
Al menos 26 personas murieron y otras cinco resultaron heridas este lunes 2 de noviembre tras una serie de bombardeos rusos contra un centro de distribución de ayuda humanitaria y un refugio en la localidad de Komyshuvakha, en la región de Zaporiyia, al sureste de Ucrania.
El balance fue actualizado por los servicios de emergencia ucranianos, después de que inicialmente se informara de 18 fallecidos. Las autoridades también reportaron decenas de desaparecidos, por lo que la cifra de víctimas podría aumentar mientras continúan las labores de rescate.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó el ataque como una acción devastadora y denunció que las fuerzas rusas bombardearon una escuela que había dejado de funcionar como establecimiento educativo y era utilizada para entregar alimentos y suministros esenciales a la población.
Según explicó el mandatario, la localidad fue atacada en varias oportunidades durante la jornada. Tras un primer bombardeo, las tropas rusas habrían lanzado otras nueve bombas contra un refugio donde se encontraban personas que intentaban protegerse de las explosiones.
Entre los fallecidos figuran funcionarios policiales y equipos de emergencia que participaban en las operaciones de asistencia.
Zelenski sostuvo que las fuerzas rusas conocían el carácter humanitario de las instalaciones, donde semanalmente acudían residentes que permanecían en la zona pese a los enfrentamientos.
«Los rusos no podían desconocer que los habitantes recibían ayuda humanitaria en ese lugar», afirmó el mandatario, quien exigió una respuesta internacional frente a los ataques.
Las acusaciones sobre la intencionalidad de los bombardeos corresponden a las autoridades ucranianas y no han sido verificadas de manera independiente. Hasta el momento, Moscú no había entregado una explicación pública específica sobre lo ocurrido.
Ataque coincide con el fin de una tregua humanitaria
Los bombardeos se produjeron inmediatamente después del término de una tregua humanitaria limitada en Oleshki, localidad de la vecina región de Jersón bajo control ruso.
El acuerdo, iniciado el 27 de octubre y concluido durante la noche del domingo, permitió desarrollar operaciones de evacuación y entrega de asistencia a civiles atrapados en zonas próximas al frente de combate.
Durante los seis días de suspensión localizada de las hostilidades, cerca de 800 residentes pudieron ser evacuados.
Sin embargo, las autoridades ucranianas acusaron a Rusia de aprovechar ese período para reorganizar unidades militares, reforzar posiciones defensivas y reponer suministros.
El Kremlin, por su parte, señaló que los movimientos de tropas durante una tregua constituyen una práctica habitual y sugirió que Ucrania también pudo haber realizado operaciones similares.
Zelenski lamentó que la cooperación humanitaria desarrollada en Oleshki no haya permitido avanzar hacia una reducción más amplia de los enfrentamientos.
A su juicio, existía una oportunidad para demostrar que ambas partes podían adoptar nuevas medidas destinadas a proteger a la población civil.
«Con estos asesinatos, Rusia está enviando una señal completamente opuesta», sostuvo el presidente ucraniano.
Nuevos ataques en Sloviansk y Mikolaiv
La ofensiva sobre Zaporiyia coincidió con otros bombardeos denunciados por las autoridades ucranianas en distintas regiones del país.
En Sloviansk, en la provincia de Donetsk, un ataque aéreo provocó la muerte de una mujer y dejó siete heridos. Los proyectiles alcanzaron edificios residenciales, un establecimiento comercial, dependencias administrativas y un almacén.
En Mikolaiv, al sur del país, otro bombardeo impactó una vivienda particular y provocó un incendio, con un saldo preliminar de una persona fallecida y otra lesionada.
Estos episodios reflejan la continuidad de los ataques contra localidades próximas al frente de combate, donde miles de civiles permanecen expuestos a bombardeos, drones y artillería.
Presión sobre las negociaciones de paz
La nueva escalada ocurre en un momento de intensos esfuerzos diplomáticos para buscar una salida al conflicto iniciado con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022.
Ucrania se prepara para eventuales conversaciones trilaterales con Rusia y Estados Unidos, que podrían celebrarse en Abu Dabi entre el 6 y el 10 de noviembre.
Zelenski ha insistido en que cualquier proceso negociador debe incluir garantías de seguridad y mecanismos efectivos para proteger a la población civil.
El ataque contra el centro humanitario de Komyshuvakha añade un nuevo obstáculo a esos esfuerzos, especialmente por producirse inmediatamente después de una operación de cooperación humanitaria entre ambos países.
Mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros, el Gobierno ucraniano reiteró su llamado a reforzar las defensas aéreas y mantener la presión internacional sobre Moscú.
La prioridad inmediata, según Kiev, es localizar a los desaparecidos, atender a los sobrevivientes y evitar que nuevos bombardeos alcancen instalaciones destinadas a la asistencia de civiles.
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