
La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, instó este martes al Gobierno de Siria a avanzar en la reducción de su dependencia militar de Rusia y sostuvo que Damasco dispone de “alternativas creíbles” para disminuir la presencia e influencia de Moscú en el país.
Durante una visita a Damasco, donde se reunió con el ministro sirio de Exteriores, Asaad al Shaibani, Kallas recordó el papel desempeñado por las fuerzas rusas durante el régimen de Bashar al Assad y cuestionó que Moscú continúe dando protección al exmandatario sirio.
“Rusia utilizó sus bases en Siria para ayudar a Assad a asesinar sirios, Moscú aún le brinda protección. Esperamos que el reciente memorando conduzca a una reducción de la presencia e influencia militar rusa”, afirmó.
Las declaraciones apuntan directamente al memorando de entendimiento alcanzado en agosto entre Siria y Rusia después de aproximadamente 18 meses de negociaciones sobre el futuro de las instalaciones militares rusas en territorio sirio. El acuerdo contempla una reorganización de la presencia de Moscú en Hmeimim y Tartús, dos posiciones estratégicas para la proyección rusa en el Mediterráneo y Medio Oriente.
El futuro de las bases rusas
El entendimiento establece que Siria asumirá la administración de instalaciones destinadas a usos civiles, entre ellas el aeropuerto de Hmeimim y el cuarto muelle comercial del puerto de Tartús, que deberán incorporarse gradualmente a la administración civil del país.
En paralelo, las instalaciones militares serán transformadas en centros conjuntos de entrenamiento y capacitación bajo un nuevo esquema acordado por Damasco y Moscú. El memorando fijó un plazo máximo de tres meses para completar esa transición.
La base aérea de Hmeimim y las instalaciones navales de Tartús han sido durante años piezas fundamentales de la presencia militar rusa fuera del espacio postsoviético. Moscú reforzó especialmente su despliegue en Siria a partir de su intervención militar de 2015 en respaldo del entonces gobierno de Bashar al Assad.
La caída del régimen de Assad en diciembre de 2024 abrió una etapa distinta en las relaciones entre Damasco y Moscú y obligó a renegociar el estatus de esas instalaciones. El propio acuerdo alcanzado en agosto fue presentado por las autoridades sirias como el avance más importante desde el inicio de esas conversaciones.
Acercamiento entre Siria y la Unión Europea
Kallas afirmó que “Siria cuenta con alternativas creíbles a la dependencia de Rusia” y destacó el cambio experimentado por las relaciones entre Damasco y la Unión Europea desde la caída del régimen anterior.
Ese acercamiento se ha traducido en decisiones concretas. En mayo de 2025, la Unión Europea levantó las sanciones económicas contra Siria, manteniendo las restricciones vinculadas a razones de seguridad y las medidas dirigidas contra personas y entidades relacionadas con el antiguo régimen.
En mayo de 2026, además, el Consejo de la UE restableció plenamente la aplicación del Acuerdo de Cooperación entre ambas partes, suspendido parcialmente desde 2011 por las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el gobierno de Assad. Ese mismo mes se realizó en Bruselas el primer diálogo político de alto nivel entre la Unión Europea y las nuevas autoridades sirias, encabezado precisamente por Kallas y Al Shaibani.
La jefa de la diplomacia europea aseguró ahora en Damasco que el bloque quiere que Siria “ocupe el lugar que le corresponde en la comunidad internacional” y manifestó la disposición europea a contribuir para que la transición política sea duradera.
Reconstrucción y capital extranjero
Kallas advirtió, sin embargo, que la asistencia internacional por sí sola no será suficiente para reconstruir Siria después de años de guerra y destrucción.
Según planteó, el país deberá generar las condiciones necesarias para atraer inversión extranjera y nacional, lo que supone avanzar en seguridad, reglas claras, Estado de derecho e instituciones capaces de funcionar con estabilidad.
La representante europea también vinculó la consolidación del nuevo escenario político con una participación equitativa de las mujeres en la sociedad siria.
El planteamiento europeo se produce mientras Damasco intenta reconstruir sus relaciones internacionales y equilibrar sus vínculos con distintos actores externos. La redefinición de la presencia rusa en Hmeimim y Tartús aparece, en ese contexto, como uno de los principales indicadores de hasta qué punto Siria modificará la relación estratégica que mantuvo durante décadas con Moscú.
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