
El candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro anunció este martes que respaldará la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, abandonando su postura anterior de privilegiar la negociación directa entre trabajadores y empleadores. La decisión representa un cambio significativo en su discurso de campaña y se produce en medio de una estrecha disputa electoral con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El senador, que obtuvo la primera mayoría en la primera vuelta de las elecciones presidenciales del pasado 4 de octubre, confirmó que votará a favor de la propuesta constitucional que busca terminar con el denominado sistema 6×1, actualmente utilizado en distintos sectores de la economía brasileña.
La iniciativa contempla establecer una jornada máxima de 40 horas semanales, garantizar dos días de descanso y mantener las remuneraciones de los trabajadores.
«Voy a votar a favor de acabar con el 6×1», anunció Bolsonaro, quien explicó que su cambio de posición responde a las demandas que ha recogido durante sus recorridos por Brasil.
Según el candidato, la mayoría de los trabajadores con los que ha conversado considera necesario ampliar los períodos de descanso y avanzar hacia mejores condiciones laborales.
Lula obliga a Bolsonaro a definir su postura
El anuncio llega después de que Lula desafiara públicamente a su adversario a pronunciarse sobre la reforma y aclarar cómo votarían los parlamentarios del Partido Liberal (PL), principal fuerza de oposición conservadora.
«Ha llegado la hora de conocer quién es quién en este país», afirmó el mandatario la semana pasada, en un intento por instalar la reducción de la jornada laboral como uno de los principales asuntos de la campaña.
Hasta ahora, Flávio Bolsonaro había evitado comprometer su respaldo a la propuesta, argumentando que los horarios de trabajo debían establecerse mediante acuerdos entre empleadores y empleados.
Su posición coincidía con las preocupaciones de sectores empresariales que advierten sobre eventuales incrementos de los costos laborales y dificultades para reorganizar los turnos productivos.
Sin embargo, el candidato modificó su discurso a pocos días de una votación legislativa que podría convertirse en un hito político antes de la segunda vuelta presidencial.
El giro también evidencia la importancia que han adquirido las demandas laborales en una elección marcada por la polarización entre el oficialismo de izquierda y la derecha brasileña.
Las condiciones que plantea Bolsonaro
Aunque comprometió su voto favorable, el senador mantuvo reparos respecto de la aplicación de la reforma.
Bolsonaro sostuvo que el texto debería considerar con mayor precisión situaciones particulares, como el teletrabajo, las jornadas parciales y las necesidades de madres y padres que deben compatibilizar sus empleos con el cuidado de sus hijos.
El candidato cuestionó que una regulación general pueda limitar la flexibilidad que requieren determinados trabajadores.
En ese sentido, defendió que su postura anterior buscaba garantizar la libertad de las personas para organizar sus horarios mediante acuerdos individuales.
No obstante, reconoció que la demanda por períodos de descanso más extensos merece una respuesta legislativa.
La discusión sobre la flexibilidad laboral será uno de los puntos centrales del debate parlamentario, especialmente por sus efectos sobre el comercio, los servicios y las actividades que requieren funcionamiento continuo.
Una reforma que llega al Senado
La propuesta ya había obtenido un amplio respaldo en la Cámara de Diputados, donde fue aprobada en mayo por 472 votos favorables y 22 contrarios, según los antecedentes del proceso legislativo consignados en la información sobre la iniciativa.
El Senado tiene previsto iniciar este miércoles 14 de octubre una nueva etapa de su tramitación.
Si el texto recibe la aprobación definitiva sin modificaciones sustanciales, podrá avanzar hacia su promulgación. En caso de introducirse cambios estructurales, deberá regresar a la Cámara de Diputados.
El sistema 6×1 permite distribuir la actividad laboral durante seis días de la semana, con un día de descanso. Su eliminación se ha convertido en una de las principales reivindicaciones de organizaciones de trabajadores y sectores progresistas brasileños.
Para sus defensores, reducir las horas de trabajo sin disminuir los salarios permitiría mejorar la calidad de vida, favorecer la convivencia familiar y disminuir el desgaste físico y emocional asociado a jornadas prolongadas.
Sus detractores, en cambio, plantean que la modificación podría aumentar los costos operacionales de las empresas, particularmente de las pequeñas y medianas, si no se acompaña de medidas de adaptación.
Segunda vuelta: una disputa por el voto de los trabajadores
El cambio de posición de Flávio Bolsonaro adquiere especial relevancia por el escenario electoral brasileño.
En la primera vuelta, el senador obtuvo cerca del 48% de los votos, mientras Lula alcanzó aproximadamente el 44%, una diferencia que dejó abierta la competencia por la Presidencia.
Ambos candidatos buscan ahora conquistar a los electores que respaldaron a otras opciones, especialmente a quienes priorizan el empleo, los salarios y el costo de la vida.
La reducción de la jornada laboral puede convertirse en un factor decisivo para atraer a votantes que no se identifican plenamente con ninguno de los dos bloques políticos.
Para Lula, la reforma constituye una oportunidad para reforzar su identificación con los derechos laborales y recuperar terreno frente a su adversario.
Para Bolsonaro, respaldarla permite neutralizar uno de los principales cuestionamientos del oficialismo y ampliar su atractivo entre sectores asalariados que tradicionalmente han respaldado propuestas de izquierda.
El debate también refleja un fenómeno presente en otras economías latinoamericanas, donde la reducción del tiempo de trabajo ha ganado protagonismo en las agendas sociales y políticas.
En Chile, por ejemplo, la Ley de 40 Horas estableció una disminución gradual de la jornada ordinaria desde las 45 horas semanales, con un calendario de implementación que culmina en 2028.
Bolsonaro visita a su padre antes de anunciar el cambio
Las declaraciones del candidato se produjeron después de una visita a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario por motivos de salud en el marco de una condena superior a 27 años de prisión por su participación en una trama destinada a impedir la transferencia del poder tras las elecciones de 2022.
Se trató del primer encuentro después de una suspensión de 90 días impuesta por el juez Alexandre de Moraes, debido al incumplimiento de medidas cautelares relacionadas con la difusión de una carta de respaldo del exmandatario a la candidatura de su hijo.
La figura de Jair Bolsonaro continúa siendo central en la campaña de la derecha brasileña, aunque Flávio intenta proyectar una identidad política propia y ampliar su respaldo más allá de los sectores conservadores tradicionales.
Con la segunda vuelta fijada para el 25 de octubre, la reforma laboral se transforma en una prueba política para ambos candidatos: Lula busca consolidarla como una conquista social de su gobierno, mientras Bolsonaro intenta demostrar que su proyecto también puede incorporar demandas históricamente asociadas a la izquierda.
El resultado de la votación en el Senado permitirá determinar si el respaldo anunciado por el candidato se traduce en un avance legislativo concreto o si la reducción de la jornada laboral seguirá siendo uno de los principales temas de confrontación durante los últimos días de campaña.
La entrada Flávio Bolsonaro cambia de postura y apoya reducir la jornada laboral en plena disputa electoral con Lula se publicó primero en El Periodista.

