
China busca instalar una nueva discusión internacional sobre el futuro de la inteligencia artificial: que su desarrollo no quede librado exclusivamente al mercado, a las grandes corporaciones tecnológicas ni a la competencia estratégica entre potencias, sino que esté sometido a una gobernanza mundial.
Así lo analiza el periodista Gustavo Ng en un artículo publicado en Tektónikos, donde examina la estrategia impulsada por el presidente chino, Xi Jinping, y su intento por convertir principios formulados desde 2023 en una institucionalidad internacional para la IA.
La propuesta fue reforzada este año durante la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial de Shanghái. Allí, Xi planteó cuatro grandes principios: apertura y beneficio mutuo; seguridad y control humano; inclusión y respeto por la diversidad de civilizaciones; y solidaridad para construir una gobernanza global multilateral.
Uno de los elementos centrales es el papel que Beijing asigna a Naciones Unidas y a los países del Sur Global. China sostiene que las reglas de una tecnología que puede transformar profundamente la economía, el empleo y las relaciones internacionales no deberían ser escritas únicamente por los países que actualmente concentran los chips, los grandes modelos de IA, el capital y las principales empresas tecnológicas.
Capacitación y cooperación con el Sur Global
La estrategia china incluye medidas concretas. Beijing ofreció 5.000 cupos de capacitación en inteligencia artificial para países en desarrollo durante los próximos cinco años y anunció mecanismos de cooperación con organizaciones como ASEAN, la Liga Árabe, la Unión Africana, CELAC, la Organización de Cooperación de Shanghái y los BRICS.
También ofreció su sistema meteorológico basado en inteligencia artificial MAZU a 30 países y avanzó en la creación de la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (WAICO), concebida como un nuevo instrumento de cooperación internacional.
Según el análisis de Ng, existe detrás de esta estrategia una dimensión geopolítica evidente: China está disputando no solamente liderazgo tecnológico, sino también la capacidad de participar en la definición de las normas que regirán una de las tecnologías decisivas del siglo XXI.
Pero Beijing busca presentar esa disputa bajo un principio más amplio: una IA “centrada en las personas” y orientada hacia una “prosperidad compartida”.
Una estrategia iniciada en 2023
La política no comenzó este año. En octubre de 2023, Xi Jinping presentó la Global AI Governance Initiative, que estableció principios como el desarrollo simultáneo de innovación y seguridad, el respeto a la soberanía regulatoria de los Estados, el control humano sobre los sistemas y una mayor representación de los países en desarrollo.
El planteamiento chino introduce una diferencia respecto de las estrategias predominantes en Occidente. Mientras Europa ha construido gran parte de su regulación sobre el concepto de riesgo y protección de derechos, y Estados Unidos combina seguridad con innovación y un fuerte protagonismo de sus corporaciones privadas, China coloca en primer plano el derecho de todos los países al desarrollo tecnológico.
En términos simples, la evolución podría describirse así: en 2023 China formuló principios, posteriormente comenzó a desarrollar instrumentos de cooperación y en 2026 empezó a construir una institucionalidad internacional.
El gran debate pendiente
El artículo de Tektónikos también plantea los límites de la propuesta china.
Beijing ha avanzado con mayor precisión en cómo reducir las desigualdades tecnológicas entre países, pero todavía existe una pregunta sobre cómo garantizar que esas capacidades se distribuyan también dentro de cada sociedad.
Un país podría recibir infraestructura, capacitación, centros de datos y modelos de inteligencia artificial y, sin embargo, permitir que los beneficios económicos queden concentrados en unas pocas empresas o sectores. De esa manera disminuiría la brecha tecnológica internacional, pero podría aumentar la desigualdad interna.
La discusión resulta particularmente relevante para América Latina.
Como sostiene Ng, para la región el desafío no consiste simplemente en escoger entre Estados Unidos y China. Los países latinoamericanos necesitan construir capacidades propias y, al mismo tiempo, decidir quién controlará esas tecnologías, para qué serán utilizadas y cómo se distribuirán sus beneficios.
La propuesta china coloca así una pregunta de fondo en el centro del debate internacional: si la inteligencia artificial terminará siendo una tecnología controlada por unas pocas potencias y corporaciones o si existirá una arquitectura mundial capaz de incorporar a países que hoy están rezagados.
El segundo desafío será todavía más complejo: conseguir que una IA accesible para todos los países termine siendo también, dentro de ellos, una inteligencia artificial cuyos beneficios alcancen efectivamente a todos.
La entrada China quiere que la inteligencia artificial tenga una gobernanza mundial y no quede en manos del mercado ni de las grandes potencias se publicó primero en El Periodista.

