
China respondió este jueves a las críticas formuladas por Reino Unido, Alemania y Francia respecto de sus operaciones marítimas en las aguas al este de Taiwán, afirmando que los países europeos deben respetar la soberanía, la integridad territorial y los derechos marítimos de Pekín, además de abstenerse de “tergiversar los hechos”.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, sostuvo que las naciones involucradas deben actuar conforme al derecho internacional y evitar declaraciones que, a juicio de Pekín, exceden las competencias de las instituciones que representan.
Durante una conferencia de prensa, Guo reiteró que China posee derechos soberanos sobre su zona económica exclusiva y su plataforma continental en las aguas situadas al este de Taiwán. Según explicó, las operaciones de patrullaje realizadas por las autoridades chinas en esa área constituyen acciones legítimas destinadas a ejercer su jurisdicción, proteger la estabilidad regional y mantener el orden marítimo.
El portavoz argumentó que estas operaciones responden a las negociaciones que mantienen Japón y Filipinas para delimitar espacios marítimos en una zona que, según Pekín, se superpone con áreas sobre las que China reclama derechos vinculados a Taiwán.
Asimismo, acusó a las autoridades taiwanesas de ignorar lo que calificó como vulneraciones de los intereses marítimos chinos por parte de Tokio y Manila. En contraste, criticó que el gobierno de Taipéi busque apoyo internacional para cuestionar las acciones de Pekín.
Guo también dirigió duras críticas al gobernante Partido Progresista Democrático (PPD) de Taiwán, encabezado por Lai Ching-te, al que acusó de promover posiciones separatistas y actuar contra los intereses fundamentales de la nación china.
Las declaraciones se producen después de que Reino Unido, Alemania y Francia emitieran una declaración conjunta expresando preocupación por las recientes operaciones especiales de aplicación de la legislación marítima desarrolladas por China en las aguas al este de Taiwán.
Las representaciones de facto de los tres países europeos en Taiwán señalaron que la actividad china observada en la zona constituye una amenaza para la estabilidad regional, la libertad de navegación y la seguridad del transporte marítimo internacional.
En su comunicado, Londres, Berlín y París manifestaron además su oposición a cualquier intento de modificar unilateralmente el statu quo en el estrecho de Taiwán, una de las zonas geopolíticas más sensibles de Asia-Pacífico y escenario de crecientes tensiones entre China y las potencias occidentales.
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