Cristina Fernández dejó abierta la posibilidad de competir por la Presidencia de Argentina en 2027, aunque supeditó esa opción a que se revierta la inhabilitación para ejercer cargos públicos que pesa sobre ella por la causa Vialidad.
“Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, respondió durante una entrevista con The Washington Post, la primera que concede a un medio internacional desde que quedó firme su condena.
Desde su domicilio en Buenos Aires, donde cumple arresto domiciliario, la exmandataria defendió la posibilidad de un retorno del peronismo al gobierno. “La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero la gente siempre regresa”, sostuvo.
Actualmente, la condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos le impide presentarse a elecciones. La sentencia por administración fraudulenta en perjuicio del Estado quedó firme en junio de 2025, después de que la Corte Suprema rechazara los recursos de su defensa.
Fernández volvió a negar haber cometido delitos y atribuyó su situación a una persecución política. También acusó de corrupción al sistema judicial argentino y cuestionó las pruebas utilizadas en su contra.
Críticas a Milei y al propio peronismo
La expresidenta dirigió sus críticas al gobierno de Javier Milei y sostuvo que persiste la frustración de sectores que esperaban una mejora en sus condiciones de vida.
“Muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, afirmó.
Sin embargo, también formuló una autocrítica sobre el período de Alberto Fernández, durante el cual ejerció la vicepresidencia. A su juicio, el deterioro de los ingresos laborales y la relación entre salarios y ayudas estatales contribuyeron al malestar social.
“Se produjo un colapso en la cultura laboral”, señaló. Explicó que algunos trabajadores percibían que, pese a cumplir extensas jornadas y afrontar largos desplazamientos, obtenían ingresos similares o inferiores a quienes recibían asistencia del Estado.
Para Kirchner, el desafío de las fuerzas progresistas implica comprender el enojo que llevó a parte del electorado a respaldar liderazgos que prometen desmantelar el sistema político existente.
Trump y el consejo de Lula
En el plano internacional, anticipó un resultado adverso para Donald Trump y los republicanos en las elecciones legislativas estadounidenses del martes 3 de noviembre. Su pronóstico se refiere a la disputa por el Congreso, que marcará el escenario político de la segunda mitad del mandato presidencial.
La exmandataria vinculó esa expectativa con el respaldo del dirigente estadounidense a gobiernos de derecha en América Latina.
También recordó el consejo que recibió del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante una visita: “Haz ejercicio y no te deprimas”.
Kirchner sostuvo que busca mantener una rutina durante el arresto domiciliario y que el sufrimiento de otras personas le impide concentrarse únicamente en su propia situación.
Chino y una reflexión sobre la polarización
Las clases de chino también aparecieron en la conversación como parte de sus actividades cotidianas. La expresidenta relacionó su interés por esa cultura con una reflexión sobre la confrontación política.
A partir del concepto del yin y el yang, contrapuso la coexistencia de fuerzas distintas con una lógica en la que cada sector busca eliminar a su adversario.
“¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”, planteó.
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