
Alternativa por Alemania (AfD) quiere convertir su histórica victoria electoral en Sajonia-Anhalt en el punto de partida para disputar el poder a nivel federal. La colíder de la formación, Alice Weidel, fijó este lunes como objetivo alcanzar al menos un 40% de los votos en las próximas elecciones generales.
El planteamiento surge después de que AfD consiguiera el 43,8% de los sufragios en las elecciones regionales celebradas el domingo en Sajonia-Anhalt, resultado que dejó al partido como primera fuerza política y abrió la posibilidad de que la ultraderecha pueda encabezar por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el gobierno de un estado alemán.
«Mi objetivo declarado es ampliar considerablemente esa diferencia en el menor tiempo posible y elevarla hasta al menos el 40% en las próximas elecciones federales», afirmó Weidel durante una rueda de prensa en Berlín.
Según la dirigente, el resultado refleja que una parte considerable del electorado alemán busca un cambio en la orientación política del país.
La victoria de AfD supone además un nuevo desafío para el canciller Friedrich Merz y para la Unión Demócrata Cristiana (CDU), cuya estrategia frente al avance de la formación de Weidel comienza a ser cuestionada tras el fuerte retroceso registrado en Sajonia-Anhalt.
Weidel aumenta la presión sobre Merz
Desde que se conocieron los resultados, Weidel ha centrado buena parte de sus críticas en el jefe de Gobierno e incluso ha reclamado la convocatoria anticipada de elecciones federales.
«Ningún canciller anterior ha sido tan impopular como Friedrich Merz, que se ha convertido en un gran obstáculo para el desarrollo próspero de Alemania», sostuvo.
La líder de AfD afirmó que los electores están cansados de las políticas tradicionales y enumeró entre sus principales críticas la inmigración irregular, el manejo de las fronteras, la criminalidad asociada a extranjeros, las dificultades para ejecutar deportaciones y la política energética impulsada desde Berlín.
Weidel también vinculó los problemas económicos del país con el elevado costo de la energía y el debilitamiento de sectores industriales.
A juicio de la dirigente, la «columna vertebral» de Alemania estaría deteriorándose debido a los precios energéticos y a lo que calificó como una «desindustrialización descontrolada».
AfD relaciona este escenario con la política exterior alemana posterior a la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. El partido ha cuestionado reiteradamente el apoyo militar y económico a Kiev y defiende una normalización de las relaciones con Moscú.
Merz admite el golpe político
El resultado ya provocó una fuerte reacción dentro del Gobierno alemán. Merz reconoció sentirse «profundamente conmocionado» por la magnitud de la victoria de AfD y aseguró que su sector no esperaba un desenlace de esas características.
El canciller, sin embargo, descartó que el resultado implique modificar los principios constitucionales o abrir negociaciones políticas que cuestionen los valores fundamentales de Alemania.
La posición mantiene el denominado «cordón sanitario» aplicado durante años por las principales fuerzas políticas alemanas, que han rechazado formar gobiernos o coaliciones con AfD.
Ese aislamiento enfrenta ahora una de sus pruebas más complejas.
Victoria histórica, pero sin mayoría absoluta
Pese al 43,8% obtenido en Sajonia-Anhalt, AfD quedó por debajo de la mayoría absoluta necesaria para controlar por sí sola el Parlamento regional de Magdeburgo.
La formación deberá conseguir apoyo, cooperación o al menos la abstención de otros sectores para instalar un gobierno encabezado por su candidato regional.
La situación abre un escenario inédito para la política alemana. AfD ha acumulado durante los últimos años sus mejores resultados en los estados orientales del país, pero hasta ahora las demás fuerzas habían logrado impedir su acceso a los gobiernos regionales.
Weidel considera que esa barrera política comienza a agotarse.
Tras conocerse el triunfo, la dirigente desafió directamente a Merz a adelantar las elecciones federales y sostuvo que Alemania debería propiciar el reemplazo del canciller «antes de Navidad».
El objetivo del 40% planteado ahora por la dirección de AfD eleva la apuesta. El partido pretende transformar el terremoto político provocado en Sajonia-Anhalt en una plataforma nacional capaz de modificar el equilibrio de fuerzas que ha dominado Alemania durante décadas.
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