
Corea del Norte descartó este lunes avanzar hacia un proceso de desnuclearización mientras Estados Unidos mantenga lo que considera una política “hostil” contra el país, profundizando las diferencias con Washington pese a los recientes intentos del presidente Donald Trump por rebajar las tensiones y retomar el diálogo con el régimen de Kim Jong Un.
Un portavoz del Ministerio de Exteriores norcoreano afirmó que el arsenal atómico constituye una herramienta indispensable para garantizar la seguridad y soberanía del país frente a una situación regional que Pyongyang considera cada vez más amenazante.
“Nuestras armas son una garantía absoluta para defender nuestra soberanía”, señaló el gobierno norcoreano, que calificó la posesión de armamento nuclear como una decisión “correcta y responsable” destinada, según su interpretación, a mantener la paz y evitar una agresión externa.
Pyongyang advirtió además que su posición no será modificada por la reiterada exigencia estadounidense de avanzar hacia la desnuclearización de la península coreana.
El pronunciamiento representa un nuevo obstáculo para las señales de acercamiento enviadas durante las últimas semanas por Trump, quien ha insistido en mantener una buena relación personal con Kim Jong Un.
Trump redujo ejercicios militares
A mediados de agosto, Trump ordenó reducir significativamente las maniobras militares conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur, argumentando que estos ejercicios son costosos y pueden ser interpretados como una señal hostil por Pyongyang.
La decisión afectó a los ejercicios Ulchi Freedom Shield, tradicionalmente considerados por Washington y Seúl como fundamentales para mantener la preparación militar conjunta frente al programa nuclear y de misiles norcoreano.
Corea del Norte, sin embargo, restó importancia al gesto estadounidense y sostuvo que la reducción de las maniobras no representa un cambio estructural en la estrategia de Washington.
Las tensiones podrían volver a aumentar durante septiembre, cuando Estados Unidos, Corea del Sur y Japón tienen previsto desarrollar una nueva edición del ejercicio trilateral Freedom Edge, orientado, entre otras materias, a mejorar la defensa contra misiles balísticos y las capacidades de guerra antisubmarina.
Pyongyang considera estas operaciones una amenaza directa y acusa a Washington de impulsar una arquitectura militar regional destinada a contener no solo a Corea del Norte, sino también a China y Rusia.
Acusaciones por Derechos Humanos
El gobierno norcoreano también acusó a Estados Unidos de utilizar las denuncias sobre violaciones de los Derechos Humanos como una herramienta política destinada a debilitar al régimen.
Según Pyongyang, Washington intenta “empañar la imagen” del país y provocar inestabilidad interna mediante cuestionamientos sobre su sistema político.
Corea del Norte sostuvo que la combinación entre exigencias de desnuclearización, críticas por Derechos Humanos y ejercicios militares demuestra que la Administración Trump mantiene, pese a sus gestos diplomáticos, una política esencialmente confrontacional.
“Seremos cada vez más resolutivos y claros a la hora de ejercer la defensa de nuestra soberanía y sostener los intereses supremos del país”, advirtió.
De Singapur al fracaso de Hanói
Las actuales tensiones contrastan con el proceso diplomático iniciado durante el primer mandato de Trump.
En junio de 2018, Trump y Kim Jong Un protagonizaron en Singapur el primer encuentro entre un presidente estadounidense en ejercicio y un líder norcoreano. Ambos gobiernos expresaron entonces su disposición a trabajar hacia la desnuclearización de la península.
Sin embargo, la segunda cumbre, celebrada en Hanói en febrero de 2019, terminó abruptamente sin acuerdo debido a las diferencias sobre el levantamiento de las sanciones internacionales y el alcance de las medidas que debía adoptar Corea del Norte para desmantelar su programa nuclear.
Trump y Kim volvieron a encontrarse en junio de ese año en la zona desmilitarizada que separa ambas Coreas, pero las posteriores negociaciones técnicas tampoco consiguieron avances sustanciales.
Desde entonces, Pyongyang ha profundizado el desarrollo de misiles balísticos y armas nucleares, transformando su capacidad atómica en uno de los pilares centrales de su estrategia de defensa.
El deterioro de las relaciones se ha visto acompañado además por una creciente cooperación militar entre Corea del Norte y Rusia, mientras Estados Unidos ha intensificado la coordinación estratégica con Corea del Sur y Japón.
Este nuevo escenario convierte nuevamente a la península coreana en uno de los principales focos de tensión geopolítica de Asia y reduce, al menos por ahora, las posibilidades de que la ofensiva diplomática impulsada por Trump desemboque en una nueva negociación sobre el programa nuclear norcoreano.
La entrada Corea del Norte descarta desnuclearización y acusa a EEUU de mantener una política “hostil” se publicó primero en El Periodista.

