
El gobierno de Alemania avanzará en una profunda reforma de su sistema de pensiones con el objetivo de enfrentar el envejecimiento de la población y garantizar la sostenibilidad financiera del modelo previsional en las próximas décadas.
El canciller Friedrich Merz respaldó íntegramente las recomendaciones formuladas por una comisión de expertos, que incluyen elevar gradualmente la edad legal de jubilación, restringir los mecanismos de retiro anticipado y crear un sistema complementario de capitalización individual administrado a través de un fondo de inversión estatal.
Durante una conferencia de prensa junto a la ministra de Trabajo, Bärbel Bas, Merz advirtió que mantener el sistema actual sin modificaciones provocaría una caída en el nivel de las pensiones y un aumento constante de las cotizaciones de trabajadores y empleadores.
“No hacer nada no es una opción”, afirmó el jefe de gobierno, quien defendió la reforma como una solución de largo plazo destinada a repartir de manera equilibrada los costos y beneficios entre las distintas generaciones.
Uno de los ejes centrales del proyecto es la creación, a partir de 2031, de una pensión de capitalización obligatoria que complementará el sistema de reparto vigente. Para financiarla se establecerá una cotización adicional equivalente al 2% del salario, dividida en partes iguales entre empleadores y trabajadores.
Los recursos serán administrados de manera centralizada mediante un fondo de inversión estatal inspirado en los sistemas previsionales de Suecia y otros países escandinavos, con presencia en los mercados financieros internacionales.
Según Merz, este mecanismo permitirá fortalecer las futuras jubilaciones y reducir la presión sobre las generaciones más jóvenes. El canciller sostuvo que, una vez consolidado el fondo, las pensiones podrían alcanzar niveles significativamente superiores durante las décadas de 2040 y 2050.
“Los países escandinavos lo han logrado y nosotros también podemos hacerlo”, señaló.
La reforma también contempla vincular la edad de jubilación a la evolución de la esperanza de vida. De acuerdo con las proyecciones de la Oficina Federal de Estadística, la edad legal para jubilarse aumentaría gradualmente desde los actuales 67 años hasta 67 años y seis meses entre 2031 y 2041.
Las proyecciones de largo plazo incluso abren la posibilidad de que la edad de retiro alcance los 70 años hacia finales del siglo XXI, dependiendo de la evolución demográfica del país.
Asimismo, se propone eliminar la jubilación anticipada sin descuentos para quienes hayan cotizado durante 45 años y elevar de 63 a 64 años la edad mínima para acceder a una jubilación anticipada con reducción de beneficios.
Otro aspecto relevante es la reintroducción del denominado “factor de sostenibilidad” a partir de 2031, mecanismo que ajustará el crecimiento anual de las pensiones considerando variables demográficas y del mercado laboral. Esto permitirá que las jubilaciones continúen aumentando, aunque a un ritmo inferior al crecimiento de los salarios.
Merz enfatizó que las reformas no contemplan rebajas en las pensiones ya existentes. “Las pensiones no se reducirán”, aseguró, destacando que el objetivo es preservar la estabilidad del sistema sin trasladar una carga excesiva a las nuevas generaciones.
La ministra Bas coincidió en que las medidas forman parte de un paquete integral y advirtió que no pueden aplicarse de manera parcial sin comprometer la efectividad de la reforma.
El Ejecutivo alemán espera presentar formalmente el proyecto al Parlamento antes del inicio del receso legislativo de verano, previsto para el próximo 10 de julio, con la intención de abrir el debate político sobre una de las reformas estructurales más importantes para el futuro económico y social del país.
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