El último de golpe de China contra Estados Unidos en su guerra comercial no es la tecnología. Son los osos panda

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El último de golpe de China contra Estados Unidos en su guerra comercial no es la tecnología. Son los osos panda

El Zoológico Nacional del Smithsonian, en Washington, acaba de celebrar la que probablemente haya sido su fiesta más triste de los últimos años. El motivo: su propósito era despedirse de tres osos panda, dos ejemplares de 25 y 26 años que llegaron al recinto hace más de dos décadas y su cachorro, de tres años. Si nada cambia, antes de 2024 la carismática familia de plantígrados saldrá rumbo a su patria original, China. No serán los únicos. En el resto del país e incluso en Reino Unido o Australia hay zoos que se prepararan para revolver sus pandas a China ante la falta de un acuerdo con Pekín que les permita seguir acogiéndolos.

Un peculiar retorno a «casa» que coincide con el cada vez más evidente enrarecimiento de las relaciones entre China y EEUU.

Bye, bye pandas. Algo así es lo que acaban de decirles los usuarios del Zoológico Nacional de Washington a sus pandas gigantes Mei Xiang y Tian Tian, una pareja de 25 y 26 años que llevan más de dos décadas en el recinto del Smithsonian, y su retoño, Xiao Qi Ji, de tres años. A pesar del tiempo que llevan en EEUU se prevé que a principios de diciembre regresen a China, de donde son oriundos. Allí, en los bosques del sudoeste del país residían en 2015, según cálculos de WWF, unos 1.900 ejemplares en libertad.

«¡Vamos a lo grande porque se van a casa!», anuncia en su web el Zoológico nacional de Washington. No le queda otra que dejarlos marchar. Según precisan medios como South China Morning Post o US Today, a principios de diciembre expirará el acuerdo con las autoridades chinas que ha permitido al Smithsonian conservar los tres pandas gigantes, un pacto que afecta también a las crías nacidas fuera del gigante asiático. El convenio con China Wildlife Conservation Association suele renovarse periódicamente, pero en esta ocasión los intentos han fracasado.

¿Es un caso único? No. Y eso es lo realmente interesante. El Zoológico Nacional no es el único recinto de EEUU que ha tenido o tendrá que despedirse de sus osos pandas chinos. En una situación similar se encuentran los de Atlanta, Memphis y San Diego. El primero emitió un comunicado en primavera en el que ya avanzaba que en 2024 expirará su acuerdo para acoger a los osos Ya Lun y Xi Lun mientras que el de sus padres, Lun Lun y Yang Yang, se encontrará en una situación similar el año que viene. «Aún no se han llevado a cabo conversaciones con socios en China sobre el estado del programa más allá del final del préstamo», reconocía.

El Zoológico de Memphis se despidió de su oso Ya Ya en abril y en San Diego les tocó decir adiós ya en 2019 a sus pandas Bai Yun y Xiao Liwu. La razón: US Today señala que el acuerdo de préstamo con China sencillamente se había agotado, una situación similar a la que ahora afrontan los zoológicos de Washington o Atlanta. Pese a que el recinto del Smithsonian ya ha celebrado la despedida de sus tres ejemplares, de momento no se han dado pasos para extender la cesión o firmar otro acuerdo para recibir nuevos osos.

¿El primer año sin pandas? Eso es lo que temen por ejemplo en el Zoológico Nacional de Washington, que ha acogido osos panda desde principios de la década de 1970. Allí, en su recinto, terminaron la pareja de pandas gigantes que en 1972 le regaló el primer ministro chino Zhou Enlai a la primera dama estadounidense Pat Nixon coincidiendo con la visita histórica de su marido, el presidente Richard M. Nixon, al gigante asiático. Ahora el país afronta la posibilidad de que 2024 sea el primer año en más de cinco décadas en las que no acoge ningún ejemplar del oso blanco y negro, un animal carismático que ha inspirado películas de animación y sirve de logo a la organización ecologista WWF.

Pero… ¿Y por qué? La pregunta del millón. Si nos fijamos solo en el regreso de los osos a China la noticia resultaría curiosa, sin más, pero para entender su alcance real hace falta tener presente el contexto. Y el contexto pasa por dos claves. Primero, el valor simbólico de los osos pandas, a los que ya desde los lejanos años 70 se les ha atribuido un valor casi diplomático. El segundo es la tensa relación que viven desde hace tiempo China y EEUU, cuyo vínculo se han enrarecido a lo largo de los últimos tiempos y afecta a frentes como la política, tecnología o comercio.

¿Cómo que osos «diplomáticos»? Sí, resulta chocante, pero esa es la idea que deslizó hace una década, tirando de ironía, el propio embajador de China en EEUU, Cui Tiankai. En un artículo de opinión publicado en 2013 en The Washington Post y que se titulaba «Paz a través de los pandas», el dignatario explicaba: «Mucha gente no se da cuenta, pero en realidad hay dos embajadores chinos en Washington: yo y el cachorro de panda del Zoológico Nacional». Tinakai hablaba en sentido figurado, pero su comentario tiene un trasfondo interesante.

Los primeros pandas gigantes del zoo llegaron en el 72 como un regalo del primer ministro chino y tras la visita histórica de Nixon a la potencia comunista. Como reconoce el emblemático diario de Washington, los pandas, a su modo, han actuado hasta ahora como «un símbolo en las relaciones» entre EEUU y China. Tanto es así que se ha llegado a acuñar la expresión «diplomacia panda».

¿Una «víctima» inesperada? Eso es en lo que podrían convertirse ahora los pandas de los zoológicos de EEUU, en protagonistas inesperados de la tensión comercial y política entre Washington y Pekín. «Esta es quizás la manera que tiene Pekín de indicar a Occidente que tal vez no esté muy contento con cómo van las cosas», explica a The Washington Post Chee Meng Tan, de la Universidad de Nottingham Malasia: «Esta puede ser una manera de decir ‘no nos estáis tratando muy bien, así que quizás saquemos a nuestros pandas'».

¿Fin de la «diplomacia panda»? En su día la cesión de animales como parte de la «diplomacia panda» ayudó para estrechar vínculos con otros países. Ahora esos animales regresan a China al no prorrogarse los préstamos. Y si bien oficialmente la decisión no se ha relacionado con la política, los analistas no han tardado en recordar que los acuerdos están concluyendo justo cuando las relaciones entre Occidente y Pekín pasan por horas bajas. «¿Es hora de poner fin a la ‘diplomacia panda’?», lanzaba en marzo un artículo del diario chino Global Times.

EEUU no es el único país que parece abocado a perder sus pandas gigantes. En Reino Unido se preparan también para devolver a China los dos ejemplares del Zoológico de Edimburgo y algo similar ocurre en el zoo de Adelaida, Australia, que salvo que logre revalidarlo verá como su acuerdo finaliza en 2024. Curiosamente, en 2019 el Gobierno chino entregó dos osos al zoológico de Moscú en un préstamo de 15 años y como parte de un proyecto de investigación conjunto. En el acto de cesión participaron los máximos dirigentes de ambos países, Putin y Xi Jinping.

Imágenes de portada: Lukas W (Unsplash)

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El último de golpe de China contra Estados Unidos en su guerra comercial no es la tecnología. Son los osos panda

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Xataka

por
Carlos Prego

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