
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, reivindicó este jueves una nueva serie de ataques contra infraestructura rusa que, según Kiev, cumple funciones de apoyo a la guerra, en una ofensiva que extendió el radio de acción ucraniano hasta el corazón energético del Ártico ruso.
Zelenski aseguró que durante las últimas 24 horas las fuerzas ucranianas alcanzaron ocho instalaciones en territorio de Rusia. Entre los principales objetivos mencionó un complejo de procesamiento de hidrocarburos en la región autónoma de Yamalia-Nenetsia y el puerto comercial de Majachkalá, en Daguestán, sobre el mar Caspio.
También fueron atacados objetivos en las regiones de Moscú, Vorónezh, Astracán y Briansk, aunque Kiev no entregó detalles sobre el tipo de instalaciones afectadas ni el nivel de los daños.
El episodio más significativo corresponde al ataque contra Novi Urengói, en Yamalia-Nenetsia, una de las principales zonas productoras de gas natural de Rusia y situada a cerca de 3.000 kilómetros de Ucrania. Se trata del primer ataque conocido de fuerzas ucranianas contra esta región ártica y uno de los golpes de mayor profundidad ejecutados desde el comienzo de la invasión rusa en febrero de 2022.
La importancia estratégica del área es considerable. Yamalia-Nenetsia concentra buena parte de la extracción de gas de Rusia, mientras Novi Urengói constituye uno de los centros neurálgicos de la industria gasífera del país. Informaciones conocidas tras el ataque indican que el objetivo habría sido una instalación de tratamiento de gas y condensados vinculada al gigantesco complejo energético ruso.
Autoridades locales rusas reconocieron que un dron alcanzó la zona industrial y que se produjo un incendio, aunque aseguraron que no hubo víctimas. Kiev sostiene que sus aeronaves no tripuladas recorrieron más de 3.000 kilómetros antes de alcanzar el objetivo, lo que supone un nuevo récord de distancia para las operaciones ucranianas en territorio ruso.
La guerra de drones se interna en territorio ruso
El ataque se enmarca en una estrategia desarrollada progresivamente por Ucrania para golpear refinerías, depósitos de combustible, terminales petroleras, instalaciones logísticas y bases militares cada vez más alejadas del frente.
Durante los últimos meses, Kiev ha intensificado sus operaciones contra el sector energético ruso, argumentando que los ingresos obtenidos por las exportaciones de petróleo y gas contribuyen directamente al financiamiento de la maquinaria militar del Kremlin.
La ofensiva también ha alcanzado instalaciones navales. Un día antes, Ucrania informó de ataques contra la base rusa de Novorossiysk, en el mar Negro, donde se encuentran terminales petroleras, infraestructura portuaria militar y buques capaces de lanzar misiles Kalibr contra territorio ucraniano.
El nuevo ataque contra Daguestán amplía además la presión sobre instalaciones rusas en el Caspio. Durante la madrugada fueron reportadas explosiones e incendios en las inmediaciones del puerto de Majachkalá, aunque inicialmente no existía claridad sobre la magnitud de los daños.
Una respuesta a los bombardeos rusos
Zelenski presentó las operaciones como una respuesta directa a los ataques que Rusia mantiene diariamente contra ciudades e infraestructura ucraniana.
“Rusia continúa cada día su terror contra Ucrania y cada día recibe una respuesta justa”, afirmó el mandatario, quien agradeció a las unidades responsables de las operaciones de largo alcance.
La escalada ocurre mientras Moscú ha reforzado sus propias campañas de drones y misiles contra objetivos económicos, energéticos y logísticos ucranianos. En los últimos días, ataques rusos han afectado Kiev, Sumy, Dnipro y pasos fronterizos utilizados por Ucrania para mantener sus rutas comerciales y de abastecimiento.
La evolución de la guerra muestra así una creciente ampliación geográfica del conflicto. Mientras las fuerzas terrestres continúan disputando posiciones principalmente en el este y sur de Ucrania, la guerra aérea mediante drones de largo alcance permite ahora atacar instalaciones situadas a miles de kilómetros del frente.
El golpe contra Yamalia-Nenetsia representa un nuevo capítulo de esa estrategia: llevar la guerra hasta regiones que hasta ahora permanecían prácticamente fuera del alcance de las armas ucranianas y aumentar el costo económico de la invasión para Moscú.
La entrada Ucrania lleva su ofensiva a más de 3.000 kilómetros del frente y golpea infraestructura energética rusa se publicó primero en El Periodista.

