
La inteligencia artificial está transformando las empresas más rápido de lo que avanzan los mecanismos para gestionar sus impactos y responsabilidades. Esa es una de las principales conclusiones de la Mesa Redonda “Gobernar la IA: Comprender y Liderar la Transformación”, cuyos resultados fueron presentados por PROhumana.
El análisis reúne las reflexiones de 46 líderes de 38 empresas y organizaciones, recogidas durante cinco jornadas de diálogo. Sus conclusiones plantean que el desafío empresarial debe ir más allá del control de una herramienta tecnológica y abordar los cambios que produce en el negocio, el trabajo y la toma de decisiones.
La presentación, realizada el 22 de octubre ante más de 60 líderes, contó con las intervenciones de Carmen Román, directora de empresas; Cristián Vergara, gerente general de Essbio; y Soledad Teixidó, fundadora y presidenta ejecutiva de PROhumana.
“Las empresas pueden alcanzar altos niveles de desarrollo tecnológico sin contar necesariamente con una capacidad equivalente para gobernar la transformación que esa tecnología produce”, advirtió Teixidó.
Aunque las organizaciones avanzan en políticas de protección de datos, ciberseguridad y mecanismos de control, el análisis identifica desafíos más amplios: definir qué decisiones pueden delegarse a la IA, quién responde por sus consecuencias y qué capacidades deben mantenerse bajo criterio humano.
El riesgo de perder espacios de formación laboral
Uno de los temas abordados fue el efecto de la automatización sobre las oportunidades de quienes comienzan su trayectoria profesional.
Vergara destacó la importancia de preservar cargos y experiencias laborales para jóvenes cuyas funciones están siendo automatizadas. Según explicó, esos espacios son fundamentales para desarrollar el conocimiento y el criterio de quienes asumirán responsabilidades en las empresas en el futuro.
El gerente general de Essbio también señaló que existen diferencias entre la capacidad de una gran compañía para establecer controles y las posibilidades de sus proveedores para implementarlos. Esto plantea la necesidad de extender la gestión de los impactos de la IA a la cadena de valor.
Por su parte, Román llamó a impulsar una formación continua que fortalezca la curiosidad, la creatividad y el juicio humano. También propuso evaluar la transformación con indicadores que vayan más allá de la productividad y la eficiencia e incorporen el desarrollo de las capacidades de los equipos.
Quién decide y quién responde
Entre las principales recomendaciones, PROhumana plantea establecer con claridad quién decide, quién supervisa, quién responde y quién tiene autoridad para intervenir cuando una decisión apoyada o ejecutada por IA genere consecuencias que requieran corrección.
El análisis también propone alinear las mejoras de eficiencia con la estrategia de cada empresa, adaptar los mecanismos de supervisión a medida que los usos de la IA escalan y fijar límites que permitan gestionar riesgos sin bloquear la innovación.
Otro punto central es decidir qué funciones conviene mantener bajo responsabilidad humana, incluso cuando técnicamente sea posible automatizarlas.
“La IA no es la estrategia de la empresa: es un catalizador y acelerador de ésta”, sostuvo Teixidó. Agregó que corresponde a cada organización definir la dirección, los límites y el sentido de esa transformación.
La iniciativa contó con una alianza estratégica con la CPC y la participación de El Periodista, ESG HOY y Sustenomics como medios aliados.
Consulta aquí el documento completo de PROhumana.
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