
La histórica victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt ha provocado una fuerte inquietud entre los alemanes. Un 64% de los ciudadanos afirma estar “preocupado” por el resultado conseguido por el partido de ultraderecha, que logró el domingo el mejor desempeño electoral de su historia.
Según una encuesta de Ifratest Dimap, un 24% de los consultados se declaró “contento” con el resultado de las elecciones, mientras que un 45% considera que el candidato de AfD, Ulrich Siegmund, debería convertirse en ministro presidente de Sajonia-Anhalt.
El sondeo muestra además que el 51% cree que el resto de las fuerzas políticas debería tener más en cuenta las posiciones de AfD a la hora de definir sus políticas, un dato que vuelve a poner en cuestión el denominado “cordón sanitario” aplicado durante años por los partidos tradicionales para evitar acuerdos con la formación.
Una victoria que cambió el escenario político
AfD obtuvo el 43,8% de los votos en Sajonia-Anhalt, más que duplicando su resultado de 2021 y convirtiéndose ampliamente en la primera fuerza regional.
El partido consiguió 39 de los 83 escaños del Parlamento estatal, quedando a solo tres de alcanzar la mayoría absoluta. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz sufrió, en cambio, una derrota histórica al caer hasta el 17,2%, después de haber gobernado el estado durante más de dos décadas.
El resultado dejó a AfD ante la posibilidad de participar por primera vez en la formación de un gobierno regional en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, aunque para ello necesitará encontrar aliados o conseguir apoyos parlamentarios suficientes.
Siegmund calificó el resultado como un “mandato para gobernar” y llamó a otras fuerzas políticas a negociar, mientras la dirección nacional de AfD interpretó la elección como un punto de inflexión para su estrategia política.
La copresidenta del partido, Alice Weidel, elevó incluso las expectativas y anunció que su objetivo es alcanzar al menos un 40% de los votos en las próximas elecciones federales. Actualmente AfD es la principal fuerza de oposición en el Bundestag y diversas encuestas nacionales la han situado por delante de la alianza conservadora CDU-CSU.
Merz reconoce el impacto de la derrota
El canciller Friedrich Merz reconoció este lunes su “conmoción” ante la magnitud del resultado electoral, aunque reiteró que su partido no negociará principios constitucionales ni modificará su negativa a gobernar junto a AfD.
La derrota resulta especialmente delicada para Merz debido a que la CDU había gobernado Sajonia-Anhalt desde 2002 y porque los comicios eran considerados una prueba importante para su coalición federal.
La caída de los partidos tradicionales ha abierto además un debate interno sobre la capacidad del Gobierno para responder al creciente descontento relacionado con la economía, la inmigración y la seguridad.
AfD ha logrado capitalizar especialmente ese malestar en los estados del este de Alemania, donde mantiene sus niveles de respaldo más elevados.
Miles de personas salen a las calles
La victoria electoral también provocó movilizaciones contra AfD en distintas ciudades alemanas.
Miles de personas se concentraron este lunes frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, para rechazar el avance de la formación. La Policía estimó una asistencia cercana a 5.000 manifestantes, mientras los organizadores elevaron la cifra a alrededor de 14.000.
Durante la protesta se exhibieron pancartas con mensajes como “El fascismo no es una alternativa” y se corearon consignas contra el racismo y la extrema derecha.
Entre los participantes estuvieron la activista climática Luisa Neubauer y dirigentes de Los Verdes y La Izquierda.
También se realizaron movilizaciones en Essen, Potsdam y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
Nuevas elecciones aumentan la presión
La atención política se desplazará ahora hacia las elecciones previstas para el 20 de septiembre en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
La ministra presidenta de este último estado, la socialdemócrata Manuela Schwesig, llamó a impedir que se repita el escenario de Sajonia-Anhalt.
“AfD no va a hacerse con nuestra casa”, sostuvo la dirigente, que llamó a las fuerzas democráticas a enfrentar conjuntamente el crecimiento de la ultraderecha.
Desde La Izquierda, en tanto, el portavoz parlamentario Soeren Pellmann responsabilizó parcialmente al Gobierno de Merz del avance de AfD y pidió modificar las políticas económicas y sociales.
“Nunca se había gastado tanto dinero en armamento. Nunca antes se había gastado tan poco en nuestro futuro ecológico y social”, señaló.
El resultado de Sajonia-Anhalt se ha convertido así en uno de los mayores terremotos políticos de Alemania en las últimas décadas. AfD pasó de ser una fuerza inicialmente marginal y euroescéptica a disputar abiertamente el liderazgo político nacional, mientras los partidos tradicionales enfrentan el desafío de decidir si mantienen su estrategia de aislamiento o modifican su respuesta ante un partido que continúa ampliando su base electoral.
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