
El Parlamento Europeo aprobó este jueves iniciar las negociaciones con los 27 Estados miembros de la Unión Europea para avanzar en la creación del euro digital, una nueva forma electrónica de dinero que sería emitida por el Banco Central Europeo (BCE).
La iniciativa busca ofrecer una alternativa europea para los pagos electrónicos y reducir la dependencia del bloque de proveedores extranjeros, como Visa y Mastercard.
La apertura de las conversaciones fue respaldada por 416 votos a favor, 169 en contra y 22 abstenciones. Las negociaciones entre el Parlamento Europeo, los gobiernos de la Unión Europea y la Comisión Europea comenzarían durante las próximas semanas.
La aprobación de la legislación no implicará automáticamente la entrada en circulación del euro digital, ya que esa decisión corresponderá posteriormente al BCE.
Los eurodiputados plantean que la nueva herramienta complemente al dinero en efectivo y amplíe las opciones disponibles para los ciudadanos. El euro digital podría utilizarse tanto mediante conexión a Internet como sin acceso a la red.
La propuesta incluye garantías destinadas a proteger la privacidad de los usuarios. Las operaciones podrían verificarse sin revelar datos personales, mientras que la información solo podría ser tratada cuando resulte estrictamente necesaria para el funcionamiento del sistema.
En la práctica, los euros digitales serían distribuidos por bancos y otros proveedores de servicios de pago, incluidos aquellos establecidos en países de la Unión Europea que no forman parte de la eurozona.
La mayoría de los comercios estaría obligada a aceptar esta nueva modalidad de pago. Sin embargo, quedarían exentos los trabajadores independientes, las microempresas y las pequeñas empresas que actualmente no reciban otros medios de pago electrónicos.
Los servicios básicos para los ciudadanos, como la apertura de una cuenta, la custodia y administración de fondos o el acceso a un instrumento de pago, serían gratuitos.
El Parlamento Europeo también propone que las comisiones cobradas a los comercios no superen los costos que actualmente deben asumir por aceptar otros medios electrónicos de pago.
La posición negociadora establece, además, un límite a la cantidad de euros digitales que podrá mantener cada usuario. La medida busca evitar una transferencia masiva de depósitos desde los bancos hacia las cuentas digitales del BCE, lo que podría afectar la estabilidad del sistema financiero.
El euro digital no generaría intereses ni podría utilizarse como una alternativa de ahorro frente a los depósitos bancarios tradicionales.
Junto con el reglamento sobre la moneda digital, el Parlamento Europeo iniciará negociaciones para fortalecer el acceso y la aceptación del dinero en efectivo.
La propuesta obligaría a los países de la eurozona a garantizar la disponibilidad de billetes y monedas, impedir que los comercios rechacen pagos en efectivo y supervisar periódicamente su acceso.
Las medidas consideran una protección especial para grupos vulnerables, entre ellos las personas mayores, los ciudadanos de bajos ingresos y quienes no tienen acceso al sistema bancario.
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