
Desde su llegada a la presidencia de la FIFA, Gianni Infantino fijó como uno de sus principales objetivos erradicar la corrupción del organismo. Bajo esa premisa, el dirigente ha sostenido reiteradamente que el fútbol debe mantenerse al margen de la política.
Sin embargo, diversos episodios han tensionado ese principio. Entre ellos, las sanciones impuestas a Rusia tras la invasión a Ucrania y, más recientemente, su cercanía con el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien incluso le otorgó un simbólico premio de la paz de la FIFA.
En ese contexto, una nueva controversia sacude al ente rector del fútbol mundial. El mandatario estadounidense confirmó que llamó a Infantino para “revisar” la sanción aplicada al delantero Folarin Balogun, quien fue expulsado en la victoria 2-0 de Estados Unidos ante Bosnia.
El atacante vio la tarjeta roja directa en el minuto 64, tras pisar el tobillo derecho del defensor Tarik Muharemovic. Pese a ello, la FIFA resolvió que la suspensión “queda en suspenso durante un período de prueba de un año”, en aplicación del artículo 27 del Código Disciplinario.
“Si Folarin Balogun comete otra infracción de naturaleza y gravedad similares durante el período de prueba, la suspensión será revocada y la sanción se aplicará sin perjuicio de cualquier sanción adicional impuesta por la nueva infracción”, agregó el texto.
Con esta determinación, el delantero —una de las principales figuras del combinado estadounidense— quedó habilitado para disputar los cuartos de final frente a Bélgica, en un duelo clave para los coanfitriones.
La resolución generó fuertes cuestionamientos en el mundo del fútbol, aunque fue respaldada públicamente por Donald Trump, quien señaló: “¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!”.
“Día de los inocentes”
La reacción más inmediata provino desde Bélgica. La federación de ese país (RBFA) se declaró “asombrada” por una decisión que, a su juicio, “contradice directamente las disposiciones del Reglamento de la Competición”.
El organismo, que evalúa recurrir la medida, recordó que el “Código Disciplinario de la FIFA establece claramente que una tarjeta roja (expulsión) conlleva automáticamente la suspensión para el siguiente partido del equipo, tal y como ha sucedido con todas las tarjetas rojas mostradas anteriormente durante esta Copa Mundial”.
En la misma línea, el entrenador de Bélgica, Rudi García, reaccionó con ironía: “no sabía que el día 5 de julio se había convertido en el día de los inocentes”.
“No es que estemos defendiendo nuestra selección o nuestra federación, defendemos la integridad del fútbol. Es la primera vez en la historia del Mundial que se toma una decisión de esta naturaleza”, sostuvo.
A las críticas también se sumó la UEFA, que respaldó al equipo de su confederación. “La decisión tomada ayer de suspender durante un período de prueba de un año la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja”, publicó el organismo.
En su declaración, la entidad subrayó que el fútbol se sostiene sobre normas claras que garantizan una competencia justa, honesta y transparente. “Una suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un órgano competente para entrar en vigor”, indicó.
“Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada por sus guardianes, la integridad del juego está en riesgo y la credibilidad de una competencia se ve socavada”, advirtió la UEFA.
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