueva intervención de las reservas estratégicas
La liberación de los 100 millones de barriles constituye una nueva utilización de las reservas de emergencia como instrumento para enfrentar alteraciones extraordinarias del mercado energético.
La AIE deberá supervisar el efecto de la operación y presentar dentro de 20 días un informe con recomendaciones sobre eventuales medidas adicionales.
El organismo y los gobiernos involucrados evaluarán también si será necesario efectuar nuevas liberaciones de diésel en caso de que persistan las restricciones de oferta.
El desafío para el G7 será determinar si la inyección de reservas consigue reducir de manera sostenida los precios o solamente entrega un alivio temporal. Aunque los flujos de petróleo crudo desde Medio Oriente han mostrado señales de recuperación, la disponibilidad de productos refinados —especialmente diésel— continúa siendo uno de los puntos más vulnerables del mercado energético internacional.
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